La salud de hispanos/latinos: números que preocupan

La salud de hispanos/latinos: números que preocupan

DIEGO CHAVES-GNECCO

MD, MPH, FAAP

Ser hispano/latino conlleva algunas características especiales.

Ser de Argentina o de Perú, de Colombia o de Brasil, de Puerto Rico o de México, de Cuba o de Venezuela, de cualquiera de los países de la región o tener ancestros de alguno de estos países, significa que compartimos características únicas y especiales como nuestra cultura, nuestra comida, nuestra música, nuestro idioma español o portugués o nuestras costumbres.

Igualmente, estando en los Estados Unidos o cuando nacemos en este país pero de padres o abuelos hispanos/latinos terminamos compartiendo algunas características especiales relacionadas con nuestra salud y que -en algunas ocasiones- pueden ser explicadas por nuestras propias características pero en otras no.

Según el Centro de Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), los hispanos/latinos -en general, en los Estados Unidos- tendemos a contar con menos acceso a seguros médicos.

En el 2009, la cobertura de seguro de salud privado entre las personas hispanas/latinas menores de 65 años fue de tan solo el 37.3%, en comparación con el 73.3% para personas blancas no hispanas y el 63.3% para la población general.

Entre los subgrupos hispanos/latinos, los mexicanos fueron los que tuvieron menos probabilidad de tener seguro (34.7%), frente a los cubanos que tuvieron una mayor probabilidad (54.3%).

Debido a esto los hispanos/latinos dependemos en mayor proporción de clínicas federales o gratuitas.

Igualmente debido a la carencia de seguro médico, muchas veces tendemos a esperar hasta el último momento cuando ya es inevitable ir al doctor.

En muchas ocasiones, el demorar la consulta o el no hacer uso de servicios preventivos como las vacunas y los chequeos anuales generales puede resultar en el tratamiento de condiciones graves y que pueden ser más difíciles de tratar o más costosas.   

Otra diferencia tiene que ver con las tasas de embarazos y nacimientos en adolescentes hispanas, ya que son tres veces más altas que las de adolescentes blancas.

Los embarazos en adolescentes tienden a ser embarazos de alto riesgo además de que se relacionan con altas tasas de deserción escolar.

Es mucho más difícil que una adolescente embarazada termine la secundaria o vaya a la universidad.

En cuanto a los cuidados de la mujer embarazada los reportes del CDC son preocupantes.

En 2007, las mujeres hispanas/latinas tuvieron una probabilidad 2.3 veces mayor de no recibir cuidados médicos prenatales; o de recibirlos en forma tardía (12.9%) en comparación con las mujeres blancas no hispanas (5.5%).

La carencia de atención prenatal o la atención prenatal tardía está relacionada con complicaciones en el embarazo, el parto y problemas del recién nacido.  

En cuanto a enfermedades infecciosas los hispanos/latinos tuvimos el porcentaje más alto en comparación con otros grupos raciales y étnicos (29%) del total de casos de tuberculosis (TB) en los Estados Unidos.

La tasa de prevalencia de clamidia, enfermedad de transmisión sexual en los hispanos/latinos (473.2) fue tres veces más alta que la de los blancos (162.3) en 2007.

Los hispanos/latinos nos vemos afectados como comunidad en forma desproporcionada por el VIH/SIDA.

La tasa general de prevalencia de los hispanos/latinos (585 casos por 100,000 personas) fue casi tres veces más alta que la tasa de los blancos (224 casos por cada 100,000 personas).

En 2007, la tasa de mortalidad por VIH/SIDA fue del 4.1 por cada 100,000 personas para todos los hispanos/latinos, más de 2.75 veces la tasa de los blancos no hispanos (1.5 por cada 100,000). Respecto a las tasas de inmunizaciones en nuestras comunidades, en 2009, la cobertura de vacunación contra la influenza en los adultos de 18 años de edad o más fue de 53.7% para los blancos no hispanos y 40.3% para los hispanos/latinos.

En 2009, la diferencia en la cobertura de vacunación antineumocócica (vacunación contra la neumonía) entre los adultos fue aun mucho mayor, con 64.8% para los blancos no hispanos y 40.1% para los hispanos/latinos.

El no tener estas vacunas puede resultar en proporciones altas de influenza y neumonía en nuestras comunidades.

Existen también otras enfermedades que suelen ser más prevalentes en nuestras comunidades como la diabetes.

En 2007, la tasa de mortalidad por diabetes en hispanos/latinos (28.9 por cada 100,000 personas) fue casi 1.5 veces más alta que la de los blancos no hispanos (19.8).

El asma es otra enfermedad que suele ser más frecuente en comunidades hispanas.

¿Qué podemos hacer?

A pesar de que los números anteriores son preocupantes es mucho lo que como comunidades y a nivel familiar e individual podemos hacer.

El mantener hábitos saludables, el comer alimentos nutritivos y bajos en calorías y grasas, el mantenernos activos, el conservar nuestros valores familiares y hablar con nuestros hijos y el asistir con frecuencia (al menos una vez al año) para chequeos preventivos con el doctor en centros médicos federales o gratuitos pueden cambiar muchos de estos números.