Demócratas con viento a favor a dos meses de las elecciones

PORTADA – Capitolio de EEUU fotografiado al amanecer del 10 de octubre del 2017. Los demócratas tienen viento a favor de cara a las elecciones de noviembre, en las que podrían conquistar numerosas bancas en la cámara baja. (AP Photo/J. Scott Applewhite, File)

Por JULIE PACE,  Associated Press

WASHINGTON, D.C. — El control del Congreso y el futuro de la presidencia de Donald Trump están en juego al completarse esta semana las primarias, dando paso a dos meses de intensas campañas en las que se pondrá a prueba hasta qué punto los demócratas pueden plantear una oposición efectiva y la capacidad de Trump de movilizar a las bases republicanas.

Hay mucho en juego para los dos partidos.

Tras la apabullante derrota del 2016, los demócratas derrochan confianza sobre sus perspectivas de recuperar el control al menos de la Cámara de Representantes, que despejaría el camino para que inicien una serie de investigaciones sobre Trump e incluso pongan en marcha un proceso para destituirlo. El resultado de la votación, en la que hay una cantidad sin precedentes de candidatas mujeres y de minorías, ayudará a marcar el derrotero a seguir con miras a las elecciones presidenciales del 2020.

Los republicanos, por su parte, han observado alarmados cómo los habitantes de los suburbios, sobre todo las mujeres, les dan la espalda más que nada por su desdén hacia Trump. Ello podría costarles varias bancas legislativas importantes. Sus líderes, no obstante, confían en retener el control del Senado, lo que los ayudaría a contrarrestar las investigaciones sobre Trump que impulsarían los demócratas.

La historia no favorece a Trump. El partido oficialista generalmente sufre grandes pérdidas en las elecciones de mitad de término después de la llegada de un nuevo presidente. A pesar de la solidez de la economía, los índices de aprobación del presidente son bajos y la Casa Blanca está en el centro de numerosas controversias, incluida la investigación el fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en las últimas elecciones y una posible obstrucción de la justicia por parte de Trump.

A pesar del viento en contra, Trump reboza confianza. Se ha involucrado en la campaña y cree que es capaz de movilizar el voto de sus más ardientes partidarios y de contrarrestar el entusiasmo que transmiten los demócratas. Sus colaboradores dicen que planea asistir a numerosos actos proselitistas en estados reñidos.

“El gran interrogante es si el presidente puede movilizar a su base y genera el mismo fervor” que se percibe entre los demócratas, manifestó Josh Holmes, asesor del líder del bloque republicano en el Senado Mitch McConnell. “Porque el centro no votará por los republicanos”.

Efectivamente, el turbulento verano de Trump parece haber alienado a muchos moderados e independientes, según admiten los propios republicanos. Una encuesta interna conseguida por la Associated Press reveló que los índices de aprobación de Trump entre los independientes en distritos legislativos reñidos bajaron un 10% entre junio y agosto.

Un dirigente republicano involucrado en la consulta atribuyó esa caída a la desaprobación del desempeño de Trump en su encuentro con Vladimir Putin y a la política de separar familias de inmigrantes sin permiso de residencia en la frontera con México. El funcionario no estaba autorizado a hablar en público de estos temas y por ello pidió no ser identificado.

Esta impopularidad de Trump compromete las bancas de varios legisladores republicanos.

Los demócratas necesitan conquistar 23 bancas para tomar el control de la cámara baja. Expertos de ambos partidos estiman que hay unas 40 bancas en juego en noviembre, descontadas aquellas en las que no hay contiendas competitivas.

Corry Bliss, quien dirige un “súper PAC” (comité de acción política que recauda fondos para una causa) que responde al líder del bloque republicano en la Cámara de Representantes Paul Ryan, admite que ese partido enfrente un “panorama difícil” que podría costar numerosas bancas.

Varios legisladores demócratas ya experimentaron en carne propia lo duro que será conservar sus bancas, incluido el representante Joe Crowley, influyente figura en el Congreso, que perdió con la novata Alexandria Ocasio-Cortez, de 28 años, en las primarias. Esta mujer de origen puertorriqueño es una de varios candidatos jóvenes, de minorías, que doblegaron a figuras con mucha más trayectoria, en un reflejo del deseo de muchos demócratas de impulsar un cambio generacional.

Como consecuencia de ello, hay más candidatas mujeres y de minorías que nunca entre los demócratas, incluida Ayanna Pressley, quien venció a Michael Capuano, un político que buscaba su 11mo mandato en la cámara baja en representación de Massachusetts, y que no tendrá oposición en noviembre.

La participación de los demócratas en elecciones especiales ha sido bastante alta.

“Tenemos un fuerte viento a favor”, afirmó Tom Pérez, presidente del Comité Nacional Demócrata.

En medio de tanto optimismo, los demócratas admiten que es poco probable que se alcen con el control del Senado, ya que las contiendas más competitivas son en estados que ganó Trump.

Además, sienten que la banca de Dakota del Norte en poder de Heidi Heitkamp es muy vulnerable. Trump ganó ese estado por 36 puntos en el 2016. Y senadores demócratas enfrentan contiendas reñidas en Missouri, Indiana y Montana.

Los demócratas, no obstante, no pierden la esperanza de que la ola de entusiasmo en sus filas y el malestar con Trump les permitan ganar terreno en territorios tradicionalmente republicanos, como Tennessee y Texas, donde el representante Beto O’Rourke le está dando a Ted Cruz una batalla mucho más intensa que la anticipada.

Demócratas presentan propuesta de ley para eliminar el ICE

Personas a favor de los inmigrantes y otros grupos comunitarios marchan por el centro de Miami el sábado 30 de junio de 2018 para protestar contra el presidente Donald Trump y su gobierno por separar a niños de sus familias al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos sin autorización. (Pedro Portal/Miami Herald vía AP)

Por ALAN FRAM

WASHINGTON (AP) — Los demócratas liberales presentaron el jueves una propuesta de ley para abolir el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, con la vista puesta en granjearse votantes para las elecciones legislativas.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, se burló de la propuesta al afirmar que ésta lo hace “sentirse muy bien” con relación a los comicios de noviembre. Los líderes del Partido Republicano se movilizaron para ponerla a votación con la esperanza de avergonzar y dividir a los demócratas.

Los puntos de vista discordantes sobre el posible impacto de la propuesta son el ejemplo más reciente de la importancia del tema de la inmigración para las próximas elecciones, en las que los demócratas esperan quitarles el control a los republicanos de la Cámara de Representantes y probablemente del Senado. No parece que la inquietud pública sobre el tema vaya a disminuir pronto, en un contexto en el que el gobierno del presidente Donald Trump pasa apuros para reunificar a más de 2.000 niños migrantes que fueron separados de sus padres al ser sorprendidos mientras cruzaban la frontera de Estados Unidos sin autorización.

“Es la posición más loca que he visto, y simplemente están tropezándose entre ellos para hacerse demasiado a la izquierda”, dijo Ryan a la prensa el jueves, en relación a la propuesta de los demócratas. “Están fuera de la corriente principal de Estados Unidos, y esa es una de las razones por las que me siento muy bien para este otoño”.

La propuesta de eliminar el ICE –siglas en inglés del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas– no tiene oportunidad de llegar a ningún lado en la Cámara de Representantes controlada por los republicanos. Un asistente republicano dijo que el representante Steve Scalise recibió una reacción favorable de otros altos republicanos el jueves cuando sugirió poner la medida a votación. El asistente habló bajo condición de anonimato porque no está autorizado a revelar conversaciones privadas.

Para los activistas demócratas liberales, la agencia se ha convertido en un símbolo de la agresiva aplicación de las leyes migratorias por parte de Trump, y eliminarla se ha convertido en una consigna de campaña.

“El presidente está usando al ICE como una fuerza de deportación masiva para destrozar el tejido moral de nuestro país”, dijo el representante demócrata Mark Pocan, el principal patrocinador del proyecto de ley. En una entrevista un día antes, afirmó: “Aquí es donde está el apoyo popular”.

Procuradores demócratas piden fin a separación de familias

En esta fotografía proporcionada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, personas que han sido detenidas por intentar entrar al país sin autorización, están sentadas en una de las jaulas en el centro de McAllen, Texas, el domingo 17 de junio de 2018. (U.S. Customs and Border Protection’s Rio Grande Valley Sector vía AP)

Por SUSAN MONTOYA BRYAN

ALBUQUERQUE, Nuevo México (AP) — Una coalición de secretarios estatales de justicia demócratas pidió el martes que el gobierno de Donald Trump ponga fin a la política de “tolerancia cero” que ha provocado la separación de padres e hijos en la frontera de México con Estados Unidos.

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Liderados por el procurador de Nuevo México, Héctor Balderas, 21 funcionarios estatales desde California hasta Massachusetts enviaron una carta al secretario de Justicia Jeff Sessions y la secretaria de Seguridad Nacional Kirstjen Nielsen.

La carta plantea inquietudes sobre las violaciones de los derechos de los niños y los principios constitucionales del debido proceso y la protección igualitaria.

“El Departamento de Justicia de Estados Unidos desatiende sus obligaciones legales y morales en aras de una agenda política a expensas de los niños y de los esfuerzos de las policías estatales para combatir delitos como el tráfico de seres humanos, el tráfico de drogas y la violencia de pandillas que operan por encima de las fronteras internacionales”, dijo Balderas en un comunicado.

Los secretarios se suman a un coro de líderes religiosos y legisladores de ambos partidos que califican las separaciones de inhumanas.

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Casi 2,000 menores han sido separados de sus familias desde que Sessions anunció la medida en abril. Si una persona no arriba a un puesto de ingreso para solicitar asilo, se considera que el cruce es ilegal y la persona es procesada penalmente aunque no tenga antecedentes criminales.

Una vez que los adultos son detenidos y procesados, se llevan a los menores que están con ellos.

Funcionarios federales dicen que los niños están bien cuidados y que el gobierno los aloja en centros de detención correctamente instalados. Dicen que las separaciones se deben a deficiencias de la ley, pero que no se dejará en libertad a los inmigrantes que arroban ilegalmente.

Los secretarios de justicia sostienen en su carta que las leyes estatales, federales e internacionales protegen los intereses de los niños, y que cualquier proceso debe atender prioritariamente a esos intereses.

Los únicos secretarios de estados fronterizos con México que firmaron la carta son Balderas y Xavier Becerra, de California. Ambos son fuertes críticos de Trump y se han pronunciado con frecuencia sobre temas de inmigración.