Medias Rojas conquistan de nuevo la Serie Mundial

Medias Rojas conquistan de nuevo la Serie Mundial

Los Medias Rojas de Boston festejan la conquista de la Serie Mundial ante los Dodgers de Los Ángeles, el domingo 28 de octubre de 2018 (AP Foto/David J. Phillip)

Por RONALD BLUM,  Associated Press

LOS ÁNGELES, California (AP) — El pitcheo de David Price, dos jonrones de Steve Pearce y la estrategia de Alex Cora. Ésa fue la fórmula para que los Medias Rojas conquistaran otra Serie Mundial.

David Price, de los Medias Rojas de Boston, festeja luego de poner fin al tercer inning del quinto juego de la Serie Mundial ante los Dodgers de Los Ángeles, el domingo 28 de octubre de 2018 (AP Foto/David J. Phillip)

Y ahora, un equipo que al comienzo del siglo arrastraba un maleficio, es la envidia del resto de las mayores.

Boston ganó la Serie Mundial por cuarta vez en 15 años, al doblegar el domingo 5-1 a los Dodgers de Los Ángeles en el quinto juego.

Cora se convirtió en el primer manager de Puerto Rico y el segundo latinoamericano en la historia en ganar el Clásico de Otoño. Es apenas el quinto piloto que consigue coronarse en su campaña de novato.

“Los fanáticos en Boston son tan locos como los de Puerto Rico, no puedo imaginar lo que está sucediendo en Boston”, dijo Cora durante la premiación que cerró una campaña memorable de su equipo.

Tras comenzar la temporada regular con una derrota, los discípulos de Cora montaron una foja de 17-2. Luego, los Medias Rojas impusieron un récord de la franquicia con 108 victorias.

Avasallaron a sus archirrivales Yanquis de Nueva York y a los Astros de Houston, campeones defensores, durante los playoffs de la Liga Americana. Luego, finiquitaron una serie en la que fueron infinitamente superiores.

“Es muy especial ver a todos estos adultos que festejan ahora como niños. De eso se trata el deporte”, comentó Price, quien lanzó pelota de tres hits hasta la octava entrada.

Clayton Kershaw, abridor de los Dodgers de Los Ángeles, se sienta en el dugout durante el quinto juego de la Serie Mundial ante los Medias Rojas de Boston, el domingo 28 de octubre de 2018 (AP Foto/Jae C. Hong)

La historia reciente de Boston es así radicalmente opuesta a la que atormentó a la franquicia durante los 86 años de la “Maldición de Babe Ruth”. Esa sequía terminó en 2004 y, desde entonces, los Medias Rojas se han convertido en el mejor equipo en lo que va del siglo XXI.

“No sé qué lugar ocupamos en la historia y todo eso”, señaló el gerente general Dave Dombrowski. “Si alguien me hubiera dicho que íbamos a ganar 119 juegos y a perder 57, no lo hubiéramos concebido”.

Pearce, nombrado el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, conectó dos bambinazos una noche después de que su jonrón y un doble de tres carreras fueron la clave en una remontada. El primer jonrón de Pearce llegó apenas al sexto lanzamiento del abridor Clayton Kershaw.

“Es la mejor sensación que he tenido en mi vida”, exclamó Pearce, adquirido en junio a Toronto.

Mookie Betts y J.D. Martínez dispararon también sendos vuelacercas solitarios en la sexta y séptima entrada por Boston, que sumó tres palos de cuatro esquinas frente a Kershaw.

El segundo cuadrangular de Pearce llegó en el octavo episodio, ante el dominicano Pedro Báez, con lo que el ánimo del público local se apagó en definitiva.

En cambio, los seguidores del equipo visitante comenzaron a unirse en coros de “Vamos, Medias Rojas” y entonaron la canción emblemática del equipo, “Sweet Caroline”. Muchos de ellos seguían cantando junto a la raya de la inicial, mucho tiempo después de que cayó el último out, un ponche de Chris Sale a Manny Machado.

“Somos un grupo de peleadores”, destacó Pearce. “Y este es exactamente el desenlace que sabíamos que llegaría”.

Los Dodgers perdieron el séptimo juego de la Serie Mundial del año pasado ante Houston, también en su casa y por la misma pizarra de 5-1. Ahora, son ellos quienes parecen paralizados por un conjuro. No ganan la Serie Mundial desde 1988.

El único equipo que había perdido como local el encuentro definitivo de una Serie Mundial en dos años consecutivos era el de los Gigantes de Nueva York, doblegados por los Yanquis en Polo Grounds en 1936 y 37.

“Jugamos contra un equipo muy bueno, y fue un poco mejor que nosotros”, justificó el manager de los Dodgers, Dave Roberts, quien jugó para los Medias Rojas campeones de 2004.

Boston superó a Los Ángeles por 28 carreras contra 16, y tuvo un promedio de bateo ligeramente superior, de .222 frente a .180. Pero los Medias Rojas contaron con bateo oportuno y lograron su noveno cetro, igualando a los Atléticos en el tercer puesto, sólo detrás de los Yanquis (27) y los Cardenales (11).

Lo único que impidió a Boston barrer la serie fue una derrota en 18 innings en el tercer juego, el más largo en la historia de la Serie Mundial. En el cuarto duelo estuvieron abajo por 4-0.

Sale arengó entonces a sus compañeros con un discurso incendiario en el que abundaron las palabras malsonantes. Y sus compañeros despertaron a tiempo imponerse por 9-6.

“No dije nada que alguien no supiera”, explicó Sale. “Sólo reuní a la tropa y le hice saber que éramos el mejor equipo del mundo, y que era tiempo de jugar como tal”.

En el quinto no hubo necesidad de remontar. Boston nunca estuvo en desventaja.

Por los Medias Rojas, el dominicano Rafael Devers de 4-1. El puertorriqueño Christian Vázquez de 3-0.

Por los Dodgers, el puertorriqueño Enrique Hernández de 4-0. El dominicano Manny Machado de 4-0. El cubano Yasiel Puig de 3-1.

Con hit de Martínez, Boston amplía ventaja en Serie Mundial

Con hit de Martínez, Boston amplía ventaja en Serie Mundial

J.D. Martínez, bateador designado de los Medias Rojas de Boston, conecta un sencillo productor de dos carreras ante los Dodgers de Los Ángeles, en el segundo juego de la Serie Mundial, el miércoles 24 de octubre de 2018 (AP Foto/Elise Amendola)

Por JIMMY GOLEN,  Associated Press

BOSTON, Massachusetts — J.D. Martínez y los Medias Rojas hicieron magia con dos outs durante los playoffs de la Liga Americana. En la Serie Mundial están demostrando que les quedan más trucos en la chistera.

Martínez rompió el empate en la quinta entrada con dos outs, mediante un sencillo de dos carreras y Boston se impuso el miércoles 4-2 a los Dodgers de Los Ángeles para ampliar a 2-0 su ventaja en el Clásico de Otoño.

“Simplemente tenemos a peloteros que hacen un trabajo realmente especial para prolongar los turnos al bate y aportar variantes en la alineación”, comentó Martínez. “Pienso que todos se enorgullecen de eso”.

Martínez ha sido la chispa del bateo durante buena parte de esos ataques con dos outs durante octubre. Llegó al duelo del miércoles con un promedio de .667 y un OPS de 1.515 cuando hay dos fuera en la postemporada.

Pese a torcerse el tobillo derecho en el primer juego, Martínez llegó a 13 producidas en 11 partidos de playoffs. Siete de esas impulsadas han sido con dos outs.

“Se trata de encontrar la forma de estropearle el mejor lanzamiento a un pitcher”, comentó.

David Price, quien hace poco parecía incapaz de responder en los playoffs, lanzó pelota de tres hits en seis innings, e hilvanó su segunda victoria en postemporada.

Craig Kimbrel cerró el duelo ante la algarabía en el Fenway Park. Los Medias Rojas han obtenido la mitad de los triunfos que requieren para conquistar lo que sería su cuarto campeonato en 15 temporadas.

El tercer juego está previsto para el viernes en Los Ángeles. Los Dodgers buscarán evitar un déficit de 0-3, del que ningún equipo se ha recuperado jamás en el Clásico de Otoño.

Boston ha ganado 14 de sus últimos 16 duelos de la Serie Mundial, desde que barrió en cuatro compromisos a los Cardenales de San Luis en 2004.

Nada mal para un club que pasó 86 años sin conquistar una sola vez el Clásico de Otoño, en medio de la Maldición del Bambino.

Price está conjurando otro maleficio.

Se había ido con foja de 0-9 en sus primeras 10 aperturas de postemporada, y su equipo jamás había ganado un encuentro de playoffs abierto por él antes de este año.

Ahora, Boston ha ganado en los últimos tres inicios de Price, incluido el definitivo quinto encuentro de la Serie de Campeonato de la Liga Americana ante los Astros, campeones de la Serie Mundial anterior. En aquel encuentro, Price lanzó seis episodios en blanco.

“Éste es el escenario más grande del béisbol”, dijo Price, luego de cumplir su apertura más larga en postemporada desde que firmó un convenio por siete años y 217 millones de dólares para llegar a Boston en 2016. “Poder hacerlo hace que me sienta bien, seguro. Me siento emocionado por mí mismo, por todos mis compañeros y por los coaches. Estamos a sólo dos victorias”.

Durante otra noche gélida en el Fenway, Price controló al equipo que más carreras anotó en la Liga Nacional. No permitió un solo hit en tres innings y retiró a sus últimos siete rivales.

“Estoy consciente de los números y todo esto, pero este chico siempre ha sido un gran pitcher”, destacó el manager boricua de Boston, Alex Cora. “Ha sido uno de los mejores lanzadores en las mayores por un tiempo”.

Sólo pasó problemas en el cuarto acto, cuando las bases se llenaron sin outs, por medio de dos sencillos y un boleto. Los Dodgers tomaron entonces una ventaja de 2-1, su primera en la serie.

Pero los Medias Rojas, que totalizaron 108 triunfos en la temporada regular, reaccionaron una vez más. Y de nuevo lo hicieron con dos outs.

En una estupenda racha de bateo oportuno que ha sido su sello durante toda la campaña, Boston anotó sus cuatro carreras del segundo juego con dos outs, incluido el rally de tres anotaciones en el quinto capítulo, que sólo comenzó después de que el abridor surcoreano Hyun-Jin Ryu retiró a Ian Kinsler y a Jackie Bradley Jr.

El puertorriqueño Christian Vázquez pegó un sencillo, Mookie Betts hizo lo propio y Andrew Benintendi se fue a la cuenta llena antes de negociar un boleto que dejó la casa repleta y que puso fin a la labor de Ryu.

Ryan Madson entregó una base por bolas a Steve Pearce para que el encuentro se empatara.

Martínez, quien impulsó 130 carreras en la campaña regular, pegó una línea que dejó la pelota delante del jardinero derecho Yasiel Puig, para producir las dos carreras que colocaron la pizarra 4-2.

“La diferencia es que ellos obtuvieron el hit importante cuando lo necesitaron y nosotros no”, lamentó el manager de los Dodgers, Dave Roberts.

Por los Dodgers, el dominicano Manny Machado de 4-1 con una anotada. El puertorriqueño Enrique Hernández de 2-0. Los cubanos Puig de 3-1 con una remolcada, Yasmani Grandal de 1-0.

Por los Medias Rojas, el dominicano Rafael Devers de 4-0. El boricua Vázquez de 3-1 con una anotada.

Con jonrón de Núñez, Boston pega primero en Serie Mundial

Con jonrón de Núñez, Boston pega primero en Serie Mundial

El dominicano Eduardo Núñez, de los Medias Rojas de Boston, recorre los senderos luego de disparar un cuadrangular de tres carreras durante el primer juego de la Serie Mundial frente a los Dodgers de Los Ángeles, el martes 23 de octubre de 2018 (AP Foto/Matt Slocum)

Por BEN WALKER,  Associated Press

BOSTON, Massachusetts — El Fenway Park resultó demasiado engañoso y frío para los Dodgers. El batazo de Eduardo Núñez dio la tranquilidad a los Medias Rojas, luego de una astuta decisión del manager Alex Cora.

Como emergente, Núñez disparó un jonrón de tres carreras para estirar la ventaja de Boston, que comenzó la Serie Mundial blandiendo los maderos con autoridad y derrotó el martes 8-4 a Los Ángeles.

J.D. Martínez, de los Medias Rojas de Boston, recorre las bases luego de conectar un doble productor ante los Dodgers de Los Ángeles, el martes 23 de octubre de 2018, en el primer juego de la Serie Mundial (AP Foto/David J. Phillip)

Andrew Benintendi y J.D. Martínez lucieron explosivos con el bate en el primer duelo del Clásico de Otoño, ante unos Dodgers que además pasaron penurias para descifrar las peculiaridades de un Fenway donde no juegan a menudo.

Benintendi pegó cuatro imparables, y Martínez impulsó dos carreras en el comienzo del duelo durante una noche fría y con mucho viento.

Pero el batazo de Núñez permitió que Boston pusiera al fin más tierra de por medio respecto de sus rivales.

Nada mal para un pelotero que no figuró en la alineación de inicio. De manera controvertida, Cora decidió emplear en la antesala a otro dominicano, Rafael Devers, pese a ser zurdo, igual que Kershaw.

Cora, apenas el segundo manager latinoamericano que ha llegado a una Serie Mundial en la historia, estaba consciente de que el desempeño de Kershaw no es mucho mejor ante zurdos que frente a derechos. Se la jugó con Devers y se guardó como arma secreta a Núñez.

El piloto boricua dijo que debió conversar con Núñez, de 31 años, quien nunca había jugado en una Serie Mundial y había sido titular siempre ante lanzadores zurdos en la campaña.

“Sentimos que Raffi iba a responder ante Kershaw, y que tener a Núñez en la banca iba a dar frutos. Decidimos dejarlo en el dugout y fuera de la alineación, ante la probabilidad de que nos permitiera ganar el juego”, explicó Cora. “Y así fue”.

Núñez “estaba preparado, no se disgustó en realidad por no jugar. Yo le dije: ‘Hombre, tienes que estar listo, podrías tener un gran turno esta noche. Haz lo tuyo. Y lo hizo”.

El dominicano Eduardo Núñez, de los Medias Rojas de Boston, festeja con sus compañeros el triunfo sobre los Dodgers de Los Ángeles en el primer juego de la Serie Mundial, el martes 23 de octubre de 2018 (AP Foto/Elise Amendola

El bullpen de Boston realizó después una buena labor, durante una noche en que el duelo entre los abridores Chris Sale y Clayton Kershaw resultó decepcionante. Ninguno de los dos ases tuvo una buena actuación.

Desde el inicio, el Fenway causó todo tipo de problemas a los Dodgers.

Mookie Betts inauguró el duelo con un globo que David Freese no puto capturar. El primera base se extravió en la estrecha zona de foul cerca del graderío.

En medio de su distracción, la pelota terminó cayendo detrás de él. No aterrizó en terreno bueno, pero el desaguisado le privó de un out.

Y con una segunda oportunidad, Betts bateó una línea de sencillo que dejó la escena lista para dos carreras en la primera entrada.

“Era importante para nosotros anotar primero y ejercer algo de presión sobre ellos”, dijo Betts.

En el séptimo capítulo, el jardinero izquierdo Joc Pederson lució dubitativo al perseguir un globo de Benintendi. Corrió hacia las butacas que sobresalen cerca de la línea de foul. La pelota cayó de su guante, para un doblete.

“Uno nunca sabe. Una bandera puede volar en una dirección y el viento sopla en otra”, indicó Benintendi. “Hay que cuidarse mucho”.

Y poco después, Núñez conectó el batazo clave en un duelo que estaba 5-4.

El frío tampoco les cayó bien a los Dodgers. Mucho menos la hostilidad del público.

Con su estructura angulada, el parque se convirtió en una cámara de resonancia para los gritos del público, incluso antes del primer pitcheo.

“¡Venzan a Los Ángeles!”, fue una de las consignas más socorridas. Otras hicieron mofa de Kershaw. Y el dominicano Manny Machado, villano favorito de estos playoffs, escuchó abucheos toda la noche.

El único integrante de los Dodgers que recibió aplausos fue el manager Dave Roberts. Al ser presentado, encontró las muestras de aprecio de un público que aún recuerda su temerario robo que cambió el rumbo de la remontada de 2004 de los Medias Rojas ante los Yanquis en los playoffs.

No hubo más experiencias positivas para el piloto en el encuentro.

“No jugamos a la defensiva como solemos hacerlo. Creo que dejamos escapar unos outs ahí”, destacó. “Y no le facilitamos el trabajo a Clayton”.

Xander Bogaerts bateó un rodado de out que dio la delantera a los Medias Rojas en el quinto acto, y Devers siguió con un sencillo remolcador para colocar el encuentro en 5-3.

Después de que Manny Machado conectó un elevado de sacrificio en el séptimo capítulo para su tercera remolcada, Núñez conectó su vuelacerca por encima del Monstruo Verde, en la parte baja del inning ante Alex Wood.

David Price abrirá por Boston el segundo juego, este miércoles, frente al surcoreano Hyun-Jin Ryun. Será apenas la tercera Serie Mundial en que los dos abridores de los dos primeros juegos son zurdos. Ello había ocurrido sólo en 1963 y 1973.

Por los Dodgers, el dominicano Machado de 3-1 con tres impulsadas. El puertorriqueño Enrique Hernández de 4-0. El cubano Yasiel Puig de 3-0.

Por los Medias Rojas, los dominicanos Núñez de 1-1 con una anotada y tres impulsadas, Devers de 2-1 con una remolcada. El venezolano Sandy León de 4-2.

Astros, al fin campeones de la Serie Mundial

LOS ÁNGELES, California (AP) — Del hazmerreír en las Grandes Ligas a un equipo que al fin le hace honor a su nombre. Estos Astros sí se ubican en lo más alto del firmamento.

Por primera vez en su historia, los Astros de Houston se proclamaron campeones de la Serie Mundial, al doblegar el miércoles 5-1 a los Dodgers de Los Ángeles en el séptimo y definitivo encuentro.

Los Astros de Houston festejan la coronación en la Serie Mundial, el miércoles 1 de noviembre de 2017, tras vencer a los Dodgers de Los Ángeles (AP Foto/David J. Phillip)

Los integrantes del equipo dedicaron su actuación en la postemporada a su ciudad, duramente afectada este año por el huracán Harvey. Portaron la leyenda “H Fuerte” en el jersey, a fin de desearles fortaleza a los damnificados.

Ahora, le han dado un estímulo más especial a la ciudad, el título que se había negado a la franquicia desde que apareció en 1962 con el mote de los Colt . 45s.

“Siempre he creído que podíamos lograrlo”, manifestó el intermedista venezolano José Altuve. “Hicimos esto por todos ellos”.

George Springer comenzó la noche triunfal con un doblete ante un ineficiente Yu Darvish en el primer turno del duelo. En un santiamén, la pizarra se colocó en 2-0.

Springer sacudió su quinto vuelacerca, empatando la marca que impuso Reggie Jackson e igualó Chase Utley, al batear bambinazo por cuarto juego seguido, un récord, lo que puso el duelo 5-0 en la segunda entrada.

Y el séptimo juego careció del suspenso y las volteretas de los anteriores en esta Serie Mundial. Los Dodgers fueron incapaces de producir a la ofensiva.

Fue un duelo anticlimático, a diferencia del que definió la coronación de los Cachorros de Chicago el año pasado, con una victoria sobre los Indios de Cleveland en 10 entradas.

Pero a los seguidores y peloteros de Houston difícilmente les importa eso.

“Houston, vamos a casa como campeones”, declaró Springer luego de recibir el trofeo al Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, rebautizado este año con el nombre de Willie Mays.

El puertorriqueño Carlos Correa, de los Astros de Houston, sonríe junto a su novia Daniella Rodríguez, otrora Miss Texas, a quien propuso matrimonio tras la coronación en la Serie Mundial, el miércoles 1 de noviembre de 2017 (AP Foto/Jae C. Hong)

El campocorto Carlos Correa convirtió la fiesta del título en algo más. Tras conceder una entrevista a la TV, el puertorriqueño puso una rodilla en tierra y le propuso matrimonio a Daniella Rodríguez, ex Miss Texas.

“¿Sí?”, le preguntó, mientras le ponía una sortija. La joven aceptó, en llanto.

Altuve es uno de los cuatro jugadores que estaban con el club en 2013, cuando sufrió 111 derrotas luego de mudarse de la Liga Nacional a la Americana. Por lo tanto, es testigo de primera mano de la forma en que este equipo pasó de ser colista de las Grandes Ligas a conquistar algo inédito.

El venezolano tuvo también una posición de privilegio para hacer el último out, un rodado de Corey Seager al intermedista.

“Atrapé ese último out para que los Astros fueran campeones. Fue un rolling hacia mí, lancé a primera y supe que era el momento más feliz de mi vida en el béisbol”, comentó.

Ya con la ventaja, el manager A.J. Hinch retiró al abridor Lance McCullers Jr en cuanto propinó su cuarto pelotazo del encuentro. Así, comenzó un desfile de cuatro relevistas que lograron preservar la delantera.

“Desde ayer sabía que no podría dar mucho”, dijo McCullers. “Sabía que lo único que podía hacer era aguantar lo más que pudiera, con agallas”.

Charlie Morton, normalmente abridor, finalizó el juego con cuatro entradas de excelente desempeño para llevarse la victoria.

“Anulamos a una alineación verdaderamente complicada”, destacó Morton. “Para mis compañeros y para la ciudad de Houston esto es increíble”.

Alex Bregman, de los Astros de Houston, festeja luego de anotar en el séptimo juego de la Serie Mundial ante los Dodgers de Los Ángeles, el miércoles 1 de noviembre de 2017 (AP Foto/David J. Phillip)

Recordados hasta ahora por su viejo Astrodome de la era espacial, sus uniformes con los colores del arco iris y sus dolorosas derrotas, los Astros quedan ahora en la memoria como monarcas, al fin, en su 56ta temporada.

Asimismo, los Astros completaron la colección de los trofeos principales para Texas. Al menos algún equipo de ese estado había sido ya campeón del Super Bowl, la NBA, el hockey sobre hielo, el fútbol americano colegial, así como el basquetbol universitario de hombres y mujeres.

Faltaba un título de la Serie Mundial.

En 2014, Sports Illustrated publicó una portada, ahora famosa, luego de que Houston perdió más de 100 juegos en tres años consecutivos.

“Los campeones de la Serie Mundial de 2017”, decía la revista, que mostraba a Springer con un jersey de los Astros.

Este año, Houston ganó 101 juegos para ceñirse la corona de la División Oeste de la Liga Americana. En la Serie de Campeonato, triunfó en el sexto y séptimo juego.

Los Astros se unieron a los Reales de 1985 como los únicos clubes que han ganado un par de séptimos juegos en el mismo año.

Para los Dodgers, continuó la sequía de títulos de la Serie Mundial, que se remonta a 1988. Lideraron las Grandes Ligas con 104 victorias.

Con una nómina de 240 millones de dólares, la más onerosa del béisbol, no pudieron recompensar a su copropietario Magic Johnson ni al manager Dave Roberts.

Tras el segundo fracaso de Darvish en esta Serie Mundial, el as Clayton Kershaw aportó cuatro innings de relevo eficaz.

Pero era demasiado tarde. Lo que hubieran necesitado los Dodgers es un abridor mucho mejor que el japonés, quizás alguien como el zurdo que protagonizó la ceremonia del primer lanzamiento, Sandy Koufax.

Por los Astros, los venezolanos José Altuve de 3-0 con una impulsada, Marwin González de 3-2 con una anotada. El puertorriqueño Carlos Correa de 4-1. El cubano Yuli Gurriel de 4-0.

Por los Dodgers, el cubano Yasiel Puig de 3-0.


Este artículo fue escrito por BEN WALKER del Associated Press