Migrantes cruzan muro fronterizo por arriba o por debajo

Un migrante hondureño ayuda a una niñita a cruzar el muro fronterizo en Tijuana, México, el domingo, 2 de diciembre del 2018. (AP Foto/Ramon Espinosa)

TIJUANA, México (AP) — Un flujo consistente de migrantes centroamericanos ha estado encontrando maneras de treparse, pasar por debajo o colarse por el muro fronterizo en Estados Unidos para plantar los pies en suelo estadounidense y pedir asilo.

En semanas recientes, el hondureño Joel Méndez alimentó a su hijo de 8 meses, Daniel, antes de pasárselo a su compañera, Yesenia Martínez, que se había arrastrado por un hueco en el suelo bajo el muro, aflojado por las lluvias.

Un grupo de jóvenes se subieron sobre el muro en San Ysidro, California, con esperanzas de un boleto a una vida mejor. Un migrante ofreció ayuda a los otros para bajarse a suelo estadounidense.

Todos ellos buscaban evitarse la larga espera oficial en el lado mexicano para presentar una solicitud de asilo, prefiriendo cruzar el muro y entregarse a los agentes fronterizos estadounidenses. La semana pasada, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza dijo que el sector de San Diego había experimentado “un aumento ligero” en el número de familias que ingresaban ilegalmente a Estados Unidos con el objetivo de pedir asilo.

Miles de migrantes están viviendo en atestados campamentos improvisados en Tijuana tras una dura y larga travesía desde Centroamérica hasta la frontera de Estados Unidos. Muchos han decidido establecer nuevas vidas en México, solicitando permisos de trabajo y consiguiendo empleos en fábricas locales, esperando mientras el gobierno estadounidense procesa unas 100 solicitudes de asilo diariamente en el cruce de San Ysidro, el más atareado de la frontera.

Pero por boca de otros, algunos se han dado cuenta de que pueden simplemente cruzar la frontera, mayormente si obstáculos por las autoridades mexicanas. En parejas o tríos –a veces una decena– llegan al muro fronterizo y se las arreglan para pasar al otro lado. A menudo en unos pocos minutos, los agentes fronterizos llegan al sitio para llevarlos a centros de detención y comenzar entrevistas sobre “miedo creíble”.

En espacio de dos noches la semana pasada, periodistas de la Associated Press vieron a más de una decena de migrantes arriesgado ese cruce. Una mujer que llevaba un rosario de cuentas azules esperaba con sus hijos para ver por dónde podían cruzar. Un migrante salvadoreño se ocultaba mientras cavaba un hoyo en la arena bajo el muro. En la oscuridad de la noche, se podía ver a migrantes caminando loma arriba en territorio estadounidense hacia los agentes que esperaban para detenerlos.

Más familias cruzan ilegalmente a San Diego

México dejará de otorgar contratos petroleros durante 3 años

La hondureña Charlot Andrea, de 3 años, es empujada debajo de una cerca fronteriza de Estados Unidos desde el lado de Tijuana, México, para reunirse con su madre Rachel Rivera, de 19 años, en territorio estadounidense, el jueves 4 de diciembre de 2018. (AP Foto/Rebecca Blackwell)

Por MARKO ALVAREZ, Associated Press

TIJUANA, México — Primero, la mujer se arrastró por debajo de la cerca fronteriza con el cuerpo boca abajo a través de un hueco cavado. El espacio tiene unos centímetros de alto y sus pies levantaban el polvo mientras se movía. Luego, siguió su hija de 3 años vestida de color rosa, que fue empujada boca arriba y con los pies por delante por un hombre que se quedó en México.

Migrantes son acompañados por un agente de la Guardia Fronteriza de Estados Unidos al ser detenidos tras trepar la cerca fronteriza de Tijuana, México, a San Ysidro, California, el lunes, 3 de diciembre del 2018. (AP Foto/Rebecca Blackwell)

La madre, que esperaba ansiosa en el lado de California de la frontera, los apresuró. “Rápido”, dijo. “Aquí estoy yo. Ni importa que te ensucies”.

Quince segundos después, las hondureñas estaban juntas en Estados Unidos. Al poco tiempo, un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) se acercó a ellas en un cuatrimoto para llevárselas en custodia.

El sector fronterizo de San Diego ha registrado una “ligera alza” en el número de familias que ingresan ilegalmente a Estados Unidos y se entregan a los agentes de migración desde que la caravana de migrantes centroamericanos llegó a Tijuana hace dos semanas, dijo la CBP el martes.

Miles de migrantes en el lado mexicano de la frontera viven en albergues abarrotados y llenos de tiendas de campaña en la ciudad fronteriza de Tijuana luego de un viaje agotador a través de México en el que caminaron y pidieron aventones con el objetivo de solicitar asilo en Estados Unidos.

Frustrados por la larga espera para presentar sus solicitudes, puesto que Estados Unidos procesa a lo sumo 100 al día, algunos migrantes tratan de cruzar la frontera de forma clandestina.

Rachel Rivera, de 19 años, comentó a The Associated Press que Honduras se había vuelto inhabitable. Momentos antes de arrastrarse bajo la cerca, dijo que estaba deslizándose hacia Estados Unidos en un intento de “darle una mejor vida” a su hija Charlot.

Un videorreportero de The Associated Press vio a más de una veintena de migrantes trepando una cerca entre México y Estados Unidos el lunes por la noche. Una vez que llegaron al otro lado, los migrantes alzaron los brazos para entregarse a los agentes fronterizos que llegaron rápidamente al lugar en camionetas blancas.

No está claro hasta el momento a dónde fueron trasladas esas familias.

En un día normal antes de que llegara la caravana a Tijuana, los agentes de la Patrulla Fronteriza en la zona de San Diego detenían aproximadamente a unas 120 personas que trataban de ingresar de forma ilegal a Estados Unidos desde México.

El presidente Donald Trump emitió una proclama en noviembre en la que suspendió el derecho a asilo para las personas que ingresaran a Estados Unidos de forma ilegal. Los grupos defensores de derechos humanos cuestionaron la legalidad de dicha proclama.

El portavoz de la CBP, Ralph DeSio, dijo que Estados Unidos trataba de frenar los cruces ilegales al emitir la proclama.

Estados Unidos ha establecido un proceso para los solicitantes de asilo para que se presenten de una forma “ordenada” en un cruce fronterizo, comentó DeSio a la AP en un correo electrónico. “Cuando la gente decide ignorar ese proceso se ponen en peligro y, en el caso de las familias, eligen poner en riesgo las vidas de sus hijos”.

Trump volvió a tuitear el martes para tratar de obtener apoyo para un mejor muro fronterizo y argumentó que el gasto sería menor en comparación con el que incurre cada año Estados Unidos por la inmigración ilegal.

Personas en su mayoría de Honduras, pero también de El Salvador y Guatemala, integraron la caravana que viajó hacia Tijuana, buscando seguridad en los números mientras atravesaban México para evitar a los criminales y las cuotas exigidas por las pandillas que se aprovechan de los migrantes.

Docenas de migrantes han comentado a la AP que huyen de la pobreza y que buscan una mejor calidad de vida, mientras que muchos también dijeron que huyeron de la terrible violencia y de las amenazas de muerte en su tierra natal.

La hondureña Margarita López dijo que definitivamente saltaría la cerca hacia Estados Unidos si tiene la oportunidad. Pero mientras tanto, López se mantuvo formada el martes para solicitar una visa humanitaria a las autoridades mexicanas que le permitiría vivir y trabajar en México por un año.

Cerca de ella, Luis Fernando Vázquez, de Guatemala, dijo que no intentaría saltar la cerca fronteriza.

“Yo no soy así. Prefiero trabajar… portarme bien aquí”, señaló.

Reubican a migrantes centroamericanos en Tijuana, México

Un migrante hondureño trepa el cerco fronterizo que separa Tijuana, México, de San Diego, Estados Unidos, antes de cruzar para el lado estadounidense con su hijo, en Tijuana, el jueves 29 de noviembre del 2018. (AP Foto/Ramón Espinosa)

TIJUANA, México (AP) — Las autoridades en la ciudad fronteriza de Tijuana, México, comenzaron a reubicar a los migrantes centroamericanos que llegaron en caravana, trasladándolos de un refugio atiborrado que estaba cerca de la frontera a un salón de eventos que está más alejado.

El jueves por la noche, más de 200 migrantes abordaron autobuses en el complejo deportivo ubicado cerca de la frontera para ir a su nuevo refugio temporal, ubicado a unas 10 millas de la garita fronteriza más cercana.

El gobierno municipal dijo que las autoridades federales están a cargo de la reubicación.

Entre tanto, varios migrantes se treparon o arremolinaron en la barrera fronteriza durante la noche y fueron detenidos por funcionarios estadounidenses.

Expertos han expresado su preocupación por las condiciones insalubres en el complejo deportivo donde había más de 6,000 migrantes, el doble de su capacidad. Había basura y muchos casos de personas con piojos e infecciones respiratorias.

Próximo gobierno en México acepta albergar a migrantes

Migrantes se concentran en la frontera entre México y Estados Unidos tras pasar una fila de policías mexicanos en el cruce de el Chaparral, en Tijuana, México, el 25 de noviembre de 2018, en su intento por llegar a territorio estadounidense. (AP Foto/Rodrigo Abd)

Por CHRISTOPHER SHERMAN y E. EDUARDO CASTILLO, Associated Press

TIJUANA, México — Mientras México se debate sobre qué hacer con más de 5,000 centroamericanos que acampan al aire libre en un complejo deportivo en la ciudad fronteriza de Tijuana, el gobierno del presidente electo Andrés Manuel López Obrador indicó el martes que estaría dispuesto a albergar a los migrantes en suelo mexicano mientras tramitan su solicitud de asilo ante Estados Unidos, una exigencia crucial del mandatario estadounidense Donald Trump.

Un migrante carga a un niño frente a policías mexicanos afuera de la Unidad Deportiva Benito Juárez en Tijuana, México, el lunes 26 de noviembre de 2018. (AP Foto/Ramón Espinosa)

Marcelo Ebrard, quien ha sido designado como futuro secretario de Relaciones Exteriores de México, propuso que el gobierno de Trump también contribuya a proyectos de desarrollo que generen empleos en América Central a fin de contener la ola de migrantes procedentes de una región sumida en la pobreza, y señaló que una cifra apropiada sería de por lo menos 20,000 millones de dólares.

“Nosotros no podemos determinar, para un país, el ritmo en el cual son entrevistados” los migrantes por las autoridades estadounidenses, declaró Ebrard en conferencia de prensa en la Ciudad de México. Inspectores fronterizos estadounidenses dan trámite a menos de 100 solicitudes de asilo al día en el principal cruce fronterizo de Tijuana a San Diego, lo que causa una acumulación y retraso de miles de peticiones.

“Entonces, ¿qué hay qué hacer?”, preguntó Ebrard. “Pues prepararse para asumir que van a estar una parte de ellos en territorio mexicano en esa zona durante los próximos meses”.

“Hay que apoyarlos, a las autoridades municipales” en lo que respecta al alojamiento y alimentación de los migrantes, afirmó. “Eso no es negociación bilateral, eso hay que hacerlo”.

López Obrador, que obtuvo una victoria aplastante en las elecciones del 1 de julio y asume la presidencia el 1 de diciembre, construyó su carrera política defendiendo a los pobres. Ahora enfrenta la difícil tarea de aplacar a Trump en el tema migrante mientras sostiene la añeja política de exigir mejor trato a los migrantes.

Ebrard dijo a la prensa el martes que un objetivo importante del próximo gobierno es concretar un compromiso con Estados Unidos para poner en marcha proyectos de desarrollo en Honduras, de donde proviene la vasta mayoría de los migrantes en la caravana, así como en Guatemala, El Salvador y otras partes en América Central.

Un migrante hondureño conversa con agentes fronterizos de Estados Unidos del otro lado de un alambre de cuchillas despúes de que rociaran gas lacrimógeno a los migrantes que intentaron cruzar a Estados Unidos desde Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018. (AP Foto/Ramon Espinosa)

“¿Qué estamos negociando con los Estados Unidos? Queremos que participen en el proyecto que te acabo de decir” para la creación de empleos en América Central. A la pregunta de cuántos recursos debería aportar Estados Unidos, Ebrard afirmó que por lo menos 20,000 millones de dólares.

“Por sí solo (México) va a invertir en el sur de nuestro territorio, más de 20,000 millones de dólares, por lo tanto, cualquier esfuerzo serio que se quiera hacer respecto a nuestro hermanos de El Salvador, Honduras, Guatemala, pues debería ser un monto parecido”, declaró Ebrard.

Ebrard presentó la postura mientras habitantes de Tijuana cerraban una escuela primaria por su preocupación de que está cerca del complejo deportivo donde miles de migrantes acampan al aire libre desde hace dos semanas.

El gobierno entrante planteó su propuesta después de que agentes fronterizos estadounidenses lanzaron gas lacrimógeno hacia territorio mexicano para repeler a un grupo de migrantes que había intentado cruzar ilegalmente la frontera el fin de semana. Debido al incidente, las autoridades mexicanas reforzaron la presencia policial alrededor del campo deportivo.

Una asociación de padres compró por su cuenta un candado y cadena para cerrar la escuela primaria Gabriel Ramos Millán debido a la preocupación por la seguridad de sus hijos. Un letrero decía que el plantel permanecería cerrado hasta nuevo aviso.

Los mismos migrantes examinaban de urgencia sus opciones debido a su percepción de que sus solicitudes de asilo en Estados Unidos o de cruzar la frontera en forma ilegal tienen pocas probabilidades de éxito.

La mayoría se desanimó después de que agentes estadounidenses lanzaron gas lacrimógeno contra el grupo de migrantes que intentó cruzar el domingo a territorio estadounidense. Consideraron el choque y la reacción oficial como una situación que perjudicada su oportunidad de alcanzar Estados Unidos. El Instituto Nacional de Migración de México informó que 98 migrantes serían deportados después de su intento de cruzar hacia Estados Unidos de manera ilegal. La Secretaría de Gobernación de México dijo que unas 500 personas intentaron correr hacia la frontera y las autoridades estadounidenses dijeron que fueron 1,000.

El martes había fila afuera de una carpa donde funcionarios de la Organización Internacional para las Migraciones ofrecían asistencia a quienes desearan regresar a sus países.

Las autoridades también informaron que hay más migrantes interesados en tramitar su permanencia en México. Han aumentado las preguntas sobre una feria de empleo que podría recibir a migrantes en Baja California.

“Lo que sucedió ayer nos perjudica a nosotros”, dijo Óscar Leonel Mina, un salvadoreño de 22 años, acerca del choque fronterizo del domingo.

Mina, su esposa y si hijita no fueron a la marcha y luego se alegraron de ello al enterarse de lo sucedido, afirmó.

Tras estos sucesos, Mina está revalorando su plan de ir a Estados Unidos. Dice que le han hablado de Rosarito, un balneario concurrido por turistas estadounidenses que se encuentra a unos 40 minutos en coche al sur de Tijuana.

Allí “se puede ganar dinero y vivir bien” si uno está dispuesto a trabajar, dijo. Su objetivo ahora es partir del refugio en una semana.

Las fuerzas de seguridad de México incrementaron su presencia en el centro deportivo que sirve de refugio a miles de migrantes de la caravana, con el motivo aparente de evitar que se repita el incidente del domingo.

El secretario de seguridad pública de Tijuana, Marco Antonio Sotomayor Amezcua, dijo en conferencia de prensa que la policía mexicana será prudente en el empleo de la fuerza, pero que se debe garantizar “a toda costa” que no se vuelvan a cerrar los cruces fronterizos.

Sotomayor dijo que esperaba que los migrantes que tenían pensado ingresar en Estados Unidos de forma ilegal ya sepan que eso no será posible tras los incidentes del domingo.

México reforzará seguridad fronteriza por cruce de migrantes

México reforzará seguridad fronteriza por cruce de migrantes

Policías mexicanos corren para intentar detener a migrantes en Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018. (AP Foto/Ramón Espinosa)

Por CHRISTOPHER SHERMAN,  Associated Press

TIJUANA, México — México aparentemente empezó a reforzar la seguridad cerca de su frontera con Estados Unidos, con policías formados frente a un refugio en Tijuana que decían a los migrantes centroamericanos que no podían acercarse a la zona limítrofe.

Un migrante centroamericano es detenido por agentes estadounidenses que le ordenaron volver al lado mexicano de la frontera, después de que un grupo de migrantes rebasó a la policía mexicana en el cruce del Chaparral en Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018 en la frontera con San Ysidro, California. (AP Foto/Pedro Acosta)

El Instituto Nacional de Migración dijo que 98 migrantes serán deportados tras intentar atravesar la frontera, momento en que agentes estadounidenses lanzaron gases lacrimógenos hacia México. La Secretaría de Gobernación mexicana dijo que unos 500 migrantes intentaron cruzar la frontera, pero las autoridades estadounidenses dijeron que eran alrededor de 1,000.

Funcionarios mexicanos dijeron que los migrantes habían participado del caos “violento”, en lo que comenzó como una marcha pacífica para pedir a Estados Unidos que acelere el procesamiento de solicitudes de asilo presentadas por migrantes centroamericanos varados en Tijuana.

El jefe de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Kevin McAleenan, dijo en conferencia telefónica con la prensa que 69 migrantes que intentaron cruzar ilegalmente fueron detenidos en California.

Dijo que la patrulla fronteriza está autorizada a emplear gases y otros medios no letales, pero que el incidente será revisado y la situación se resolvió sin heridos graves.

“A medida que se desarrollaron los acontecimientos, las medidas rápidas, decisivas y eficaces impidieron una situación sumamente peligrosa”, aseguró.

Pero el lunes, muchos migrantes se preguntaban con aire adusto si el incidente había echado a perder todas sus posibilidades de solicitar asilo.

Isauro Mejía, hondureño de 46 años, buscaba una taza de café el lunes después de haberse visto envuelto en el choque de la víspera.

“Como estuvo la cosa ayer (…) creo que no hay posibilidades, dijo”.

En una crítica inusual a los migrantes, la Comisión Nacional de Derechos Humanos mexicana dijo que “reitera la necesidad de que las personas integrantes de las diversas caravanas que cruzan nuestro país se conduzcan con respeto a las leyes mexicanas y se abstengan de ocasionar afectaciones o incurrir en conductas indebidas en las distintas comunidades por las que pasen o en las que se encuentren”.

“Es importante precisar que el hecho de que el Estado mexicano actúe para proteger sus derechos”, dijo la comisión, “no implica un salvoconducto para infringir las leyes”.

El incidente del domingo comenzó cuando una marcha pacífica desencadenó un caos luego de que agentes estadounidenses lanzaron gases lacrimógenos hacia México para detener a los migrantes que intentaron cruzaron la frontera.

La Secretaría de Gobernación de México informó el domingo que deportará de inmediato a quienes intentaron ingresar “violentamente” a Estados Unidos desde Tijuana. En tanto, el gobierno municipal de Tijuana dijo que más de tres docenas de migrantes fueron arrestados por perturbar la paz y otros cargos derivados de la marcha y los sucesos posteriores.

La gran mayoría de los más de 5,000 migrantes centroamericanos que acamparon durante más de una semana en un complejo deportivo de Tijuana volvieron al albergue improvisado para formarse para recibir alimentos y recuperarse de una tarde perturbadora.

Lurbin Sarmiento, de 26 años y originaria de Copán, Honduras, caminó al complejo deportivo junto a su hija de 4 años, ambas perturbadas, por lo que acababa de suceder entre el Río Tijuana y la frontera con Estados Unidos.

Ella se encontraba en el fondo del río –un drenaje de concreto con apenas un hilillo de agua– cerca de la frontera junto a su hija al momento en que los agentes estadounidenses lanzaron los gases lacrimógenos.

“Corrimos pero siempre nos alcanzó el zumo y mi niña se estaba ahogando”, dijo Sarmiento. Señaló que nunca se hubiera acercado tanto con su hija si hubiera sabido que iba a haber gases.

El gas alcanzó a cientos de migrantes que protestaban cerca de la frontera, cuando algunos de ellos intentaron cruzar la barda y el alambre que divide a ambas naciones. Las autoridades estadounidenses cerraron durante varias horas el cruce fronterizo de San Ysidro, el más transitado del país.

La situación se deterioró después de que el grupo comenzó una protesta pacífica para pedir a Estados Unidos que acelere el proceso de solicitudes de asilo para los migrantes centroamericanos estacionados en Tijuana.

La policía mexicana había impedido que pasaran por un puente que conduce al puerto de ingreso en México, pero los migrantes empujaron a los agentes y cruzaron el río Tijuana debajo del puente. Aunque en la otra ribera había más policías antimotines, los centroamericanos caminaron por el río hasta un área donde sólo un dique de tierra y alambre de púas los separaban de los agentes de la Patrulla Fronteriza estadounidense.

Entonces algunos intuyeron que había una oportunidad de cruzar.

Un reportero de The Associated Press vio a agentes estadounidenses disparar varios cartuchos de gas lacrimógeno después de que algunos migrantes intentaron penetrar la frontera a través de varios puntos. La televisora mexicana Milenio mostró imágenes de personas subiendo cercas y arrancando láminas de metal para ingresar en suelo estadounidense.

Un grupo de migrantes cruza el lecho de un río en la frontera con Estados Unidos tras superar a unos policías mexicanos en Tijuana, México, el domingo 25 de noviembre de 2018. (AP Foto/Ramón Espinosa)

La hondureña Ana Zúñiga, de 23 años de edad, dijo que vio a los migrantes abrir un pequeño hueco entre el alambre afilado del lado mexicano de un dique, ante lo cual los agentes arrojaron los cartuchos.

Los niños gritaban y tosían en el caos que se desató por el gas, el cual fue arrastrado por el viento hacia personas que estaban a cientos de metros de distancia.

“Corrimos, pero cuando uno corre más le asfixia el humo”, le dijo a la AP mientras cargaba a su hija Valery de 3 años.

A algunos metros de distancia en el lado estadounidense, compradores ingresaban y salían de un centro comercial, que finalmente cerró sus puertas.

Durante todo el día, helicópteros de la Patrulla Fronteriza estadounidense sobrevolaron la zona, mientras que agentes vigilaban detrás de la cerca en California. Los cruces peatonales en el puerto de San Ysidro fueron cerrados tanto en las instalaciones en el este como en el oeste, indicó la oficina de la Patrulla Fronteriza en San Diego vía Twitter. Todo el tránsito norte-sur y viceversa dejó de fluir. A diario, más de 100,000 personas ingresan a Estados Unidos desde ese punto.

Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), dijo en un comunicado que las autoridades estadounidenses seguirán manteniendo una presencia “robusta” en la frontera suroccidental y que entablarán acciones judiciales contra cualquiera que dañe propiedad federal o viole la soberanía de Estados Unidos.

“El DHS no tolerará este tipo de desorden y no titubeará en cerrar los puertos de ingreso por razones de seguridad pública”, afirmó.

Más de 5,000 migrantes han estado acampando en el interior y en los alrededores de un complejo deportivo en Tijuana tras recorrer México en las últimas semanas como parte de una caravana. Muchos tienen la esperanza de solicitar asilo en Estados Unidos, pero los agentes en San Ysidro están procesando menos de 100 peticiones diarias.

Ireneo Mújica, que ha acompañado a los migrantes durante semanas como parte del grupo activista Pueblo Sin Fronteras, dijo que el objetivo de la marcha del domingo hacia la frontera con Estados Unidos era hacer que la difícil situación de los migrantes sea más visible para los gobiernos de México y Estados Unidos.

“No podemos tener a toda la gente allí”, le dijo Mújica a la AP.

Juan Manuel Gastélum, alcalde de Tijuana, declaró el viernes una crisis humanitaria en esta ciudad fronteriza de 1.6 millones de habitantes, que dice pasa apuros para darle alojamiento a la gran cantidad de migrantes.

El presidente estadounidense Donald Trump expresó el domingo en Twitter su descontento con las caravanas en México.

“Sería muy inteligente si México detuviera a las caravanas mucho antes de que lleguen a nuestra frontera sur, o si los países de donde provienen no les permitieran crearlas (es una forma de que saquen a ciertas personas de su país y las echen a Estados Unidos. Pero ya no)”, escribió.

Luego envió otro tuit diciendo: “México debería trasladar a estos migrantes que ondean sus banderas, y muchos de los cuales son criminales crueles, de vuelta a sus países. Háganlo por avión, por autobús, como quieran, pero ellos NO VAN A ENTRAR A EEUU. Cerraremos la frontera indefinidamente si es necesario. Congresistas: ¡Otorguen financiamiento para EL MURO!”

Trump repetidamente ha emitido acusaciones infundadas de que los migrantes son criminales. En realidad son en su vasta mayoría migrantes pobres, con escasas pertenencias, que huyen de la violencia y la pobreza de sus países. Durante la campaña presidencial, Trump prometió erigir un muro a lo largo de toda la frontera y obligar a México a pagar por él.

La Secretaría de Gobernación informó el domingo que México ha enviado a 11,000 centroamericanos de vuelta a sus países de origen desde el 19 de octubre. Indicó que 1,906 de ellos eran integrantes de las últimas caravanas.

México se encamina a deportar a unos 100,000 centroamericanos para fines de año.

Alcalde de Tijuana declara crisis humanitaria por migrantes

Alcalde de Tijuana declara crisis humanitaria por migrantes

Elías López, un migrante hondureño de tres años, juega entre los escudos de la policía mexicana antimotines cuando el grupo del cual es parte intentó cruzar el cruce fronterizo Chaparral en Tijuana, México, el jueves 22 de noviembre de 2018. (AP Foto/Rodrigo Abd)

TIJUANA, México (AP) — El alcalde de Tijuana ha declarado una crisis humanitaria en la ciudad fronteriza con Estados Unidos y el viernes dijo que solicitó apoyo a Naciones Unidas para ocuparse de los aproximadamente 5,000 migrantes centroamericanos que han llegado aquí.

El alcalde Juan Manuel Gastelum aseguró que el gobierno federal mexicano le ha proporcionado poca ayuda y que él no comprometerá los servicios públicos de la ciudad para lidiar con la situación. Agregó que 4,976 migrantes han llegado a la ciudad.

“No tenemos la infraestructura suficiente y necesaria par atender con cabalidad a estas personas para darles un espacio digno”, dijo Gastelum el viernes al radial Grupo Fórmula.

El jueves, su gobierno emitió un comunicado diciendo que solicitaba ayuda de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

“No voy a gastarme el dinero de los tijuanenses”, dice Gastelum en el comunicado.

En su mayor parte, la caravana de migrantes que salió de Honduras a mediados de octubre fue bien recibida en las ciudades y pueblos mexicanos que atravesó camino a la frontera. Incluso ciudades con pocos recursos se aseguraron de que los migrantes tuvieran comida y un lugar para descansar.

Sin embargo, en esos lugares la caravana se quedaba un máximo de dos noches, con la excepción de Ciudad de México. En Tijuana, muchos de los migrantes que huyen de la violencia y la pobreza quieren solicitar asilo en Estados Unidos y se enfrentan a una posible espera de meses en la ciudad fronteriza antes de siquiera tener una oportunidad de hablar con un funcionario estadounidense.

Gastelum dijo el viernes que el gobierno mexicano había mencionado enviar 20 toneladas de recursos a Tijuana apara ayudarlos, pero que tres cuartas partes eran materiales para reforzar la frontera y sólo 5 toneladas eran materiales para ayudar realmente a los migrantes.

La mayoría de los migrantes se han quedado en un campamento improvisado en un estadio deportivo en la ciudad.

Gastelum también criticó al gobierno federal por no tomar más en serio la amenaza del presidente de Estados Unidos Donald Trump de cerrar toda la frontera si las cosas se salen de control en Tijuana. “Eso es grave”, dijo.

Haciendo referencia a una protesta de un pequeño grupo de migrantes que marchó el jueves hacia uno de los cruces fronterizos de Tijuana, Gastelum dijo que dichas manifestaciones no van a ayudar.

“Aquí miles de personas de Tijuana trabajan en los Estados Unidos, llegan tarde a su trabajo”, dijo. “De Estados Unidos para acá no viene turismo, no vienen las personas al sector médico. La situación se está poniendo nada cómoda”.

EEUU cierra cruce fronterizo con México durante horas

Una manifestante antiinmigrante protesta contra la presencia de miles de migrantes centroamericanos en Tijuana, México, 18 de noviembre de 2018. (AP Foto/Rodrigo Abd)

Por YESICA FISCH y JULIE WATSON,  Associated Press

TIJUANA, México — Estados Unidos cerró el tránsito hacia el norte en el cruce fronterizo más transitado con México para instalar nuevas barreras de seguridad el lunes, un día después que manifestantes en Tijuana protestaron la presencia de miles de migrantes centroamericanos.

Estados Unidos también cerró uno de los dos pasos peatonales en el cruce de San Ysidro, aparentemente para impedir cualquier intento masivo de cruzar la frontera por parte de los migrantes.

La instalación de barreras móviles coronadas por alambre puede complicarles la vida a los mexicanos que usan el cruce de San Ysidro, por donde 110,000 personas entran diariamente a Estados Unidos en 40,000 vehículos.

Se formaron largas filas en Tijuana, donde mucha gente tiene que cruzar la frontera para trabajar del lado estadounidense.

Los inconvenientes provocados por el arribo de la caravana centroamericana pueden haber cumplido un papel en las protestas del domingo, cuando unos 400 vecinos de Tijuana agitaron banderas, cantaron el himno nacional y corearon “¡Fuera, fuera!” a los migrantes que arribaron la semana pasada a la ciudad fronteriza.

Las tensiones se elevaron a medida que casi 3,000 migrantes entraron a Tijuana después de una travesía por tierra de más de un mes, y probablemente con varios meses por delante mientras solicitan asilo. El gobierno en Washington calcula que el número de migrantes podría llegar a 10,000 en poco tiempo.

Los inspectores fronterizos gestionan apenas un centenar de pedidos de asilo por día en el cruce principal de Tijuana a San Diego. Los solicitantes anotan sus nombres en un cuaderno manejado por los propios migrantes donde había ya 3,000 nombres antes del arribo de la caravana.

Algunos vecinos de Tijuana mostraron solidaridad con los migrantes, otros los acusaron de ser sucios, desagradecidos y un peligro para la ciudad. Además, dijeron que la manera como la caravana entró a México fue una “invasión”. Y expresaron el temor de que se use el dinero de sus impuestos para ayudarlos.

“No los queremos en Tijuana”, vocearon los manifestantes.

Juana Rodríguez, un ama de casa, dijo que el gobierno debe averiguar los antecedentes de los migrantes para determinar que no son delincuentes.

Menos de una docena de vecinos aparecieron con carteles de apoyo. Keyla Zamarrón, una maestra de 38 años, portaba un cartel con la leyenda, “la infancia no tiene fronteras”.

La defensa civil del estado de Jalisco, por donde pasan los migrantes camino de Tijuana, dijo que ya no les proveerá de albergues, porque hubo peleas entre ellos en un refugio.

El estado les dará agua, algunos alimentos y escoltas en nueve puntos a lo largo de la autopista principal que cruza el estado para que no tengan que detenerse.

En Ciudad de México, las autoridades cerraron un refugio en un centro deportivo que había alojado a miles de migrantes. Los 650 migrantes de una tercera caravana, integrada principalmente por salvadoreños, fueron transportados a un albergue para peregrinos en la Basílica de Guadalupe.

Mattis defiende uso de soldados en la frontera EEUU-México

Esta foto proporcionada por la Fuerza Aérea de EEUU muestra a soldados a su llegada al Aeropuerto Internacional de Valley, el jueves 1 de noviembre del 2018, en Harlingen, Texas, para realizar las primeras misiones en la frontera con México. (Alexandra Minor/Fuerza Aérea de EEUU vía AP)

Por ROBERT BURNS,  Associated Press

WASHINGTON, D.C. — El secretario de Defensa estadounidense Jim Mattis defendió el miércoles el uso de soldados para custodiar la frontera con México, diciendo que de cierta forma es buen entrenamiento para la guerra. Señaló que el despliegue es similar a uno efectuado en 1916 para combatir al revolucionario mexicano Francisco Villa.

En declaraciones a la prensa cuando se disponía a visitar a efectivos estadounidenses en la frontera sur en Texas, Mattis declinó hacer una proyección sobre el costo de la misión. Afirmó que las cifras que le han entregado a la fecha “no son nada correctas”, y dijo creer que “muy pronto sabremos el costo real. Así que los mantendremos al tanto a medida que se sepan los costos reales”.

En un plazo de una semana o 10 días los 5,800 soldados desplegados actualmente en la misión fronteriza habrán realizado todas las tareas solicitadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, señaló Mattis, aunque el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional están preparando labores adicionales. No dijo cuándo pudiera concluir la misión; los actuales despliegues podrían finalizar el 15 de diciembre según lo previsto, pero eso podría cambiar.

Además de los 5,800 soldados en activo que ya están en la zona fronteriza, unos 2,100 efectivos de la Guardia Nacional proveen apoyo desde abril en la región.

Los detractores han cuestionado el uso de militares en la frontera sin que exista una amenaza perceptible a la seguridad, aunque el presidente Donald Trump ha dicho que la caravana de migrantes centroamericanos que viajan hacia el norte a través de México equivale a una invasión. Desde los comicios Trump no ha hablado mucho sobre el tema, y hasta la fecha no ha habido ninguna amenaza fronteriza.

A la pregunta de si cree que exista una amenaza a la seguridad en la frontera que justifique el uso de soldados en activo, Mattis señaló que difiere del criterio de la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, que lo acompañó el miércoles a la zona limítrofe.

Nielsen y Mattis conversaron con altos comandantes y pronunciaron un mensaje ante la tropa. Mattis dijo a los soldados que su misión es “apoyar” a Aduanas y Protección Fronteriza.

“En este momento ése es nuestro papel y sólo ése”, apuntó.

“Los ojos de todo el mundo en este momento –ciertamente que los de todos los estadounidense– están sobre ustedes”, les dijo Mattis a los soldados, indicándoles que participan en una misión “no convencional”.

“Estamos aquí debido al número de ilegales que dicen van a intentar cruzar ilegalmente hacia nuestro país”, afirmó, aparentemente refiriéndose a los miles de migrantes que avanzan por México hacia el norte.

Un soldado le preguntó a Mattis cuáles son los planes a corto y largo plazo de la misión militar.

Mattis dijo que el objetivo a corto plazo es colocar suficiente alambre y otras barreras en los lugares fronterizos como lo solicitó Aduanas y Protección Fronteriza. El objetivo a largo plazo es “algo por determinar”, agregó.

“Cuando uno está en algo como esto”, señaló Mattis, “es dinámico e imprevisible. Habrá que ver”.

Indicó que los oficiales militares le han dicho que el emplazamiento de tropas ha sido “un muy buen entrenamiento” porque equivale a un ensayo de las exigencias logísticas —tales como colocar carga en aeronaves— que deben efectuarse en tiempos de guerra.

En sus declaraciones más amplias sobre la misión fronteriza orquestada a toda prisa, Mattis argumentó que encaja en un patrón histórico que se remonta a principios del siglo XX. Hizo notar que el presidente Woodrow Wilson envió a la frontera a decenas de miles de integrantes de la Guardia Nacional y tropas en activo en 1916 en respuesta a un ataque de los revolucionarios mexicanos.

“Eso ocurrió hace más de un siglo, y en ese tiempo la amenaza eran las tropas de Pancho Villa, revolucionarios que cruzaron la frontera e ingresaron a Estados Unidos”, afirmó.

Transgénero que huyen de la violencia se unen a caravana

En esta foto del 2 de noviembre de 2018, los migrantes centroamericanos que viajan en un camión se burlan de un grupo de transexuales que también forman parte de la caravana que espera llegar a la frontera de Estados Unidos camino a Donají, México. (AP Foto / Rodrigo Abd)

Por SONIA PÉREZ D.,  Associated Press

MATÍAS ROMERO, México — Decenas de transgénero que salieron de Centroamérica y viajan por México buscando asilo en Estados Unidos se han unido para protegerse, no del viaje lleno de peligros sino de los ataques de sus compañeros de travesía.

En esta foto del 2 de noviembre de 2018, miembros de un grupo de transexuales que viajan con la caravana de migrantes centroamericanos que espera llegar a Estados Unidos, corren hacia un camión que se detuvo para darles un paseo camino a Sayula, México. (AP Foto / Rodrigo Abd)

Huyen de la pobreza, la violencia y la discriminación que padecen en sus países, pero han encontrado que el periplo hacia el norte es igual de amenazante.

“Cosita rica”, “¿Mami adónde vas?”, “¿Cuánto cobras?”, son algunos de los insultos que recibe a diario el grupo que viaja junto a la caravana.

La salvadoreña Loly Méndez, de 28 años, conoce muy bien a lo que se arriesga en su país: su mejor amiga fue asesinada por su condición de transgénero. “Yo iba a comenzar mi transición, pero me llegaron a amenazar que si me iban a crecer los pechos me los iban a cortar”, contó. Las amenazas eran anónimas, lo que le provocó temor y la impulsó a huir.

“En mi país hay violencia, falta de trabajo y de oportunidades y cuando tienes el entusiasmo de ser alguien en la vida, eso no te tiene que parar”, dijo Loly y aseguró que “también en la caravana hay violencia hacia la comunidad LGBTI”.

Loly se unió a la caravana en Tapachula, en el sur de México, una semana después de que ésta había iniciado su viaje desde Honduras. Cuando vio en las redes sociales que la caravana avanzaba pensó que era su oportunidad. Espera trabajar en Estados Unidos y comenzar una empresa de productos de belleza -quizás en Los Ángeles o Nueva York-, una idea que lleva tiempo madurando pero para la que no tiene el dinero necesario para concretar.

“Voy para un país donde yo sé que voy a lograr mis sueños”, dijo esperanzada.

En esta foto del 2 de noviembre de 2018, la transexual hondureña Alexa Amaya se maquilla mientras viaja en la parte posterior de un camión a Sayula, México. (AP Foto / Rodrigo Abd)

En muchas partes de Centroamérica son comunes los reportes de asesinatos, agresiones y discriminación debido a la identidad de género u orientación sexual.

Pero obtener asilo es Estados Unidos es difícil aunque se tengan pruebas de que alguien ha sido víctima de persecución por su condición sexual, dijo Lynly Egyes, directora de litigio del Centro Legal Transgénero en Oakland, California.

Toma días o a veces semanas que las migrantes transgénero obtengan una audiencia con un oficial de asilo. Si se les permite avanzar en el proceso, muchas están traumatizadas y tienen problemas para contar sus historias, dijo Egyes. También es mucho menos probable que se les conceda asilo sin un abogado.

“Es un proceso horrible y no todas lo logran”, dijo Egyes.

Temerosas de ser atacadas o abusadas sexualmente, se mantienen unidas las 24 horas, caminan y duermen en grupo e incluso van en parejas al baño. Son unas 50 transgénero de entre 17 y 60 años.

En el trayecto no sólo han sufrido acoso, también han sido víctimas de robos y agresiones. Cuando caminaban en fila por la carretera entre Acayucan e Isla, en el estado de Veracruz, un grupo de migrantes subidos a un tráiler les lanzó agua, naranjas y basura.

En Matías Romero, en el sueño estado de Oaxaca, no quisieron dormir en el parque donde la caravana de detuvo a descansar. Se ubicaron en un hotel abandonado tras un terremoto en 2017 que estaba al lado, sucio, sin ventanas, puertas o servicios. Allí se bañaron a la luz de una pequeña linterna, se pusieron sus mejores vestidos y se maquillaron.

“Las chicas”, como se autodenominan, llaman la atención por su maquillaje perfecto, sus coloridas cabelleras, sus cuerpos finos y delgados y sus vestidos amarillos, rosados, blancos y azules. Cada noche buscan cómo acicalarse y ahí surge uno de los conflictos comunes. “Tenemos problemas al momento de ir al baño”, contó Nakai Flotte, una activista y transgénero que integra el grupo. “Nos bañamos en el de hombres, a veces en el de mujeres, pero es difícil, no hay uno para nosotras”.

Nakai acompaña al grupo para apoyarlas en sus dudas sobre la migración y el asilo. Estados Unidos “deberá tomar en cuenta su condición de vulnerabilidad y violencia”, dijo la activista.

Sin embargo, la decisión del ex fiscal general Jeff Sessions de negar asilo a las víctimas de la violencia doméstica y de las pandillas podría tener un impacto negativo en las transgénero, que suelen ser uno de los blancos favoritos de las maras.

“Yo sé que será difícil conseguir un asilo, pero tenemos que hacer el intento”, explicó Alexa Amaya, una exuberante morena de pelo rojo que caminaba por la carretera cargando unas pocas pertenencias. Alexa tiene 24 años y viene desde Copán, Honduras.

La caravana ha recorrido más de 2,000 kilómetros desde que partió de San Pedro Sula, Honduras, el 13 de octubre. Ha atravesado Guatemala y aunque ya recorre las tierras altas del centro de México todavía se encuentra lejos de su objetivo: Tijuana, al otro lado de la frontera con San Diego.

Aunque gran parte del viaje ha sido a pie, los recorridos en automóviles, camionetas, minibuses y remolques han sido cruciales, especialmente los días en que la caravana recorre 160 kilómetros o más. Pero para el grupo ha sido muy difícil encontrar conductores dispuestos a darles un aventón.

“Un taxista nos bajó de su carro”, recordó la hondureña Lady Pérez, de 23 años, y relató que cuando un camionero cobra pasaje por llevar a los migrantes a ellas les doblan o triplican el precio. Al ver que nadie las llevaba, vehículos oficiales de grupos de derechos humanos optaron por transportarlas.

Lady empezó a identificarse como mujer a los cinco años. De su padre recibió insultos y golpes, luego fue la familia y después de la sociedad, que la discriminó. Su novio fue asesinado y a ella la amenazaron para que abandonara el país.

Caminando con una minifalda negra y una camisa a cuadros, los labios pintados de rojo y los ojos delineados en negro, contó que muchos hombres las han acosado durante el viaje.

“Nos han denigrado, se supone que estás migrando de tu país por la violencia y la discriminación, la homofobia, y resulta que en la misma caravana te encuentras con esa violencia”, dijo. Pero no pierde la fe de que con valor y paciencia logrará llegar a Estados Unidos y todo cambiará.

Ante el constante acoso, la coordinación de la marcha y organizaciones de derechos humanos que la acompañan dispusieron que dos hombres con chalecos verdes vayan junto al grupo para evitar agresiones.

“Mientras no se pasen de la raya nos sentimos protegidas”, dijo Loly. “Si alguno se pasa de la raya, derechos humanos está al día con nosotras para protegernos”.

Caravana migrante emprende partida hacia Guadalajara

Los migrantes de Centroamérica, parte de la caravana que espera llegar a la frontera con Estados Unidos, se suben a un camión en Irapuato, México, el lunes 12 de noviembre de 2018. (AP Foto / Marco Ugarte)

Por MARCO UGARTE y YESICA FISCH,  Associated Press

IRAPUATO, México — Varios miles de migrantes centroamericanos hacían dedo el lunes para conseguir que alguien los lleve hacia la ciudad de Guadalajara, en el oeste de México, con el objetivo de avanzar por la costa del Pacífico hacia el norte.

Mientras a comienzos de octubre, cuando arrancó la caravana, los migrantes sufrían el calor del sur de México, ahora viajan envueltos en mantas para protegerse del frío de la mañana.

Los migrantes se reunieron temprano en una carretera que sale de la ciudad central de Irapuato para conseguir subir a camiones que los lleven a Guadalajara.

La hondureña Karen Martínez, de 29 años y oriunda de Santa Rosa de Copán, fue una de las primeras en salir del albergue de Irapuato con su hermana y sus tres hijos de 6, 11 y 13 años. “Ahí venimos, a ratos llorando, a ratos riendo, pero ahí vamos adelante”, dijo.

Contó que afortunadamente hay más vehículos que los transportan, por lo tanto no tienen que hacer su recorrido a pie, aunque el frío los obliga a salir tapados hasta los ojos. Martínez agradeció el apoyo de las autoridades mexicanas y aunque aún está a 2,500 kilómetros del cruce fronterizo entre Tijuana y San Diego, ve un poco más cerca su sueño.

Las autoridades mexicanas han ayudado a los migrantes a conseguir transporte y aunque la policía les impidió el domingo que hicieran dedo, sí los ayudó a conseguir camiones que los trasladaran.

Un total de 6,531 migrantes atravesaron el fin de semana el estado de Querétaro, según el gobierno local. La cifra es mayor al conteo efectuado por las autoridades cuando el grupo pasó varios días en la Ciudad de México, lo que deja entrever la posibilidad de que otros migrantes se hayan sumado a la caravana.

José Alejandro Caray, un hondureño de 17 años, y su nuevo amigo Junior Eduardo Martel, de 15, de Tegucigalpa, miraban desde un puente en Irapuato cómo la gente se arremolinaba abajo intentando subir a todo camión que paraba en la incorporación a la carretera que lleva a Guadalajara.

“Me caí de uno hace siete días, iba en la parte de atrás, me quemé la rodilla y no puedo doblarla”, dijo Caray mostrando la rodilla izquierda. Se la vendaron hace unos días porque “ya olía mal”. “Ya me da miedo montarme, prefiero esperar una camioneta”, agregó el adolescente que salió de la casa de su abuela, con quien vivía, porque “todo está muy feo allí”.

Después de esperar un par de horas en el puente, ambos se montaron en la plataforma de un camión que transportaba maquinaria pesada antes de que el vehículo llegara al lugar donde centenares de personas esperaban.

“Aquí hay buen sitio”, le gritó Martel ayudándolo a subir. Caray no estaba muy convencido, pero al final ascendió al vehículo porque el trayecto del lunes es muy largo, 240 kilómetros.

Ambos, cargados con unas pequeñas mochilas, confían en que el presidente estadounidense Donald Trump no sea tan duro como lo pintan.

“Yo espero que Diosito le ablande el corazón y nos deje pasar. Aunque dicen que los policías tienen permiso para matar… pero nosotros vamos pacíficos”, comentó el adolescente que dejó a toda su familia en Tegucigalpa porque las pandillas querían reclutarlo. “Ellos querían que uno anduviera en las maras con ellos, por eso me fui. Mis papás me ayudaron”, señaló.

Trump ordenó el despliegue de más de 5,000 efectivos militares a la frontera para impedir el paso de los migrantes y ha insinuado que hay criminales e incluso terroristas en la caravana, aunque no ha presentado pruebas de ello.

Muchos migrantes partieron de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua para huir de la pobreza, la violencia de las pandillas y la inestabilidad política.

México ha ofrecido refugio, asilo o visas de trabajo a los migrantes. Según el gobierno, se emitieron 2,697 visas temporales a individuos y familias. Pero la mayoría ha preferido continuar el viaje hacia Estados Unidos.

“Se gana un poco más (en Estados Unidos) y tal vez uno puede apoyar a nuestra familia allá (en Honduras). Aunque queremos dar mejores cosas a nuestros hijos, no podíamos porque lo poco que uno gana es solo para la comida, para pagar casa, pagar la luz. Ya no alcanza para otra cosa”, dijo Nubia Morazán, de 28 años, mientras se preparaba para partir de Irapuato con su esposo y sus dos niños.