Fher de Maná: México debiera hacer como España, que la corrupción pague

Por JAVIER HERRERO

MADRID, España (EFE) – El de 2018 debiera haber sido un verano “tranquilón” para Maná, ocupada solo con su nuevo disco y el Mundial de Rusia, pero la banda terminó montando toda una gira en España tras más de 25 años de “empatía” musical y social.

Creyentes devotos en el papel del artista como promotor del cambio hacia un mundo mejor, en España se encontrarán con un panorama político y judicial alentador. “Me pareció correcto lo que pasó allá, que la corrupción pague lo que tenga que pagar; así debiéramos hacer los mexicanos”, opina a Efe su vocalista y compositor Fher Olvera.

Lo dice en una charla telefónica mantenida solo unos días antes de que su propio país diese pasos hacia ese horizonte, con la victoria histórica del izquierdista Andrés Manuel López Obrador en su misión de acabar con décadas de malas prácticas.

Maná, que publicó su primer álbum homónimo en 1987, lleva años librando su propia cruzada, primero como pioneros de la defensa del medio ambiente con éxitos como “¿Dónde jugarán los niños?” (1992), y últimamente en favor de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.

“Los latinos que trabajan allí ilegalmente hacen los trabajos más duros y peor pagados. Son los que ponen el pan encima de las mesas de los americanos, los que construyen las escuelas y las carreteras, pero les tratan como delincuentes para lo que les conviene”, denuncia el músico.

Lo dice alto y claro, sin temor a las represalias. “En EE.UU. no hemos tenido problemas, porque es un país más democrático, aunque Donald Trump no lo sea”, afirma, al comparar la situación con las consecuencias de sus críticas al estado de las libertades en Venezuela tras su última gira allí, con el expresidente Hugo Chávez aún vivo. “Desde entonces no nos dejan entrar”, corrobora.

Paralelamente, les llueven los reconocimientos en otros lares. En abril recibieron el premio Billboard latino por su trayectoria artística y en diciembre el Gobierno español anunció la concesión de la Medalla de Oro de las Bellas Artes.

“No me gustan mucho los premios. De hecho, no tengo ninguno en mi casa, porque la música es subjetiva y hay gente muy picuda que no tiene un Grammy. Pero la medalla en España me entusiasmó, porque lo dan unos académicos y se lo han entregado a gente como Dalí o Joaquín Sabina; es un gran halago”, destaca.

Lo que en principio iba a ser un concierto único el 25 de julio en el Starlite Festival de Marbella (sur) por recomendación de su amigo José María Cano, terminó convirtiéndose en la enésima gira del grupo por España.

Para Olvera, que recuerda sus primeras actuaciones en el país ante unas 30 personas, ese es precisamente “uno de los mayores logros” de la banda, la fecunda relación establecida con el público español, “uno de los mejores del mundo”, a raíz del éxito del sencillo “Vivir sin aire”, en 1992.

Maná, que acaba de lanzar “Gladiador”, un sencillo de apoyo a la selección mexicana de fútbol por “puro feeling”, compone actualmente su décimo disco de estudio, que podría estar listo “para finales de año o principios del siguiente” y será el primero desde “Cama incendiada” (2015), en el que sorprendieron con nuevos colores.

“La banda igual puede ser un poco más conservadora, pero a mí no me van los lugares comunes o las comodidades”, manifiesta Olvera tras trabajar recientemente con un nuevo productor asociado, el cubano radicado en Miami George Noriega.

En ese sentido, confronta que “en España puedes convencer con lo que está de moda, como ahora el reguetón o el urbano, pero meterte con rock en español y competir con tus textos con gente tan buena de allá no es fácil”.

De sus palabras se deduce cierto escepticismo frente a las nuevas corrientes musicales que invaden las listas de ventas. “A mí el reguetón se me hace tedioso”, confirma a continuación, antes de vaticinar que, “si no encuentran una variable sustancial en esa música, no durará más de 3 o 4 años”.