Ocho mujeres acusan a Morgan Freeman de comportamiento indebido

Fotografía de archivo del 21 de enero de 2018 que muestra al actor Morgan Freeman mientras posa con el premio SAG Lifetime Achievement durante la ceremonia número 24 de Screen Actors Guild Awards en el Shrine Exposition Center, en Los Ángeles, California. Ocho mujeres pertenecientes a la industria del cine acusaron al actor Morgan Freeman de comportamiento indebido en un reportaje publicado por la cadena CNN. (EFE/MIKE NELSON)

LOS ÁNGELES, California (EFE) – Ocho mujeres pertenecientes a la industria del cine acusaron el jueves al actor Morgan Freeman de comportamiento indebido en un reportaje publicado por la cadena CNN.

“Cualquiera que me conoce o que ha trabajado conmigo sabe que no soy alguien que ofenda intencionadamente o haga sentirse mal a los demás a propósito”, dijo el actor en un comunicado. “Pido disculpas a quienquiera que se haya sentido incómodo o crea que le haya faltado al respecto”, agregó.

Entre los casos citados por CNN está el de una joven asistente de producción que comenzó a trabajar en el verano de 2015 en el plató de la comedia “Going in Style”, una cinta protagonizada por Freeman, Michael Caine y Alan Arkin y según la cual lo que creía el trabajo de sus sueños derivó en meses de acoso por parte del actor.

En su testimonio, acusa al actor de tocamientos indeseados y comentarios diarios sobre su figura y sobre su vestimenta. En una de esas situaciones, Freeman trató de levantarle la falda en varias ocasiones mientras le preguntaba si llevaba ropa interior.

Arkin le pidió que parara y Freeman se sorprendió, sin saber cómo reaccionar, según el relato de la mujer.

Lo ocurrido llevó a la joven a abandonar la industria del cine.

“Eran comentarios constantes sobre mi aspecto”, señaló la mujer, que a menudo volvía a casa entre lágrimas.

Otra mujer sostiene que Freeman la acosó a ella y a su asistente en el set de la cinta de robos “Now You See Me” al hacer numerosos comentarios sobre su cuerpo.

“Sabíamos que si iba a estar por allí no debíamos llevar prendas que mostraran nuestros pechos, nuestros traseros… Es decir, no debíamos llevar nada ajustado”, indicó.

Incluso tres periodistas del mundo del entretenimiento aseguran haber recibido comentarios inapropiados por parte del intérprete durante los llamados “junkets”, días de atención a los medios antes del estreno de una cinta.

En total, ocho mujeres denunciaron el trato de Freeman como acoso sexual o, al menos, comportamiento indebido, ya sea a la hora de promover sus películas, en el plató e incluso en su productora, Revelations Entertainment.

Al menos cuatro personas que han trabajado en tareas de producción de cintas de Freeman a lo largo de la última década indicaron que ese comportamiento ocurría “repetidamente” de manera que hacía sentir incómodas a muchas mujeres.

Las ocho mujeres aseguraron que nunca hicieron públicas sus quejas por miedo a perder sus puestos de trabajo.

EEUU: Médicos mantienen licencias pese a abuso sexual

En esta imagen del 3 de junio de 2016, proporcionada por el Departamento de Policía de Conway, Arkansas, se muestra a Robert Rook. Una investigación de The Associated Press mostró que los médicos que cometen actos de conducta sexual inapropiada no enfrentan consecuencias disciplinarias por parte de las juntas médicas estatales. (Departamento de Policía de Conway vía AP)

Por JEFF HORWITZ y JULIET LINDERMAN

WASHINGTON (AP) — En los últimos meses, magnates de Hollywood, periodistas de élite y políticos importantes han sido removidos de sus empleos o han renunciado a ellos como consecuencia de acusaciones de indebida conducta sexual. En contraste, en el mundo de la salud es más común perdonar, de acuerdo con una investigación realizada por The Associated Press.

La primera vez que el médico Anthony Bianchi cometió una acción indebida con un paciente, según la junta médica de California, el ginecólogo colocó una silla contra la puerta de la sala de revisión, puso sus dedos dentro de la vagina de la mujer y mostró su miembro sexual.

La segunda vez, la junta indicó que Bianchi le comentó a una paciente que no podía dejar de ver sus senos y le contó que había soñado que le hacía sexo oral en su oficina.

La tercera, le dijo a una paciente embarazada que sufría de sangrado vaginal que no debería rasurar su vello púbico antes de su siguiente visita debido a que le excitaba mucho, aseveró la junta.

Estos episodios condujeron a acciones disciplinarias por parte de la junta médica del estado en 2012 y 2016. Bianchi acordó no impugnar los cargos y mantuvo su licencia médica. En un acuerdo con la junta médica de California, Bianchi aceptó buscar terapia y abstenerse de tratar a mujeres durante cinco años de libertad condicional.

Bianchi no respondió a las llamadas de la AP realizadas la clínica de compensación laboral en Fresno, California, donde actualmente evalúa las denuncias de salud laboral.

Cuando los doctores son sancionados, el castigo regularmente consiste en una corta suspensión maridada con una terapia obligatoria que trata el comportamiento de abuso sexual como un síntoma de enfermedad o adicción, de acuerdo con los hallazgos de la AP.

Décadas de denuncias sobre que el sistema disciplinario médico es demasiado indulgente con los médicos que cometen actos de conducta sexual inapropiada han provocado pocos cambios en las prácticas de las juntas médicas estatales.

El movimiento #MeToo (A mí también) y la presión ejercida en los últimos meses para fomentar la rendición de cuentas por violencia sexual en lugares de trabajo en Estados Unidos no parecen haber impulsado un movimiento para cambiar la forma en la que las juntas médicas manejan los casos de médicos que cometen actos sexuales contra sus pacientes o personal.

La sentencia de Larry Nassar, un ex médico del programa de gimnasia olímpica de Estados Unidos condenado por abusar de más de 150 mujeres y niñas, ha puesto en los reflectores un caso importante de conducta médica inapropiada. Sin embargo, a lo largo y ancho del país, la mayoría de los médicos acusados por violencia sexual eluden por completo una revisión de la licencia médica.

El año pasado, un estudio encontró que dos tercios de los médicos que fueron sancionados por sus patrones o pagaron por un acuerdo como resultado de denuncias de conducta sexual inapropiada nunca enfrentaron una consecuencia disciplinaria por parte de la junta médica.

Bill Cosby vuelve a enfrentarse a la Justicia de EE.UU. por abusos sexuales

WASHINGTON (EFE) – El cómico Bill Cosby, icono de la cultura popular de EE.UU., volvió el lunes a la corte de Norristown, Pensilvania, para ser juzgado por delitos de agresión sexual en el caso de la canadiense Andrea Constand, una de las más de 60 mujeres que han denunciado al actor.

El actor Bill Cosby, a su llegada al Palacio de Justicia del condado de Montgomeri, en Norristown, Pennsylvania, el 2 de abril de 2018, durante el primer día del juicio por sus cargos sobre abusos sexuales en 2004. (EFE/ Tracie Van Auken)

El proceso comenzó hoy con la búsqueda de los 12 miembros del jurado que decidirán sobre la sentencia.

Cosby, de 80 años, ya se sometió a un juicio en junio de 2017, pero el jurado fue incapaz de alcanzar un veredicto y el litigio fue declarado nulo.

Sobre las 8:30 a.m. hora local, Cosby llegó a la corte de Norristown, a las afueras de Filadelfia, mientras unos copos de nieve se pegaban a su traje azul.

Según mostraron las televisiones locales, Cosby caminó lentamente y se negó a responder a las preguntas que le gritaban los periodistas.

En el interior de la corte, el juez Steven T. O’Neill y los abogados de la acusación y la defensa comenzaron a interrogar a un grupo de 125 ciudadanos, del que saldrá el jurado.

En este nuevo juicio, el actor ha cambiado a su equipo de abogados, que estará encabezado por Tom Mesereau, conocido por defender con éxito a Michael Jackson en su litigio de 2005 por supuesto acoso sexual a menores de edad.

Cosby se enfrenta a tres delitos de abuso sexual, que acarrean cada uno de ellos una pena máxima de 10 años de cárcel y una multa de 25,000 dólares.

El litigio sigue centrado en la figura de la canadiense Andrea Constand, quien asegura que una noche a principios de 2004 Cosby la invitó a su mansión de Cheltenham, Pensilvania, y le dio unas pastillas que la marearon, le nublaron la vista y permitieron al artista abusar de ella.

Uno de los momentos cruciales del juicio llegará con el testimonio de la propia Constand, que tendrá que hablar sobre lo ocurrido en la mansión de Cosby, así como sobre su relación con el artista, al que supuestamente consideraba un amigo y un mentor.

Los dos se conocieron en 2001 mientras ella entrenaba el equipo de baloncesto de la Universidad de Temple, Pensilvania, y Cosby formaba parte del patronato del centro educativo.

Cobsy sostiene que la relación con Constand fue consentida y asegura que usaba drogas como señuelo para atraer a las mujeres, pero nunca como herramienta para incapacitarlas.

Más de 60 mujeres han acusado a Bill Cosby de abusar sexualmente de ellas entre los años 1960 y 2000. De ellas, 41 aseguran además que el comediante usó drogas para aturdirlas y perpetrar el abuso.

La Fiscalía quiere mostrar que existe un patrón en el comportamiento de Cosby y, para ello, ha llamado a declarar a cinco mujeres que sufrieron abusos entre 1982 y mediados de la década de los 90.

Una de las víctimas más conocidas es la exmodelo Janice Dickinson, que coincidió con Cosby en 1982 en un hotel en Lake Tahoe, Nevada, y asegura que el artista le dio una pastilla azul que le inmobilizó dejándola semiconsciente y sin posibilidad de luchar contra los abusos del actor.

Además, Dickinson formó parte de las 35 mujeres que aparecieron en 2015 en una portada de la revista New York Magazine para denunciar que Cosby abusó de ellas.

Cuando comenzaron las denuncias contra Cosby, muchas de las víctimas fueron tachadas de “oportunistas” por parte de la prensa o la sociedad, que desconfiaban de sus denuncias.

Ahora, sin embargo, el escenario político y social ha cambiado con el auge del movimiento “Me Too”, que busca visibilizar el acoso y la desigualdad de la mujer.

Ex médico que abusó de gimnastas recibe una 3ra sentencia

Por DAVID EGGERT

CHARLOTTE, Michigan (AP) — El ex médico deportivo cuyo abuso sexual serial hacia niñas y adolescentes ha sacudido el mundo de la gimnasia fue sentenciado el lunes a una tercera condena de 40 a 125 años tras las rejas por cometer abuso sexual en un centro de entrenamiento de elite en Michigan.

Larry Nassar escuchó a decenas de víctimas por dos días la semana pasada y estuvo cerca de ser agredido por un hombre cuyas tres hijas afirmaron que fueron abusadas sexualmente por el médico.

El ex médico Larry Nassar, derecha, escucha junto a su abogado Matthew Newberg mientras la jueza Janice Cunningham (que aparece en el monitor) dicta una nueva sentencia a Nassar en la Corte de Circuito del condado Eaton en Charlotte, Michigan, el lunes 5 de enero de 2018. (Cory Morse /The Grand Rapids Press via AP)

Nassar se declaró culpable de haber penetrado a atletas sin cubrirse las manos con guantes, cuando acudían a él para atender alguna lesión en Twistars, un club de gimnasia que fue operado por un entrenador de la federación de gimnasia estadounidense de 2012.

La conducta de Nassar “ha arrebatado a estas niñas y mujeres una de las cualidades humanas más importantes: la confianza”, escribió la jueza Janice Cunningham.

La sentencia fue más que nada simbólica dado que el acusado de 54 años de antemano tiene asegurado pasar el resto de su vida en prisión. Antes de cumplir alguna de sus dos sentencias estatales, deberá primero cumplir una pena de 60 años en una cárcel federal por delitos de pornografía infantil.

Además de la pena que recibió el lunes en el condado Eaton, Nassar de antemano había sido sentenciado a entre 40 y 175 años de prisión por violencia sexual. Cumpliría ambas sentencias al mismo tiempo.

En un breve comunicado antes de ser sentenciado, Nassar trató de ofrecer disculpas a las víctimas.

“Es imposible expresar el cuan arrepentido estoy de todos y cada uno de los casos”, declaró.

Nassar trabajó para la Universidad Estatal de Michigan y para USA Gymnastics, la federación que entrena a los gimnastas olímpicos.

Más de 260 mujeres y niñas se dijeron sus víctimas, algunas en incidentes ocurridos incluso en la década de 1990. El juez subrayó que el abuso “abarca al país y al mundo”.

El viernes, Randy Margraves tuvo que ser derribado por policías antes que pudiera acercarse a Nassar en la corte. Pidió que le dieran sólo un minuto a solas en un cuarto con el “demonio”.

“Esta no puede ser una sociedad sin leyes. Yo lo sé”, dijo Margraves a los reporteros durante una disculpa pública. “Perdí el control, pero luego lo recuperé en una celda de detención”.

El escándalo ha estallado en la Universidad Estatal de Michigan, institución que ha sido acusada de haber dejado pasar varias oportunidades de frenar a Nassar, que tenía una oficina en el campus y era una figura respetada en la medicina deportiva.

Lou Anna Simon renunció como presidenta de la universidad el 24 de enero y el director deportivo Mark Hollis hizo lo mismo dos días después.

Papa se disculpa con víctimas de abusos sexuales

Por NICOLE WINFIELD

A BORDO DEL AVIÓN PAPAL (AP) — El papa Francisco se disculpó por insistir en que las víctimas de sacerdotes pederastas muestren “pruebas”, diciendo que se cuenta ahora de que fue “una bofetada” no intencional a las víctimas.

El papa Francisco habla con los periodistas durante su vuelo de regreso a Roma, tras culminar su visita a Perú y Chile, el 21 de enero del 2018. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

Pero reiteró su defensa del obispo chileno Juan Barros, que ha sido acusado por víctimas de encubrir al cura pedófilo más notorio del país. Repitió además que quienquiera que hace acusaciones de ese tipo sin mostrar evidencia es culpable de calumnia.

El papa emitió su mea culpa parcial en una conferencia de prensa en el vuelo de regreso al Vaticano desde Sudamérica, donde el escándalo sumió a la iglesia chilena en una nueva crisis y renovó interrogantes sobre si el pontífice “entiende” la seriedad de los abusos.

 

Francisco insistió en que hasta el momento, nadie le ha mostrado evidencia de que el obispo Juan Barros fue cómplice en el encubrimiento de las perversiones del reverendo Fernando Karadima, el sacerdote chileno que fue sancionado por el Vaticano en el 2011 por abuso sexual de menores en su parroquia en Santiago.

El papa dijo que Barros seguirá como obispo de Osorno, Chile, mientras que no haya evidencia de que estuvo implicado en encubrimiento.

Francisco dijo: “No lo condeno porque no tengo evidencia. Pero además estoy convencido de que es inocente”.

Karadima fue suspendido de por vida y sentenciado por el Vaticano en el 2011 a una vida de penitencia, sobre la base del testimonio de sus víctimas. Una jueza chilena falló que las víctimas eran creíbles y dijo que aunque tuvo que retirar los cargos contra el clérigo debido al tiempo transcurrido, no faltaba evidencia de sus crímenes.

“Lo mejor para aquellos que creen es presentar la evidencia”, dijo Francisco. “En este momento no lo veo así porque no tengo la evidencia, pero mi corazón está abierto a recibirla”.

Francisco, no obstante, repitió que quienquiera que hace una acusación sin pruebas es culpable de calumnia.

“Alguien que acusa insistentemente sin evidencia, eso es calumnia”, dijo. “Si yo digo que te robaste algo, te estoy calumniando porque no tengo evidencia”.

Reconoció que erró al decir que necesitaba prueba para creer las acusaciones, diciendo que fue un término legal que no tuvo la intención de emplear.

“En eso tengo que disculparme, porque la palabra ‘prueba” las hiere. Hirió a numerosas personas abusadas”, dijo. “Yo sé lo mucho que sufren. Y escuchar que el papa les dijo que tenían que presentar una carta con pruebas. Es una bofetada”.

Raúl Zegarra, un teólogo peruano de la universidad estadounidense de Notre Dame, dijo a The Associated Press que a Francisco le faltó mostrar de forma explícita una “postura clara respecto del encubrimiento de abusos sexuales perpetrados por miembros de la iglesia”.

“Su error radica en su falta de reflejos”, comentó el teólogo, que analizó los discursos de Francisco en su paso por Chile y Perú.

¿Se está pasando de la raya el movimiento #YoTambién (#MeToo)?

Por DAVID CRARY y TAMARA LUSH

Legiones de mujeres consideran el movimiento #YoTambién una herramienta fundamental en la lucha contra los abusos sexuales. Pero muchos se están preguntando si la campaña no se pasa por momentos de la raya.

El detonante fue una publicación de Babe.net de un relato de una mujer identificada solo como “Grace” sobre su encuentro con el comediante Aziz Ansari. El artículo afirma que Ansari debería ser incluido en la lista de abusadores sexuales, pero muchos lectores, tanto hombres como mujeres, opinaron que el episodio fue tan solo un ejemplo más de un encuentro sexual que termina mal.

Aziz Ansari fotografiado en la ceremonia de los Globos de Oro del 7 de enero del 2018 en Beberly Hills, California. (Photo by Jordan Strauss/Invision/AP)

Ansari dijo que ofreció disculpas inmediatas cuando la mujer le comentó que se había sentido muy incómoda durante el encuentro y que él estaba convencido de que la relación sexual había sido consensual.

“Demasiadas mujeres se plegaron demasiado rápido y sin pensarlo bien al movimiento #MeToo”, expresó Carole Liberman, psiquiatra de Beverly Hills, usando el hashtag de #YoTambién en inglés. Liberman es autora de libros sobre relaciones sentimentales como “Bad Boys” y “Bad Girls”.

“Si bien quisieron solidarizarse con otras mujeres, las historias de encuentros que terminan mal o de mujeres que se sienten desdeñadas le restan impacto a los casos de mujeres que fueron violadas o víctimas de agresiones sexuales graves”, dijo Liberman.

Una analista conservadora, Carrie Lukas, del Independent Women’s Forum, afirmó que Ansari “pensó que todo lo que sucedió con su acusadora fue consensual y satisfactorio”.

“Pero su reputación quedó hecha trizas”, acotó Lukas. “¿Es realmente justo eso?”.

En las redes sociales y en persona, muchas mujeres hablan de experiencias comparables a la del relato de Grace: Encuentros con hombres que en un primer momento parecen fantásticos y que se tornan incómodos por la insistencia del hombre, si no abusivos, cuando se inicia el contacto sexual.

Sarah Hosseini, que escribe sobre sexo para Bustle, Romper, Scary Mommy y Ravishly, opinó que el movimiento #YoTambién podría terminar beneficiándose de la controversia sobre el artículo de Grace y que es lo suficientemente grande como para abarcar otro nivel de discusión.

“Hay un territorio sexual realmente nebuloso y confuso del que no hemos hablado todavía colectivamente como sociedad”, escribió, agregando que el relato de la mujer de Babe era “repulsivo y de mal gusto”.

“Lo que experimentó con Ansari no está bien. Pero ¿tenemos un lenguaje para describir encuentros íntimos que bordean el abuso sexual?”, se preguntó. “Creo que no. Hemos vivido en un mundo con sexo misógino por tanto tiempo. Pensamos que un ‘contacto íntimo malo’ era algo normal. Hasta que alguien abrió la boca y dijo que no, que NO es normal”.

Michael Cunningham, profesor de psicología de la Universidad de Louisville, dijo que el encuentro entre Grace y Ansari reflejó los malos entendidos que pueden surgir a raíz de las diferencias entre relaciones sentimentales convencionales y los encuentros fugaces.

“Pareciera que Grace quería que Ansari la tratase como una potencial novia que quiere ser cortejada de a poco y no como alguien que conoció en una fiesta y se metió en algo aceptable para ambos”, escribió Cunningham en un correo electrónico. “Cuando él no hizo lo que ella esperaba, transformó su comprensible desencanto en un falso caso de #MeToo”.

Liz Wolfe, directora ejecutiva de Young Voices, una organización de Washington que distribuye artículos de opinión escritos por millennials, dijo que la historia de Ansari revela lo que se enseña a los hombres y las mujeres sobre las relaciones sexuales. El hombre toma la iniciativa y la mujer se hace desear.

“Muchas mujeres se preguntan, ‘¿habré dicho que no con la suficiente fuerza?’”, expresó Wolfe. “No terminan de decidir si quieren seguir adelante o irse. Y desde la perspectiva masculina, no terminan de entender lo que quiere la mujer”.

Wolfe nota una diferencia generacional en las reacciones. Las mujeres de cierta edad tienden a pensar que Grace debió ser más firme o sencillamente debió haberse ido del departamento de Ansari. Las más jóvenes opinan que Ansari debió haber sabido interpretar lo que pensaba Grace en base a su comportamiento y haberle prestado más atención a lo que le decía. Consideran que no debió haberla presionado tanto.

También entre los hombres hay una variedad de opiniones.

Tahir Duckett, de ReThink, una organización sin fines de lucro que busca prevenir los abusos sexuales por parte de los hombres, dijo que el movimiento #MeToo “es exactamente lo que necesita ser” y que está alentando a las víctimas a hacerse fuertes.

“Hay que cambiar la perspectiva de lo que significa cortejar” a alguien, sostuvo. “Se debe prestar tanta atención al lenguaje corporal como a las palabras y asegurarse de que uno está totalmente seguro de que la otra persona aprueba lo que está pasando”.

Para Glenn Sacks, comentarista que escribe sobre asuntos de hombres, en cambio, el caso de Ansari no hace sino reforzar su impresión de que #MeToo “mete en una misma bolsa los errores o transgresiones triviales de muchos con las acciones realmente horripilantes de unos pocos”.

Warren Farrell, quien fuese parte de la Organización Nacional de Mujeres y autor de libros como “Why Men Are the Way they Are” (Por qué los hombres son como son) y “The Boy Crisis”, planteó que las mujeres deberían asumir más responsabilidades en el inicio de un contacto sexual. Y recomendó que las escuelas instruyan a los estudiantes sobre cómo ver las cosas desde la perspectiva del otro en el terreno de las relaciones sexuales.

“Cuando #YoTambién se enfoca solo en las mujeres que se quejan y en que los dos sexos no escuchan al otro, refuerza la sensación de que las mujeres son seres frágiles en lugar de alentarlas a abrir la boca y a escuchar”, manifestó Farrell. “Niños y hombres, lo mismo que niñas y mujeres, también se criaron en medio de una confusión en torno a lo que se espera de ellos en el terreno sexual, en una cultura que no hacía fácil hablar de las relaciones sexuales”.

Alexandra Allred, autora e instructora de técnicas defensivas de Dallas, dijo que gruñó al leer el relato de Grace sobre su noche con Ansari.

“Da la sensación de que fue algo de común acuerdo, pero después ella lo pensó y decidió que no la había pasado bien”, expresó Allred. “Pero esto es lo que le pasa a millones de mujeres en todos lados, que cometen errores. Esto no es parte del movimiento #YoTambién. Debió habérselo callado”.

Allred dice que apoya el movimiento y que teme que este tipo de denuncias sean contraproducentes y hagan que las denuncias serias generen escepticismo.

“Este es un movimiento que busca educar a la gente y frenar la violencia”, señaló.

Hombres a la defensiva ante ola de acusaciones de acoso

Por JOHN ROGERS

LOS ÁNGELES, California (AP) — Steve Wyard creía saber lo que era el acoso sexual: una insinuación para que la otra persona pusiera de su parte o perdería el empleo. Ahora, ya no está tan seguro.

Steve Wyard, agente de ventas para una compañía de suministro de lavadoras y secadoras industriales para apartamentos y otros negocios, posa para una fotografía en las instalaciones de la compañía en el área de Van Nuys, cerca de Los Ángeles, el lunes 4 de diciembre de 2017. (AP Foto/Amanda Lee Myers)

“¿Hemos llegado al punto en el que los hombres no pueden decir ‘Que bonito vestido’ o ‘tu cabello luce diferente’?”, se pregunta el veterano agente de ventas de una compañía de Los Ángeles. “El problema potencial es que ya ni siquiera te puedes sentir seguro diciendo: ‘Buenos días’”.

Las acusaciones de acoso y abuso sexual que han derribado a algunos de los hombres más poderosos de Hollywood, de los medios de comunicación, de la política y del mundo empresarial están teniendo repercusión en los lugares de trabajo. Los hombres se preguntan si aún está bien abrazar a una compañera o preguntarle sobre su fin de semana. Y algunos de ellos se preguntan si es que alguna vez, quizá inadvertidamente, cruzaron la línea.

Si Garrison Keillor, el amable ex anfitrión del programa de la radio pública “A Prairie Home Companion” puede ser despedido por poner accidentalmente, dice, su mano en la espalda desnuda de una mujer, ¿podrían ellos meterse en problemas por algo similar?

Tom Turner, director general de Bitsight Technologies, una compañía de seguridad cibernética de Massachusetts, organizó el mes pasado una sesión sobre acoso sexual para sus 270 empleados. Le preocupa el efecto que el furor nacional tenga en su lugar de trabajo.

Turner dice que su compañía se enorgullece de ser un lugar en el que las personas disfrutan de la compañía de los demás. El sitio web de la empresa muestra fotografías de sus empleados que viajan juntos a esquiar y salen de fiesta.

“Con todo lo que está sucediendo en los medios de comunicación, podría haber una tendencia de ir demasiado lejos, tanto que se pierda ese ingrediente que vuelve especial a tu compañía”, afirmó.

Wyard, quien se jubilará a fin de mes después de 35 años con una empresa que suministra lavadoras y secadoras industriales, dice que no recuerda que alguien haya presentado una denuncia por acoso sexual durante todo el tiempo que trabajó en ese lugar.

Atribuye el hecho, en parte, a la atmósfera familiar que dice que existe en una empresa en donde muchos de sus empleados llevan décadas trabajando, incluyendo padres e hijas que laboran juntos. Entre los 70 empleados se ha fomentado la cultura “de tratar a todos de la misma manera en que quisieras que trataran a tu hermana”, asegura.

Pero dijo que su esposa, directora general de una empresa de servicios de salud, que apenas el mes pasado una mujer presentó una queja por creer que uno de sus compañeros estaba siendo demasiado personal. “Resulta que el tipo pensó que solo le estaba preguntando ‘¿Qué hiciste el fin de semana?’”, de acuerdo a lo que su esposa le contó a Wyard.

John Frith, quien durante años trabajó como portavoz para agencias gubernamentales de California y para un miembro del Congreso estatal antes de convertirse en consultor, dice que siempre es cuidadoso en evitar preguntas tan simples como los planes para el fin de semana de alguien, particularmente si se trata de una subordinada.

En retrospectiva, cree que su más ofensa más atroz fue ordenarle a una becaria que le trajera una taza de café. Dice que no lo haría actualmente.

“Me miró como si fuera la peor persona del mundo”, recuerda. “Ahora me gustaría disculparme con ella, pero después de tantos y tantos años, no recuerdo su nombre”.

Aunque algunas figuras públicas como el productor de Hollywood Harvey Weinstein han sido acusadas de violación, a otras como Kellor y el expresidente George H.W. Bush se les ha señalado por poner las manos en donde no deben.

Son ese tipo de casos los que ponen nerviosos a los hombres comunes, que se preguntan si es que acaso se acercaron demasiado para ese abrazo. O si hubiera sido mejor no contar esa broma sobre sexo oral, o decírsela solo a sus compañeros varones.

“Lo que veo ahora entre mis amigos varones es un ‘Oh, Dios mío, espero que no’. Hay una sensación de vergüenza”, dice la cineasta independiente Laura Lee Bahr.

Dijo que ha estado tranquilizando a sus amigos diciéndoles que abrazarla cuando la saludan no es acoso. Lo que debe terminar son las propuestas descaradas y los toqueteos indeseados de algunas partes del cuerpo, señala.

“En lo personal, quisiera que las personas que realmente necesitan verse en el espejo lo hicieran”, comentó.

Carolann Peterson, una socióloga de la Universidad del Sur de California, señala que los hombres necesitan reconocer que rodear repentinamente a alguien con el brazo o darle una nalgada no son actos tan inocentes como ellos creen, y pueden incomodar a una mujer, incluso si no lo dicen en su momento.

“A veces, nosotras como mujeres tenemos una tendencia en ser demasiado amables”, recalca. “No queremos ofender a nadie, así que no decimos nada”.

Pero esos días están llegando a su fin, añadió Peterson, señalando que las acusaciones recientes en contra de tantos hombres destacados han envalentonado a sus estudiantes de USC a hablar de sus propias experiencias.

“Necesitamos levantar la voz cuando nos sentimos incómodas”, comentó. “Y necesitamos que los hombres sean un poco más sensibles con lo que hacen”.

NBC News despide a Matt Lauer por mala conducta sexual

Por DAVID BAUDER

NUEVA YORK (AP) — NBC News despidió a Matt Lauer el miércoles por “conducta sexual inapropiada”, convirtiéndolo en el segundo presentador televisivo en espacio de una semana en perder su empleo por la misma razón.

El presentador televisivo Matt Lauer en su estudio de televisión en Rockefeller Plaza en Nueva York el 21 de abril del 2016. (AP Photo/Richard Drew, File)

Lauer, presentador del programa “Today” de la NBC, fue destituido luego que el canal recibió una denuncia el lunes a la noche y determinó que violaba las políticas de la empresa, dijo el presidente del canal Andrew Lack.

Si bien fue la primera denuncia presentada contra Lauer, Lack dijo en una carta al personal que “recibimos indicios que nos hicieron creer que probablemente este no fue un hecho aislado”.

La semana pasada, CBS News despidió a Charlie Rose ante denuncias de parte de varias mujeres que trabajaron para él.

Lauer, de 59 años, ha sido presentador de “Today” por dos décadas. Cuando él trabajó junto con Katie Couric, el programa fue puntero en los ratings y una mina de oro para NBC. Actualmente va de segundo, detrás de “Good Morning America” de ABC.

Muchos seguidores del programa se enfurecieron cuando en el 2012 Ann Curry fue despedida, y el show se desplomó en los ratings. Pero NBC mantuvo a Lauer y el programa se estabilizó con Savannah Guthrie. El espacio dura cuatro horas, las primeras dos conducidas con Lauer y Guthrie.

Lauer es el más reciente de una larga lista de personas que han caído en desgracia por mala conducta sexual en tiempos recientes. Además de Rose está Mark Halperin de NBC News; Bill O’Reilly, el presentador estelar de Fox News, y Michael Oreskes, jefe de de National Public Radio. La semana pasada, The New York Times suspendió a su corresponsal en la Casa Blanca Glenn Thrush.

Lack, en la carta al personal, dijo que “lamentamos profundamente estos acontecimientos, pero los enfrentaremos juntos como empresa noticiosa y lo haremos de la manera más transparente posible”.

Guthrie condujo el programa el miércoles junto con Hoda Kotb, quien relató que ambas se habían enterado de la noticia esa misma mañana. Guthrie parecía conmovida y al borde de las lágrimas al comentar que consideraba a Lauer su amigo y una persona muy apreciada en NBC.

Pero también agregó que “estoy sumamente entristecida por la colega que hizo la denuncia y por cualquier otra mujer que tiene su propio relato que contar”.

“Estamos lidiando con el mismo dilema que está enfrentando tanta gente estas últimas semanas”, dijo. “¿Cómo conciliar el aprecio que uno le tiene a alguien con la revelación de que esa persona se comportó mal? No sé la respuesta. Pero sí sé que este período de reflexión por el cual tantas organizaciones están atravesando es importante, es algo que debió ocurrir hace tiempo y al final tenemos que tener espacio de trabajo donde todas las mujeres, todas las personas, se deben sentir seguras y respetadas”.