Importancia de la intervención temprana

DIEGO CHAVES-GNECCO
MD, MPH, FAAP

Durante los primeros tres años de vida de un niño ocurre el 90 por ciento del crecimiento del cerebro de todo ser humano.

Más aún, en esos primeros tres años ocurren procesos neurobiológicos que tendrán efectos para toda la vida de cada persona.

El desarrollo comienza en el útero de la madre durante el embarazo y después de la concepción.

Pero con el nacimiento, este desarrollo no se detiene sino continúa y se perfecciona a través de los años, en particular, en los primeros de vida.

Cuando el niño nace, su cerebro y sus tejidos nerviosos, que actúan como cables de conexión entre la cabeza y el resto del cuerpo, carecen de una sustancia llamada mielina, que  -en esos primeros años de vida- comienza a cubrir el cerebro y los tejidos nerviosos y actúa como aislante.

Todos aquellos que conocen de electricidad, saben que no puede haber conducción efectiva a través de un cable, si este no tiene aislamiento adecuado.

Igualmente, a medida que la mielina recubre los tejidos nerviosos, la conducción a través del cuerpo se hace más efectiva.

El proceso de recubrimiento de mielina de los tejidos nerviosos se llama mielinización y usualmente ocurre secuencialmente de la cabeza a los pies.

Este principio de mielinización y su secuencia de la cabeza a los pies es característico del desarrollo infantil y es la razón por la que diferentes destrezas ocurren en una secuencia lógica igual, de la cabeza a los pies:

Los niños primero -alrededor del mes de edad- son capaces de sostener la cabeza; a los seis meses de sentarse con apoyo, a los 7 meses de sentarse sin apoyo, a los 9 meses de gatear y entre los 12 y los 14 meses de ponerse de pie y caminar.

El desarrollo de  todo niño depende de procesos biológicos y estimulación externa.

Ya en esta columna hemos hablado de la importancia de hablarles a los niños, de leerles y de interactuar con ellos.

El desarrollo infantil se divide en diferentes dominios incluyendo el desarrollo motor grueso (músculos grandes) destrezas como gatear, caminar, correr; desarrollo motor fino (músculos pequeños) destrezas como sostener un lápiz, utilizar los cubiertos, utilizar herramientas como las tijeras, desarrollo de lenguaje y desarrollo cognitivo y social que incluye destrezas como jugar, aprender e ir al baño, entre otras.

Todas estas destrezas son aprendidas y desarrolladas por los niños en determinado orden y a determinada edad.

Si no ocurren en un orden específico y/o a la edad esperada es posible que dichas destrezas no se lleguen a adquirir o si se adquieren no se haga de manera óptima.

Un ejemplo de esto es como muchos de nosotros tenemos un acento al hablar nuestros segundos idiomas, todo porque aprendimos a hablar estos idiomas a edad mayor.

Cuando los niños aprenden a hablar uno o dos idiomas a edad temprana los hablarán sin ningún acento.

El desarrollo y la adquisición de destrezas es como tomar un bus o un camión.

Si no se está a la hora que es, ese camión, ese bus pasará y ya nunca podremos tomarlo.

Es posible que tomemos otro, pero no el que inicialmente pensábamos tomar.

Por esta razón es muy importante monitorear, de manera cercana, el desarrollo de los niños.

Los primeros años son los más importantes en la vida de toda persona.

Los pediatras seguimos de cerca el desarrollo de los niños y si encontramos que hay algún retraso o algún problema, es importante hacer las evaluaciones necesarias y -si se confirma que hay algún retraso- deben iniciar terapias de manera oportuna. Este es el trabajo de la Intervención Temprana.

Si no se siguen las terapias o las recomendaciones es posible que “ese camión, ese bus pase y que ya nunca podamos tomarlo”.  

Asegúrese que su médico rutinariamente siga el desarrollo de sus hijos.

Si usted tiene alguna duda respecto al desarrollo de su hijo contacte a su pediatra o alguno de los siguientes números telefónicos del programa de Intervención Temprana.

Es gratuito y se encuentra disponible para todos los niños en el país, independientemente si han nacido o no en los Estados Unidos.  

Intervención Temprana Pensilvania: 1-800-692-7288

Salud Para Niños (412) 692-6000 opción 8 (en horas de oficina)

Intervención Temprana Ohio: 1-614-644-8389.

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