Fortalecen esfuerzos en prevención del suicidio

Un afiche del Servicio de Salud y Servicio Social con mensaje en español. Comparta este número de teléfono de la línea nacional de prevención del suicidio; nunca se sabe quién lo puede necesitar. (Cortesía/Adriana Blanco)

Por PATRICIA RUIZ, La Jornada Latina

patriciaohio54@gmail.com

 

COLUMBUS, Ohio — Suicidio se define como quitarse voluntariamente la vida, es decir “matarse a sí mismo”.

Las estadísticas ubican el suicidio como la cuarta causa de muerte más frecuente en todo el mundo, con más de 9,000 intentos diarios.

En el país, el suicidio se ha convertido en un problema de salud pública porque es la segunda causa principal de muerte entre jóvenes de 10 a 19 años.

Según el reporte Franklin County Child Fatality, entregado en enero de 2019, en el condado de Franklin en el centro de Ohio entre los años 2017 a 2018, se suicidaron 48 niños lo que es un alto índice entre niños y adolescentes.

Hasta el 2013 un niño se suicidaba casi cada 4 meses, y los datos del 2017 indican la muerte de un niño cada 18 meses.

De los 48 niños que murieron entre el 2017 al 2018, el 8% fueron niños hispanos, el 65% eran blancos, afroamericanos el 15%, asiáticos el 8% y multirraciales 4%.

De los 48 niños que se suicidaron en el período, el 81% de estos venían de familias con discordias, habían sido víctimas de abuso o eran acosadores, otros habían roto la relación con su novia o novio, tenían problemas escolares, por el uso del internet, drogas o alcohol, problemas con la ley, o embarazo.

Hay que centrar la atención en aquellos niños con diagnóstico de salud mental, niños que hablan de suicidio, niños con historia familiar de suicidio, en los que tienen crisis y en aquellos que tienen historia de huir del hogar.

Con estos niños hay que tomar seguridades extras, restringir el acceso a las armas de fuego, a medicamentos y a objetos afilados, pues según el informe en el 65% de los casos, el niño dio al menos una advertencia o señal previa como automutilación o una huida de su casa.

Los métodos utilizados fue ahorcamiento en 75%, el 21% fueron por balas disparadas por ellos mismos, 2% por asfixia y el 2% por envenenamiento por sobredosis o intoxicación aguda.

Esto indica que para prevenir el suicidio se debe enseñar a que los niños desarrollen habilidades para enfrentar y solucionar los problemas.

También, se ha encontrado que el 21% de suicidas en Franklin habían tenido diagnóstico de discapacidad mental, cognitiva o física o enfermedad crónica, y 21% tenían diagnóstico de salud mental o abuso de sustancias.

Además, la mitad de estos casos traían historia de maltrato familiar, físico, sexual, emocional o psicológico.

Se sabe que solo el 40 por ciento de los jóvenes que tenían trastornos de salud mental o abuso de sustancias recibían servicios de salud mental al momento del suicidio.

El 15% de estos había usado drogas la mayoría, marihuana y solo el 33%, la mayoría mujeres, dejaron una nota del suicidio.

La situación que refleja este reporte causa preocupación para la comunidad que aparte de ser discriminada, sufre separación de familia, adaptación a nuevas costumbres, debe romper barreras en lenguaje, educación, trabajo, transporte y para los niños es difícil.

Como padres hay que reconocer las señales de advertencia y tomar en serio las palabras de los hijos, educar a todos en el hogar sobre el uso de redes sociales y restringir el acceso a las armas. Es fundamental atender al joven después de una crisis, ofreciéndole la oportunidad de hablar con un profesional de salud mental.

En estas muertes influyen muchos factores como raza, género, niveles de ingresos, religiones y orientaciones sexuales.

La ciudad de Columbus, a través de organizaciones promueve programas e incrementa el conocimiento tanto en padres como la comunidad sobre cómo manejar las crisis.

La persona afectada y la familia donde se den estas señales deben saber que no están solos, que pueden buscar ayuda y ser escuchadas.

El Departamento de Salud de Columbus tiene una línea de ayuda (614) 722-1800 y también hay una línea nacional de prevención del suicidio 1-888-628-9454 donde la persona es atendida en forma confidencial y puede hablar.  Ellos harán todo lo que esté al alcance para ayudarlo.

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