Futuro gobierno de México garantiza estabilidad económica ante industriales

MÉXICO (EFE) – El gobierno entrante del líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador garantizó hoy estabilidad económica y financiera ante industriales mexicanos, en un gesto que se percibió como el enésimo puente tendido entre el próximo Ejecutivo y la patronal.

“Será un marco macroeconómico que garantice la estabilidad, la solvencia fiscal y que dé señal de la convicción con la estabilidad económica y financiera”, dijo Gerardo Esquivel, el futuro subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En su participación en la Reunión Anual de Industriales de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Esquivel aseguró que el paquete económico de 2019 será una propuesta responsable, en la que se apostará por la inversión en infraestructura y en políticas sociales como el programa de becas para jóvenes.

De esta manera, explicó, se impulsará que unos 2.6 millones de mexicanos que “no han tenido oportunidad de estudiar ni trabajar” se pueden “reincorporar” a la actividad educativa.

El pasado 7 de julio, el presidente electo de México anunció dos programas de ayuda social, para jóvenes y para adultos mayores, con una inversión estimada anual de 7,660 millones de dólares.

En esta reunión de la Concamin -que constituida en 1918 integra 46 cámaras nacionales, 14 cámaras regionales, 3 cámaras genéricas y 46 asociaciones de distintos sectores productivos- también participaron miembros del actual gobierno, que dejará funciones el 1 de diciembre.

Sobresalió la presencia del titular de la Secretaría de Economía (SE), Ildefonso Guajardo, quien en su presentación defendió el comercio exterior como motor de desarrollo en México.

En este sentido, hizo un llamado contra el proteccionismo y recordó que, pese a algunas voces de empresarios y políticos del país latinoamericano, México se desarrolló económicamente en las últimas décadas gracias a la combinación de una industria exportadora y el desarrollo del mercado interno.

Al hablar de la gestión en comercio exterior durante el mandato de Enrique Peña Nieto (2012-2018), celebró el avance en proyectos multilaterales como la Alianza del Pacífico o el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, también conocido como TPP11.

Subrayó que México desea que se mantenga la trilateralidad con Estados Unidos y Canadá del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).

Y esperó que en el complejo capítulo de resolución de controversias Canadá gane la “batalla” a la primera potencia mundial.

“México logró todos sus objetivos. Y ahora solo falta en este capítulo la solución de controversias, que fue fundamental para Canadá (…). Esta batalla es muy importante” para ese país, explicó el ministro en declaraciones a medios.

Señaló que el capítulo 19 se compone de dos partes, la de disciplina y la de resolución de disputas, y esta última está en manos del equipo negociador de Canadá.

Aunque negó que se hubieran hecho acuerdos previos entre los dos países sobre qué temas negociar con Estados Unidos, indicó que para México era importante “optimizar objetivos”.

En este aspecto, el equipo negociador que encabezó prefirió centrarse en otros puntos, como “deshacer propuestas como la estacionalidad, muy tóxicas”, subrayó.

El lunes 27 de agosto México y Estados Unidos anunciaron un acuerdo comercial bilateral al que podría incorporarse Canadá, que estos días negocia en Washington su continuidad en el TLCAN.

La renovación del convenio se lleva a cabo a petición del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, que considera que este tratado comercial, en vigor desde 1994, es un peligro para los intereses de los Estados Unidos.

Sobre esta importante negociación, el presidente de la Concamin, Francisco Cervantes, celebró hoy que el gobierno saliente y el entrante participen conjuntamente en las conversaciones.

De esta manera, aplaudió el ordenado traspaso de poderes en el país: “Esta transición nos permitirá trabajar más intensamente con las y los actuales servidores públicos, y quienes han sido designados para ocupar futuras responsabilidades”.

El evento de la Concamin, organismo que este 2018 cumple cien años, continuará el viernes con la participación programada de la futura ministra de Economía, Graciela Márquez, y del actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, que clausurará el evento

AMLO celebra victoria en México y promete reforma radical

El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, del partido MORENA, muestra su pulgar manchado con tinta después de emitir su voto en una mesa electoral durante las elecciones generales en la Ciudad de México, el domingo 1 de julio de 2018. (AP Foto / Ramón Espinosa)

Por MARÍA VERZA y ANDREA RODRÍGUEZ

CIUDAD DE MÉXICO, México (AP) — Por primera vez en su historia reciente, México decidió apostarle a la izquierda.

El favorito de las elecciones presidenciales del domingo, Andrés Manuel López Obrador, ofreció en su discurso de victoria una promesa para transformar a un país que en las urnas mostró su hartazgo de partidos políticos tradicionales que dispararon la violencia y corrupción. Y aunque AMLO se mostró conciliador, también aseguró que encabezaría una reforma radical pacífica que permita atender a los más pobres.

“No les fallaré, no voy a decepcionarles, no voy a traicionar al pueblo”, dijo. “Mantengo mis ideales y principios, que son el destino más importante en mi vida, pero también confieso que tengo una ambición legitima: quiero pasar a la historia como un buen presidente de México”.

AMLO, como lo conocen sus seguidores, fue reconocido por sus contrincantes como el triunfador de los sufragios más grandes de la historia de México incluso antes de que se dieran a conocer cifras oficiales y luego de que sondeos a boca de urna le dieran una amplia diferencia.

El corazón de la Ciudad de México, el centro histórico, hervía en aplausos y gritos de júbilo cuando López Obrador inició su discurso de victoria primero en un hotel y luego se dirigió al Zócalo, un lugar de fuerte simbolismo político.

Con la voz pausada que lo caracteriza, AMLO reafirmó las ideas que mantuvo a lo largo de su campaña. “Llamo a todos los mexicanos a la reconciliación, a poner por encima de los intereses personales el interés general… la patria es primero”, dijo ante miles de sus simpatizantes.

Banderas mexicanas, cánticos y gente bailando daban color a la noche mientras AMLO agradecía a sus rivales en la contienda, al actual mandatario Enrique Peña Nieto –quien reconoció también su triunfo– y a los medios de comunicación que “no fueron como en otras ocasiones, correa de transmisión de la guerra sucia”.

Luego dijo que buscaría establecer una auténtica democracia y que aunque habría cambios profundos, todo se daría con apego al orden legal establecido.

A su alrededor, sus simpatizantes lo ovacionaban.

“Este es el verdadero cambio que esperaba México y no cuando el PAN ganó al PRI”, dijo poco antes un profesor de psicología que se sumó a los festejos y recordó la primera derrota en décadas del partido oficialista en el año 2000.

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, informó que los resultados del primer coteo rápido oficial le daban la ventaja a AMLO con un 53%. Le seguía Ricardo Anaya con 22% y el oficialista José Antonio Meade quedaría en tercer lugar con poco más de 15%.

Acto seguido, Peña Nieto dirigió un mensaje a la nación para reconocer el resultado y felicitar al candidato.

En un gesto inusual en la política mexicana en la cual los candidatos suelen agitar el fantasma de los fraudes, Meade y Anaya salieron pocos minutos después del cierre de casillas, cuando se publicó una primera encuesta de salida, a reconocer que la tendencia no los favorecía.

“Por el bien de México le deseo el mayor de los éxitos”, aseguró Meade, representante de la coalición a la cual pertenece el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que actualmente detenta el poder.

“Ninguna democracia funciona sin demócratas”, aseguró Anaya por su parte.

El hartazgo y la necesidad de un cambio fue el principal sentimiento con el que los mexicanos acudieron a las urnas en unas elecciones que podrían suponer el giro a la izquierda de un país cansado de los partidos políticos tradicionales que fueron incapaces de contener la corrupción, la violencia y la desigualdad.

“Es un gran triunfo que por fin haya habido elecciones limpias”, dijo a la AP satisfecho Agustín Mendoza, un chofer de 54 años para quien “no se había visto nunca” que los postulantes contrarios salieran a felicitar al triunfador a los pocos minutos. “Es un ejemplo que la democracia mexicana va en ascenso”.

A las seis de la tarde hora del centro comenzaron a cerrar las primeras casillas pero aquellas en las que todavía había votantes permanecieron abiertas hasta que todos ejercieron su derecho debido a las diferentes zonas horarias en México.

Las primeras encuestas de salida difundidas por medios locales predecían que López Obrador y sus aliados retendrían además la mayoría en las cámaras de Senadores y Diputados, que también estuvieron en juego.

De acuerdo con estos sondeos no oficiales, los aliados de MORENA de López Obrador –que conformó la coalición “Juntos Haremos Historia”– tendrían ventaja en gobernaciones en los estados de Chiapas, Morelos, Tabasco, Veracruz, Puebla y la Ciudad de México.

Sólo parecería que el conservador PAN obtendría la victoria en el estado de Guanajuato.

El ansia de cambio era una expectativa, incluso de quienes apoyaron otras opciones.

“La situación no puede seguir así pero, definitivamente, lo que no quiero es que gane López Obrador”, explicó Nayarí López, originaria de Monterrey pero que votó en la capital. “Nos lo jugamos todo”, agregó tras asegurar que su sufragio iría para el conservador Anaya porque le parecía lo más “útil” con el fin de contrarrestar al izquierdista.

Incluso los que se dijeron simpatizantes de Meade, aseguraban que ese era el candidato del cambio porque no está afiliado oficialmente al Partido Revolucionario Institucional (PRI) al cual representaba su coalición.

“Meade es el mejor preparado”, decía Lourdes Hernandez, enfermera y maestra jubilada. “Lo que tenemos que hacer es estar controlando al que gane para que no robe”.

La jornada transcurrió con relativa calma aunque no faltaron algunos incidentes aislados. En la zona serrana de Veracruz, por ejemplo, una casilla fue cerrada durante unas horas debido a la presencia de hombres armados

Las palabras y carisma de López Obrador para quien este era el tercer, y según dijo, último intento de llegar a la presidencia –se postuló en 2006 y 2012– le consiguieron mucho apoyo pero algunos de los que dijeron que votarían por él y lo vitoreaban en sus mítines, como Juan Carlos Enríquez, un joven de 30 años de la capital, no le dieron un cheque en blanco.

“Claro que quiero que gane, pero tiene que cumplir sus promesas y no convertirse en uno como los demás”, indicó Enríquez.

Por encima de ideologías, los comicios se convirtieron en una suerte de referendo popular sobre la corrupción de funcionarios que desviaron recursos del Estado y sobre la violencia, que mantiene su goteo diario de muertos y los altos índices de violencia política contra políticos locales previos al día de las votaciones.

AMLO encabeza encuesta de salida en presidenciales de México

Archivo – El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, de MORENA, saluda a sus simpatizantes durante un evento de campaña en Ciudad Juárez, México, el domingo 1 de abril de 2018. (AP Foto/Christian Torres)

Por MARÍA VERZA y ANDREA RODRÍGUEZ

CIUDAD DE MÉXICO, México (AP) — El panorama pareciera favorecer a Andrés Manuel López Obrador.

Una primera encuesta de salida que se dio a conocer la noche del domingo tras el cierre de casillas en todo el país indicó que López Obrador va a la cabeza con aproximadamente 20 puntos porcentuales por encima de sus contrincantes, aunque en el sondeo de Mitofsky difundido en Televisa no quedaba claro si el segundo lugar sería para el conservador Ricardo Anaya o el oficialista José Antonio Meade.

El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, del partido MORENA, emite su voto durante las elecciones generales en la Ciudad de México, el domingo 1 de julio de 2018. (AP Foto / Marco Ugarte)

Poco después de que se diera a conocer esta tendencia, Meade reconoció que las cifras no lo favorecen. “Por el bien de México le deseo el mayor de los éxitos”, aseguró el representante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que actualmente detenta el poder.

Palabras similares tuvo el candidato Anaya, quien también felicitó a López Obrador. “Ninguna democracia funciona sin demócratas”, aseguró ante la prensa, y agregó que ya se había comunicado con AMLO para compartirle el mensaje.

El hartazgo y la necesidad de un cambio fue el principal sentimiento con el que los mexicanos acudieron a las urnas en unas elecciones que podrían suponer el giro a la izquierda de un país cansado de los partidos políticos tradicionales que fueron incapaces de contener la corrupción y la violencia.

El sondeo estimó que López Obrador ganaría las elecciones con un porcentaje de entre el 43 y el 49%, el segundo lugar iría para el conservador Ricardo Anaya con un entre 23 y 27% y en tercer lugar el oficialista José Antonio Meade con un entre 22 y 20%.

Lejos el independiente Jaime Rodríguez, alias el Bronco, quien se llevaría solo el entre el 3 y 5%.

“México tiene muchos años repitiendo errores. La gente ya está cansada, harta”, dijo Carlos Cueva, un cirujano dental nativo de Guadalajara que votó en la Ciudad de México y optó por darle su sufragio al izquierdista López Obrador (AMLO), el favorito de los comicios.

A las seis de la tarde hora del centro comenzaron a cerrar las primeras casillas pero aquellas en las que todavía había votantes permanecieron abiertas hasta que todos ejercieron su derecho debido a las diferentes zonas horarias en México.

Las primeras encuestas de salida difundidas por medios locales predecían victorias claras también en gobernadores para la coalición encabezada por AMLO en cuatro estados además de la capital. De acuerdo con estos sondeos no oficiales, los aliados de MORENA de López Obrador tendrían ventaja en Chiapas, Morelos, Tabasco, Veracruz y la Ciudad de México.

El candidato presidencial Ricardo Anaya, del partido PAN, emite su voto con la ayuda de una integrante de su familia durante las elecciones generales en Querétaro, México, el domingo 1 de julio de 2018. (AP Foto / Christian Palma)

Sólo parecería que el conservador Partido Acción Nacional (PAN) obtendría la victoria en el estado de Guanajuato.

Tras emitir su voto, los ciudadanos salían con el pulgar entintado, signo indeleble de su participación cívica. En muchos puntos hubo largas filas. En otros, el desorden causó molestias y quejas de la población.

“Este país está muy revuelto. Hay que romper el esquema de ejercicio del poder… hay mucha desigualdad, mucha violencia y esa cosa hay que cambiarla”, señaló en un centro de sufragio Hugo Carlos, de 73 años, que también apoyó al favorito.

El ansia de cambio también era una expectativa de quienes apoyaron otras opciones.

“La situación no puede seguir así pero, definitivamente, lo que no quiero es que gane López Obrador”, explicó Nayarí López, originaria de Monterrey pero que votó en la capital. “Los lo jugamos todo”, agregó tras asegurar que su voto iría para el conservador Ricardo Anaya porque le parecía lo más “útil” con el fin de contrarrestar al izquierdista.

Segundo en las encuetas, Anaya encabeza una singular coalición entre el derechista Partido Acción Nacional (PAN) y su otrora rival Partido de Revolución Democrática (PRD, de izquierda) e hizo del voto útil su máximo argumento de campaña.

El candidato presidencial oficialista José Antonio Meade levanta su voto antes de depositarlo en la urna durante las elecciones generales en la Ciudad de México el domingo 1 de julio de 2018. (AP Foto / Anthony Vazquez)

Incluso los que se dijeron simpatizantes de José Antonio Meade, del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), aseguraban que ese era el candidato del cambio porque no está afiliado al partido. “Meade es el mejor preparado”, decía Lourdes Hernandez, enfermera y maestra jubilada. “Lo que tenemos que hacer es estar controlando al que gane para que no robe”,

Meade aparecía tercero en las encuestas y en un lejano cuarto lugar estaba el independiente Jaime Rodríguez “El Bronco”.

Además de presidente, el domingo se elegía el jefe de gobierno de la capital, ocho gobernadores, se renovaba la Cámara de Diputados y el Senado y se votó por miles de cargos locales.

La jornada transcurrió con relativa calma aunque no faltaron algunos incidentes aislados. En la zona serrana de Veracruz, por ejemplo, una casilla fue cerrada durante unas horas debido a la presencia de hombres armados

El favorito –AMLO, de 64 años, que encabeza la coalición “Juntos Haremos Historia”– aseguró que su victoria supondrá una transformación tan profunda y radical como la independencia o la revolución, pero sin derramamiento de sangre. Sus rivales lo acusan de ser un populista y querer regresar a las políticas proteccionistas, y las grandes empresas desconfían de él.

Sin embargo, uno de los factores que han alimentado su apoyo es la creciente desconfianza de la gente hacia los partidos tradicionales. La presidencia del país sólo ha estado en manos del PRI, durante la mayor parte del siglo XX y el que gobierna actualmente, y del PAN (de 2000 a 2012) y a ambos los llama López Obrador “la mafia del poder”.

Las palabras y carisma de este político para que este era el tercer, y según dijo, último intento de llegar a la presidencia (se postuló en 2006 y 2012) consiguieron mucho apoyo pero algunos de los que dijeron que votarían por él y lo vitoreaban en sus mítines, como Juan Carlos Enríquez, un joven de 30 años de la capital, no le dieron un cheque en blanco.

“Claro que quiero que gane, pero tiene que cumplir sus promesas y no convertirse en uno como los demás”, indicó Enríquez.

El fantasma del fraude también está presente en el pensamiento de los ciudadanos y de algunos políticos.

“No voy a votar. ¿Para qué?”, se preguntó Marisa López, una enfermera en una farmacia de Ecatepec, en el Estado de México. “Para que ir y que te estén sobornando o luego anulen tus votos o los pierdan”.

Por mucho que el Instituto Nacional Electoral (INE) diga que no será posible, los ciudadanos siguen sin confiar del todo en sus instituciones.

Para evitar crispar los ánimos, el INE pidió a candidatos y partidos actuar con responsabilidad desde el cierre de las casillas previsto para las 6 de la tarde y no pronunciarse sobre eventuales victorias hasta que se ofrezcan los primeros resultados oficiales, en torno de las 11 de la noche.

Por encima de ideologías, los comicios se convirtieron en una suerte de referendo popular sobre la corrupción de funcionarios que desviaron recursos del Estado y sobre la violencia, que mantiene su goteo diario de muertos y los altos índices de violencia política contra políticos locales previos al día de las votaciones.

Regiones como el Estado de México, un feudo del PRI y el estado más poblado del país con más de diez millones de electores, serán clave en estas votaciones y la inseguridad preocupaba sobre todo en estados como Tamaulipas (en el norte) o Guerrero (en el sur) y en aquellos que votaron por gobernador (Jalisco, Guanajuato, Veracruz, Puebla, Morelos, Tabasco, Yucatán, Chiapas y la Ciudad de México). En Michoacán, además, algunos centros de votación fueron cancelados después de que algunos habitantes rechazaran las votaciones y expresaran su desconfianza en los políticos.

La tendencia parecía irreversible del norte al sur del país. Desde Tijuana, en la frontera norte, Jorge Serrano, un ingeniero de 29 años, quería dar una oportunidad a alguien nuevo. “Voté por AMLO. Leí que hizo buen papel en su gobierno de la capital, no está ligado a ningún acto de corrupción y tiene un historial de luchador social”.

“Creo que es el menos corrupto de todos y el más honesto”, agregó.