Alarma en sur de Arizona ante sofocante calor

Jóvenes usan viseras rojas y pañoletas azules que les dieron bomberos el lunes 23 de julio de 2018 en el centro de Phoenix para ayudarles a protegerse del calor. (AP Foto/Matt York)

Por ANITA SNOW

PHOENIX, Arizona (AP) — La temperatura ambiente en el suroeste de Estados Unidos se aproximó el lunes a los 120° Fahrenheit, y los meteorólogos dijeron que la región podría tener esta semana sus temperaturas más altas del año.

Phoenix registró 115° F, lo que rompió la marca anterior, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional.

“Planeo quedarme donde haya aire acondicionado todo el día”, dijo Lisa Kirby, de Rhode Island, quien visitaba Arizona para una conferencia.

Había una alerta por calor vigente para el oeste de Texas y el sureste de Nuevo México, donde las temperaturas superaron los 100° F, informó el SMN. El servicio de autobuses escolares vespertinos fue cancelado el lunes en Las Cruces, Nuevo México, donde el mercurio alcanzó los 105° F.

Los meteorólogos emitieron alertas por calor excesivo para gran parte de Arizona, incluyendo partes del Parque Nacional Grand Canyon, y para zonas del sur de California y Nevada.

El operador de la red eléctrica de California pidió ahorrar electricidad martes y miércoles debido a las altas temperaturas.

También se emitieron alertas de calor excesivo para partes de Utah, donde se prevé que las temperaturas alcancen esta semana los 109° F.

NY encara un verano infernal por calor y caos con trenes

NUEVA YORK — Ya lo predijo el gobernador del estado: los neoyorquinos deben prepararse para un “verano infernal”, no solo por el calor sino también por unos arreglos en las líneas férreas que agravarán el caos reinante en el transporte.

Foto del 14 de abril del 2017 que muestra una escena cotidiana en la terminal de trenes Penn Station de Nueva York: Gente que se toma con filosofía las demoras en el servicio y se sienta en el piso a esperar los anuncios de las nuevas horas de partida de sus trenes. (AP Photo/Mary Altaffer, File)

Lo más grave es que los arreglos son apenas un remiendo que no resolverá los problemas de fondo de una de las principales ciudades del mundo que no puede desplazar de un lado a otro a su fuerza laboral.

La estación central Penn Station se ha convertido en un símbolo de este descalabro. Es común ver multitudes de personas airadas por las demoras, que deben bajar estrechas escaleras hacia los andenes y luego viajar paradas 45 minutos hasta sus destinos. Por la mañana la congestión es tal que puede tomar diez minutos tan solo ir de un piso a otro por las escaleras.

Las autoridades dispusieron arreglos acelerados durante el verano luego de que hubo dos descarrilamientos en la primavera. Dejarán de funcionar 21 vías y habrá que reducir en un 20% la cantidad de trenes que van a Nueva Jersey y Long Island. También habrá una reducción en la cantidad de trenes de Amtrak que hacen el recorrido entre Nueva York y Washington y se desviarán algunos trenes a Albany, la capital del estado, para que lleguen a la terminal de Grand Central, no a Penn Station.

“Da pavor pensar lo que se viene”, dijo Maura McGloin, que viaja a Nueva York todos los días desde el suburbio de Woodbridge, Nueva Jersey, a 25 millas. “Prefiero que me saquen un diente”.

El gobernador del estado de Nueva York Andrew Cuomo, un demócrata, dijo en mayo que se avecinaba “un verano infernal para los usuarios” de los trenes y pidió al gobierno nacional fondos para ayudar a resolver los problemas, en la esperanza de que el presidente Donald Trump, que es neoyorquino, se solidarizase con esa causa.

Un tren parte de la terminal Penn Station de Nueva York el 25 de mayo del 2017. La terminal, con sus congestionamientos y demoras, simboliza el descalabro de la envejecida red de transportes de Nueva York. (AP Photo/Seth Wenig, File)

Penn Station es apenas una manifestación de un problema más grande. La red de trenes subterráneos es vieja e hizo que Cuomo declarase hace poco un estado de emergencia y la terminal de autobuses de Port Authority, en Times Square, es tan anticuada que funcionarios de la dependencia que la administra la describen como “obsoleta”. Se dice que el sistema de transporte de Nueva York refleja la incapacidad o falta de disposición que hay en Estados Unidos para modernizar una infraestructura que se cae a pedazos.

Trump ha hablado de invertir un billón de dólares para renovar la infraestructura del país, pero por ahora no hay planes concretos. Y los planes presupuestarios de los republicanos dejan en veremos la financiación de un túnel para trenes bajo el río Hudson, hacia Nueva Jersey, considerado vital para el futuro económico de la región.

Penn Station, que conecta con otras redes de transporte, ve desfilar diariamente 600,000 pasajeros por una terminal de techos bajos y mal iluminada, en lo que es básicamente el sótano del Madison Square Garden.

De allí parten trenes hacia el oeste (Nueva Jersey) y el este (Long Island). Debajo de ella circulan varias líneas de trenes subterráneos y se encuentra la única parada de los trenes Amtrak en la ciudad. Las demoras son habituales y el público a menudo publica en las redes sociales fotos del estado de cosas en la terminal con leyendas que no se pueden repetir aquí.

La terminal es administrada por Amtrak, su propietaria. Es una línea propiedad del gobierno nacional. Y New Jersey Transit (que maneja los trenes a Nueva Jersey) y Long Island Rail Road (que administra los de Long Island) atribuyen a Amtrak todas las demoras.

Dos descarrilamientos causaron graves trastornos en la primavera.

Uno fue producto de fallas en el mecanismo que mueve las vías e hizo que se dejasen de usar temporalmente ocho vías, afectando el servicio a Boston durante cuatro días. En el segundo, problemas con un tren derivaron en demoras de horas. La policía usó una pistola paralizante para controlar a un individuo revoltoso y se produjo una estampida pues la gente pensó que había un tiroteo.

El jueves por la noche hubo otro pequeño descarrilamiento en la estación, sin que se reportasen lesionados.

Los usuarios padecerán los congestionamientos y la reducción del servicio a sabiendas de que los arreglos no aumentarán la capacidad de la red ni eliminarán problemas como las fallas en los tendidos de cables que motivan demoras a cada rato.

Esos problemas los resolverán teóricamente un proyecto de 12,900 millones de dólares que contempla la construcción de un nuevo túnel bajo el Hudson y la renovación del viejo túnel construido hace 107 años y que fue dañado por la tormenta Sandy del 2012.

Amtrak dice que los dos túneles tendrán que cerrar para ser reparados en los próximos 15 años, cuanto antes, mejor. Sin un nuevo túnel, el servicio de trenes se reducirá un 75% aproximadamente y en las horas pico funcionaran solo seis de 24 trenes.

“Sin estos túneles, sin que Penn Station reciba cientos de miles de personas (a diario), Nueva York no puede seguir generando empleos”, sostuvo Tom Wright, presidente del grupo de estudios Regional Plan Association. “Sin esas conexiones, creo que se puede dar una recesión a nivel nacional”.

Un informe del 2014 de la Asociación Federal de Ferrocarriles estimó que la suspensión del servicio por un día en el Corredor del Noreste, la línea más usada de Amtrak, puede costar casi 100 millones de dólares en pérdidas de ingresos y de productividad.

Algunos proyectos de infraestructura que aliviarán los problemas de Nueva York ya están en marcha. Este año comenzará a funcionar el nuevo Tappan Zee Bridge, un puente que cruza el Hudson al norte de la ciudad. Y hace poco Cuomo anunció planes para transformar la vieja oficina central de correos pegada a Penn Station en una terminal que estará lista para el 2020 y que aliviará los congestionamientos.

Olas de calor letal están empeorando, según un estudio

WASHINGTON — El calor mortífero está empeorando, de acuerdo con un nuevo estudio.

Las olas de calor como la que ahora están azotando el oeste de Estados Unidos son más letales de lo que se pensaba y van a ser más frecuentes, según un nuevo estudio integral sobre las condiciones del calor mortífero. Esos períodos, sin embargo, podrían ser menos letales en el futuro a medida de que la gente se acostumbra a ellos.

ARCHIVO – Esta foto de archivo del 4 de junio del 2017 muestra a familias paquistaníes refrescándose en una corriente de agua en Lahore, Pakistán. Olas de calor como la que ahora está azotando el oeste de Estados Unidos son más mortales de lo que se pensaba y van a ser más frecuentes, según un nuevo estudio integral publicado el lunes sobre las condiciones de calor mortal. Pero esos períodos podrían ser menos letales en el futuro a medida de que la gente se acostumbra a ellos. (AP Foto/K M Chaudhry, Archivo)

Un equipo de investigadores examinó 1,949 olas de calor mortífero de todo el mundo desde 1980 en busca de patrones, para definir cuando el calor es tan grave que causa muertes y tratar de hacer pronósticos.

Concluyeron que casi uno de cada tres personas ahora experimenta olas de calor mortífero 20 días al año. Sin embargo, el estudio pronostica que hasta tres de cada cuatro personas en todo el mundo experimentará ese tipo de calor para fines del siglo, si es que el calentamiento global no disminuye.

“Estados Unidos va a ser un horno”, dijo Camilo Mora, de la Universidad de Hawai, autor principal del estudio publicado el lunes en la revista especializada Nature Climate Change.

El estudio deriva tanto de los calores sofocantes como de los períodos calurosos de más de 38 grados centígrados (100 grados Fahrenheit) en Estados Unidos.

El domingo, las temperaturas alcanzaron récords de 39 grados centígrados (103 grados Fahrenheit), 41 grados centígrados (105 grados Fahrenheit) y 42 grados centígrados (106 grados Fahrenheit) en Santa Rosa, Livermore y San José, California, respectivamente, a la vez que se pronosticó que la ola de calor continuaría hasta mediados de semana.

A fines de mayo, las temperaturas en Turbat, Pakistán, aumentaron a unos 53 grados centígrados (128 grados Fahrenheit). De ser confirmado, esto podría estar entre las cinco temperaturas más calientes que se hayan medido de manera confiable en la Tierra, dijo Jeff Masters, director meteorología de la firma Weather Underground.

Se pronostica en EEUU un verano más caliente de lo normal

WASHINGTON (AP) — Los meteorólogos estadounidenses están pronosticando otro verano más caliente de lo normal para la mayor parte del país, así como un clima más lluvioso en una franja de estados desde Texas a Montana.

El pronóstico para el verano emitido el jueves por el Servicio Nacional de Meteorología indica mayores probabilidades de clima más caliente en Alaska y casi en todo el resto de la nación. Las excepciones son Montana, Wyoming, las Dakotas, Minnesota, Iowa, Nebraska, Kansas y partes de Missouri y Colorado.

El meteorólogo Stephen Baxter dijo que podría no ser tan caliente como en veranos recientes, porque el suelo empapado por una primavera lluviosa podría mantener bajo el calor. Baxter pronostica un verano más lluvioso de lo normal para Alaska y partes de la ya muy mojada región de las Grandes Llanuras.

Los meteorólogos señalaron además que el mes pasado fue el abril más caliente que se haya registrado globalmente.