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Fallece Stephen Hawking, el físico más reconocido de su era

Por ROBERT BARR

LONDRES (AP) — Stephen Hawking, cuya mente brillante recorrió el tiempo y el espacio a pesar de que su cuerpo quedó paralizado por una enfermedad, murió a los 76 años de edad.

En esta imagen del 29 de agosto de 2012, el físico británico Stephen Hawking, durante la ceremonia inaugural de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. (AP Foto/Matt Dunham, Archivo)

Hawking murió en su casa de Cambridge, Inglaterra, según un comunicado de la Universidad de Cambridge.

El físico teórico más reconocido de su era, Hawking escribió de manera tan lúcida sobre los misterios del espacio, el tiempo y los agujeros negros, que su libro “Breve Historia del Tiempo”, se volvió un éxito de ventas a nivel internacional, convirtiéndolo en una de las mayores celebridades del mundo científico desde Albert Einstein.

“Fue un gran científico y un ser humano extraordinario cuyo trabajo y legado vivirán durante muchos años”, dijeron sus hijos Lucy, Robert y Tim, en un comunicado. “Su valor y persistencia junto con su brillantez y humor inspiraron a personas de todo el mundo. Alguna vez dijo ‘No sería un gran universo si no fuera el hogar de las personas a las que amas’. Lo extrañaremos por siempre”.

A pesar de que Hawking sufrió de esclerosis lateral amiotrófica cuando tenía 21 años de edad, el físico sorprendió a los médicos al vivir durante más de 50 años con una enfermedad que suele ser letal. Un episodio grave de neumonía en 1985 provocó que Hawking tuviera que respirar a través de un tubo, obligándolo a comunicarse a través de un sintetizador electrónico de voz que le dio su distintito tono robótico.

Sin embargo, él continuó con su trabajo científico, apareció en televisión y se casó por segunda vez.

Como uno de los sucesores de Isaac Newton como Profesor Lucasiano de Matemáticas en la Universidad de Cambridge, Hawking estuvo involucrado en la búsqueda del gran objetivo de la física: una “teoría unificada”.

Dicha teoría resolvería las contradicciones entre la Teoría General de la Relatividad de Einstein, que describe las leyes de gravedad que gobiernan el movimiento de los grandes objetos, como los planetas, y la Teoría de Mecánica Cuántica, que trata con el mundo de las partículas subatómicas.

Para Hawking, esa búsqueda fue casi como una misión religiosa — dijo que encontrar una “teoría del todo” le permitiría a la humanidad “conocer la mente de Dios”.

“Una teoría unificada completa y consistente es solo el primer paso: nuestra meta es un entendimiento total de los eventos a nuestro alrededor, y de nuestra propia existencia”, escribió en “Breve Historia del Tiempo”.

Sin embargo, en sus últimos años insinuó que podría no existir una teoría unificada.

A “Breve Historia del Tiempo” le siguió una secuela mucho más accesible en 2001 “El Universo en una Cáscara de Nuez” en el que actualizó a los lectores en conceptos como la súper gravedad y la posibilidad de un universo de 11 dimensiones.

Hawking dijo que creer en un Dios que interviene en el universo “para asegurarse que los buenos ganen o sean recompensados en la otra vida” era una ilusión.

“Pero uno no puede evitar preguntarse: ¿Por qué existe el universo?” dijo en 1991. “No conozco una manera operativa para entender la pregunta o la respuesta, si es que existe, pero me molesta”.

La combinación de su libro y su discapacidad casi total — durante algún tiempo pudo utilizar algunos dedos, y posteriormente solo podía tensar los músculos faciales — lo convirtieron en uno de los rostros más reconocidos de la ciencia.

Realizó apariciones en programas de televisión como “The Simpsons” y “Star Trek” y entre sus seguidores se incluye al guitarrista de U2, The Edge, quien en enero de 2002 asistió a los festejos por el cumpleaños 60 de Hawking.

Sus primeros años fueron narrados en la película de 2014 “La teoría de todo”, con la que Eddie Redmayne ganó el premio de la Academia al mejor actor por su retrato del científico. La película se centró aún más en los notables logros de Hawking. Algunos colegas atribuyeron esa celebridad a un nuevo entusiasmo de los estudiantes por la ciencia.

Sus logros y su longevidad ayudaron a probar a muchos que incluso las discapacidades más graves no tienen por qué impedir que los enfermos sigan viviendo.

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