Demanda acusa a Weinstein de abusar de modelo de 16 años

Demanda acusa a Weinstein de abusar de modelo de 16 años

En esta imagen del 11 octubre de 2018, Harvey Weinstein ingresa a la Corte Suprema en Nueva York. (AP Foto/Mark Lennihan, Archivo)

Por MICHAEL R. SISAK,  Associated Press

NUEVA YORK, Nueva York — Harvey Weinstein fue acusado en un documento presentado en una corte civil el miércoles de obligar a una modelo polaca de 16 años de edad a tocarle el pene, hacerle pasar años de acoso y maltrato emocional e impedirle una exitosa carrera como actriz en represalia por negarse a sus avances.

La demandante, identificada como “srita. NN”, afirma que Weinstein la agredió dentro de su apartamento de Nueva York en 2002, apenas unos días después de conocerla en un evento en el que participó su agencia de modelaje.

La demandante asegura que el magnate de la industria cinematográfica le prometió llevarla a almorzar para hablar de su carrera como actriz, pero en lugar de eso la llevó a su apartamento en el vecindario de SoHo y le exigió de manera “agresiva y amenazante” tener relaciones sexuales.

Weinsten le ordenó a la joven que se desnudara y le dijo que nunca trabajaría como actriz a menos que accediera a sus exigencias, de acuerdo con los documentos presentados en la corte, la más reciente revelación en una demanda que acusa que la junta directiva del estudio cinematográfico de Weinstein facilitó su comportamiento.

“Aterrada y luchando por contener el llanto, la ‘srita. NN’ dijo que no y se resistió a sus exigencias”, asegura el documento. “La ‘srita. NN’ era virgen y no tenía ni intención ni comprensión de que sería puesta en esta alarmante posición cuando accedió a tener un almuerzo de negocios”.

El abogado de Weinstein, Benjamin Brafman, dijo que las acusaciones son “absurdas”. Weinstein niega todas las acusaciones de que tuvo relaciones sexuales no consensuadas.

“Eventualmente, al igual que otras que han sido expuestas como mentirosas, se demostrará que estas acusaciones no corroboradas de hace casi 20 años son absolutamente falsas”, dijo Brafman.

Un abogado que representa al estudio cinematográfico, The Weinstein Company, rechazó comentar al respecto.

Decenas de mujeres han acusado a Weinstein de agresión sexual.

A un año de #MeToo las mujeres ven cambios en Hollywood

A un año de #MeToo las mujeres ven cambios en Hollywood

En esta imagen de archivo, tomada el 12 de mayo de 2018, 82 profesionales de la industria del cine posan en las escaleras del Palais des Festivals para representar lo que describen como su búsqueda de la igualdad de género en el sector, en el Festival de Cine de Cannes, en Francia. (Foto de Vianney Le Caer/Invision/AP, archivo)

Por LINDSEY BAHR,  Associated Press

LOS ANGELES, California — En el año tras la caída de Harvey Weinstein y el surgimiento del movimiento #MeToo, las mujeres en Hollywood todavía están procesando y evaluando lo que ha cambiado, si es que algo ha cambiado, en su industria. Desde el tipo de guiones que leen, hasta el aumento de oportunidades.

Algunas dicen que las cosas han cambiado bastante, mientras que a otras les cuesta trabajo encontrar una verdadera diferencia que pueda atribuirse al despertar cultural y al discurso que hubo el año pasado. Podría decirse que si hay más proyectos escritos y dirigidos por mujeres o narrativas paralelas al #MeToo posiblemente no sea por el #MeToo, sino por la combinación de otros factores.

“Creo que en general ha habido un cambio, pero no creo que un año sea suficiente para ver el efecto real de este movimiento”, dijo Juliet Berman, encargada de desarrollo en Treehouse Pictures, productora de la comedia romántica de Netflix “Set It Up”.

No es difícil encontrar películas que parecen hablar directamente del #MeToo. Este verano se estrenó “Oceans 8” con un elenco totalmente femenino y le fue bien en la taquilla. La película independiente “Eighth Grade” tiene una escena inquietante entre una chica de 13 años y un niño en un auto. Aunque ambas van acorde al momento, también estaban en preproducción antes de que el New York Times escribiera su primer artículo sobre Weinstein en octubre.

Los financiadores han buscado más propuestas de proyectos encabezados por mujeres en años recientes, no por el #MeToo, sino porque ha quedado demostrado que es un buen negocio con el éxito innegable de películas como “Wonder Woman”, que también se estrenó meses antes de la caída de Weinstein. Hollywood va a donde está el dinero.

Kristen Stewart ha notado un mayor interés en las historias enfocadas en mujeres en el último año, aunque señala que hay una cierta hipocresía.

“Creo que muchos guiones que probablemente existían por mucho tiempo ahora están siendo encajonados de nuevo”, dijo la actriz, quien trabaja en su ópera prima como directora. “Creo que es algo que estoy totalmente dispuesta a aprovechar, pero tienes que estar consciente de ello para poder reírte un poco y después usarlo a tu favor. Hay gente que hace cinco años habría dicho ‘no, no, no’ y ahora dice ‘es una historia femenina hermosamente empoderada y creo que estarías súper en ella’ y dices ‘genial, dame dinero para hacerla’”.

Por años los estudios académicos han señalado la falta de representación de mujeres en el cine frente y detrás de las cámaras. Un reporte de la iniciativa de inclusión Annenberg de la Universidad del Sur de California en julio concluyó que no hubo un progreso significativo hacia la igualdad entre las películas más taquilleras en la última década.

Quienes trabajan a nivel de guion no han, en general, visto ningún cambio significativo, más allá de que los guionistas hombres escriban más personajes femeninos. Eso parecería un progreso en una industria que tiene antecedentes deplorables de representación, pero surge con un pequeño detalle: podrán ser personajes femeninos, pero eso no garantiza que tengan matices o estén bien escritos.

“Muchos guionistas hombres siguen siendo malos para encontrar las motivaciones de sus personajes femeninos”, dijo Kate Hagen, directora de comunidad para The Blacklist, que revisa los mejores guiones sin producir en Hollywood. “También tenemos muchos guionistas que, si es un guion de acción y una mujer está buscando vengarse, no pueden pensar en otro motivo fuera de la muerte de un hijo o de un esposo, o que haya sido violada”.

Un sondeo que realizó Hagen el año pasado encontró que solo 29% de los guiones más populares sin producir con protagonistas femeninas pasaban la prueba de Bechdel, la cual requiere que una película tenga dos personajes femeninos con nombre propio hablando entre ellas de algo que no sea un hombre. La encuesta también encontró que los hombres retratan en sus guiones la violencia sexual más que las mujeres.

Aunque aún hay trabajo por hacer en cuanto a los guiones, algunos dicen que las mujeres están siendo consideradas para más trabajos de dirección.

“Veo que las listas de directores incluyen más mujeres”, dijo Susan Johnson, quien dirigió “To All The Boys I’ve Loved Before”. ”No sé para qué están siendo contratadas, pero definitivamente están siendo más consideradas, lo cual es un pequeño avance”.

Agregó que el tipo de material que le ofrecen todavía es “muy estereotípico… son comedias románticas, comedias y demás”. Todavía le sorprende que “Ocean’s 8” haya sido dirigida por un hombre.

Johnson y muchas personas más consideran que se están haciendo más esfuerzos en la televisión, donde no solo las prácticas de contratación favorecen a las mujeres y a los grupos menos representados, sino que muchos han abordado el tema de #MeToo de frente en sus historias, desde “The Unbreakable Kimmy Schmidt” hasta “Younger” y “The Bold Type”.

Esto no quiere decir que las películas no verán cambios inspirados en el #MeToo, sino que simplemente requieren de más tiempo. Y la primera ola de cambios tangibles quizá esté en el horizonte.

Michelle Williams estaba filmando la cinta de superhéroes “Venom” en octubre pasado, al principio de este terremoto cultural. No solo se dio cuenta de que el plató había cambiado al convertirse en un espacio profesional sin insinuaciones ni “toqueteos ligeramente inapropiados”, sino que también sintió más valor para cambiar o agregar diálogos que empoderaran más a su personaje y así asegurar que la película se sintiera de la era del #MeToo.

“Mi personaje tenía este diálogo en la película en el que dice ‘te amo, pero me amo más a mí misma’”, dijo Williams. “Yo quería realmente esa dignidad y esa capacidad para ponerte de pie y decir ‘no permitiré nada de ese comportamiento’”.

Y a pesar de esto su amiga y colaboradora frecuente, la directora Kelly Reichardt (“Certain Women”), todavía enfrenta problemas.

“Se supone que este sería el año de la mujer”, dijo Williams. “Y no pudo lograr que financiaran su película”.

Con lágrimas, esposa de Weinstein asegura que no sabía nada

En esta foto del 8 de enero del 2017, Harvey Weinstein llega a la fiesta de The Weinstein Company y Netflix por los Globos de Oro en Beverly Hills, California. (Foto por Chris Pizzello/Invision/AP, Archivo)

Por JOCELYN NOVECK

NUEVA YORK (AP) — En sus primeras declaraciones desde que estalló el escándalo en torno a Harvey Weinstein, su distanciada esposa, la diseñadora de modas Georgina Chapman, dijo que no sabía nada de sus presuntos abusos sexuales y rompió en lágrimas al hablar de sus dos pequeños hijos.

En esta foto del 26 de febrero del 2017, el productor Harvey Weinstein y su esposa, la diseñadora de modas Georgina Chapman, llegan a la ceremonia de los premios Oscar en Los Angeles. (Foto por Jordan Strauss/Invision/AP, Archivo)

En una entrevista para la edición de junio de la revista Vogue publicada online el jueves, Chapman dijo que “pensaba que tenía un matrimonio muy feliz. Amaba mi familia”. Cuando le preguntaron si tuvo sospechas sobre el comportamiento de su marido, respondió: “Absolutamente no. Nunca”.

“Una parte de mí fue extremadamente ingenua — claramente, muy ingenua”, dijo. “Tengo momentos de ira, tengo momentos de confusión, ¡tengo momentos de incredulidad! Y tengo momentos en los que simplemente lloro por mis hijos. ¿Cómo serán sus vidas? ¿Qué les va a decir la gente?”. El artículo dice que Chapman a este punto rompió a llorar. “Ellos aman a su papa. Lo aman. ¡No puedo soportarlo por ellos!”.

La entrevista llega siete meses después de que Chapman anunció que se divorciaría de Weinstein, quien ha sido acusado por docenas de mujeres de abuso sexual, incluyendo violación. Tras emitir un comunicado, se mantuvo fuera de la luz pública. Marchesa, la línea de moda que fundó con Keren Craig, canceló su desfile de febrero en la Semana de la Moda de Nueva York, y ningún vestidos de la firma apareció en ceremonias de premios como los Oscar y los Globos de Oro.

Pero esta semana, pareció que Marchesa se está preparando para un regreso. El lunes, la actriz Scarlett Johansson se convirtió en la primera estrella en lucir la firma de nuevo, nada más y nada menos que en la gala del Met, en un vestido vino tinto con detalles florales.

El miércoles, la poderosa editora de Vogue Anna Wintour, quien dirige la gala y es el árbitro más influyente en la moda estadounidense, elogió la decisión de Johansson en “The Late Show with Stephen Colbert” y calificó a Chapman como una “diseñadora brillante” que no debería ser castigada por la conducta de su esposo. Entonces apareció la entrevista en Vogue el jueves por la mañana, junto con una extensa editorial de Wintour.

“Estoy firmemente convencida de que Georgina no tenía idea sobre el comportamiento de su esposo”, escribió Wintour. “Culparla de parte de eso, como muchos han hecho en nuestra era digital gladiatoria, está mal. Creo que uno no debe responsabilizar a una persona por las acciones de su pareja. Lo que Georgina debería recibir es nuestra compasión y comprensión”.

En la entrevista, Chapman describe los cinco meses que pasó alejada de los reflectores. “Me sentía tan humillada y tan rota”, dijo, “que … no me pareció que fuera respetuoso salir. Pensé, ‘¿quién soy yo para estar pavoneándome con todo lo que está pasando?’ Todavía está muy, muy crudo. Estaba subiendo las escaleras el otro día y me detuve; fue como si me hubieran sacado todo el aire de los pulmones”.

Señaló que ha estado viendo a un psicólogo. “Al principio no pude, porque estaba demasiado conmocionada”, dijo. “Y de algún modo pensé que no lo merecía. Y entonces comprendí: esto ha ocurrido. Tengo que reconocerlo. Tengo que seguir adelante”.

Chapman también dijo que las mismas diseñadoras tomaron la decisión de no ofrecer ninguna prenda para la temporada de premios. “No sentimos que fuera apropiado dada la situación”, dijo. “Todas las mujeres que han sido lastimadas merecen dignidad y respeto, así que quiero darle el tiempo que esto merece. Es un momento de duelo, en realidad”.

Weinstein se ha disculpado por ocasionar dolor con su comportamiento, pero ha negado cualquier acusación de sexo no consensual.

Se suicida Jill Messick, productora de “Frida” que trabajó con Weinstein

LOS ÁNGELES, California (EFE) — La estadounidense Jill Messick, que trabajó como productora y representante de actores en Hollywood, se suicidó hoy a los 50 años, informó su familia.

Messick padecía depresión y ésta empeoró al verse envuelta en el escándalo sobre la violación a la actriz Rose McGowan presuntamente cometida por el productor Harvey Weinstein, explicaron sus parientes en un comunicado.

“Ver su nombre en los titulares una y otra vez, como parte del intento de una persona por ganar más atención para su causa (en referencia a McGowan) junto al desesperado intento de Harvey por defenderse, fue devastador para ella”, dijeron.

Messick, que era mánager de McGowan en 1997 cuando supuestamente tuvo lugar la violación, trabajó como productora en filmes como “Frida” (2002) o “Mean Girls” (2004).

En su nota, la familia comienza diciendo que “el Movimiento”, en alusión a iniciativas feministas como “Time’s Up” (Se acabó el tiempo), “ha perdido a uno de los suyos”.

Jill creía en el Movimiento. Apoyaba que cada mujer finalmente pudiera dar un paso al frente para compartir sus oscuras verdades y exponer a aquellos que habían cometido previamente hechos indescriptibles. Era leal. Era fuerte. Jill era muchas cosas, pero no era una mentirosa”, escribieron.

A finales de enero, el nombre de Messick llegó a los medios a través de los abogados de Weinstein, que divulgaron un correo electrónico suyo como un intento para echar por tierra las acusaciones de violación por parte de McGowan.

En una entrevista reciente con la cadena ABC, la actriz dijo que los representantes eran parte de una estructura de Hollywood que silenció los casos de agresión sexual.

La familia dijo que la fallecida decidió permanecer en silencio ante los comentarios de McGowan, pese a que, según su versión, Messick habló con sus jefes para que tomaran cartas en el asunto tras conocer por parte de la actriz que había tenido lugar un incidente de carácter sexual (no una violación),

Por otro lado, también arremetieron contra Weinstein por hacer público un correo electrónico de Messick sin su consentimiento.

Finalmente, los familiares también alertaron a los periodistas sobre su responsabilidad a la hora de informar correctamente sobre estos asuntos.

Jill fue una víctima de nuestra nueva cultura de compartir información sin límites y una disposición a aceptar declaraciones como hechos. La velocidad a la hora de diseminar información ha conducido a falsedades sobre Jill como persona, algo que fue renuente e incapaz de cuestionar”, indicaron.

“Se convirtió en un daño colateral en una de por sí horrible historia”, concluyeron.

2017, el año del ajuste de cuentas por acoso o abuso sexual

Por JOCELYN NOVECK

Comenzó como un reporte noticioso sobre Harvey Weinstein, luego un tuit que se hizo viral, y de pronto pareció que todo cambió de la noche a la mañana. El 2017 será por siempre recordado como el Año del Ajuste de Cuentas.

En esta foto del 8 de enero del 2017, Harvey Weinstein llega a la fiesta de The Weinstein Company y Netflix por los Globos de Oro en Beverly Hills, California. (Foto por Chris Pizzello/Invision/AP, Archivo)

O como el año en que el ajuste de cuentas simplemente comenzó, pues mientras más hombres influyentes siguen perdiendo sus trabajos casi a diario por presunto acoso o abuso sexual — en Hollywood, la TV, los restaurantes de lujo y el Senado estadounidense — no parece haber señales de que este fenómeno esté por terminar. Cada mañana nos despertamos preguntándonos “¿quién sigue?”.

Y a esa pregunta ahora tenemos que agregarle “¿QUÉ sigue?”. Porque al aproximarse el cierre de este año, muchos se preguntan qué tan profundo y perdurable será este cambio en adelante. ¿Fue este realmente un sismo cultural, como muchos lo han llamado? ¿O hay posibilidad de que con el tiempo todo esto se desvanezca?

“No podemos estar seguros”, dice Gloria Steinem. “Pero lo que sí puedo asegurar es que es la primera vez que veo que le crean a las mujeres”. Y eso, dice la escritora feminista, “es profundamente diferente”.

Lo que fuera que estaba pasando bajo la superficie explotó en octubre con una exclusiva en el New York Times: una historia con denuncias impactantes de abusos cometidos por Harvey Weinstein. La conducta del poderoso productor de cine había sido por años un secreto a voces, pero la actriz Ashley Judd finalmente le dio un nombre conocido a las denuncias, una plataforma de lanzamiento crucial para lo que vino después.

En esta foto del 26 de octubre del 2017, la actriz Ashley Judd asiste a la ceremonia de premios Women’s Media de The Women’s Media Center en Nueva York. (Foto por Evan Agostini/Invision/AP, Archivo)

Su recuento de un encuentro en un cuarto de hotel donde Weinstein le pidió que le diera un masaje o lo viera ducharse le sonó familiar a muchas otras que en los días posteriores se sintieron inspiradas a presentar sus propias denuncias contra Weinstein, desde acoso hasta abuso y violación. Hasta la fecha, unas 80 mujeres se han pronunciado; Weinstein continúa negando cualquier relación sexual no consensual.

Entonces vino un tuit que le dio la vuelta al mundo.

“Si todas las mujeres que han sufrido de acoso o abuso sexual escribieran ‘Me too’”, tuiteó la actriz y activista Alyssa Milano el 15 de octubre, “podríamos darle a la gente una idea de la magnitud del problema”. Y se acostó a dormir.

“No pude haber estado en cama más de ocho horas, porque soy mamá”, dice Milano. Cuando se levantó, decenas de miles habían usado el hashtag #MeToo (#YoTambién), una frase presentada hace 10 años por la activista social Tarana Burke. Menos de 10 días después, la actriz tuiteó que más de 1,7 millones habían usado el hashtag en 85 países. “Lo más sorprendente fue la magnitud y la rapidez con la que ocurrió”, añade la actriz, aunque siente que las condiciones para esto comenzaron a darse hacía un año.

Esto empezó, dijo, con la elección del presidente Donald Trump, quien había hecho alarde de que manoseaba a las mujeres. Encima hubo enérgicos reportes investigativos, y el efecto en cadena de mujeres animando a otras a pronunciarse. La fascinación pública con cualquier cosa relacionada con Hollywood también hizo lo suyo. “Para que esto despegara del modo en que lo hizo, tenía que ser una tormenta perfecta y teníamos que estar listas”, dijo Milano. “Las mujeres están listas”.

Incluso antes de que ocurriera #MeToo, unos días después de que se reportara la historia sobre Weinstein, Anita Hill estaba segura de que algo importante estaba sucediendo. “Creo que necesitábamos algo para llevar las cosas al siguiente nivel y creo que esto lo logró”, dijo Hill, un símbolo de la lucha contra el acoso sexual desde 1991, cuando declaró en el Senado contra el entonces nominado a la Corte Suprema Clarence Thomas. Aun así, apuntó, era mucho más fácil para estrellas de Hollywood como Gwyneth Paltrow y Angelina Jolie hablar que para una mujer ordinaria que es acosada en el trabajo por su jefe.

Pero Hill, quien por años ha llevado una vida académica tranquila en la Universidad de Brandeis, insistió en que el próximo paso tiene que ser más que la sola conversación: “Ahora tenemos que empezar a establecer medidas en escuelas y sitios de trabajo y el ejército … sobre cómo la gente debe ser tratada, y debemos hacerlas cumplir”. Hill acaba de ser asignada a una nueva comisión contra el acoso sexual en los medios y la industria del entretenimiento.

Con el paso de las semanas, las denuncias se han multiplicado y también los acusados, desde Hollywood (Kevin Spacey, Louis CK, Brett Ratner, Dustin Hoffman) hasta los noticieros (los prominentes presentadores Charlie Rose y Matt Lauer), el mundo de la música (Russell Simmons), la política (el senador Al Franken, el candidato de Alabama Roy Moore) y la gastronomía (Mario Batali). Los acusados han perdido empleos, programas de TV, acuerdos para libros y un puesto en el Senado a una velocidad vertiginosa (Spacey incluso fue sacado de una película que ya estaba terminada). Algunos simplemente se disculparon mientras que otros pelearon, como Simmons con su hashtag #NotMe (#YoNo). Y algunas disculpas fueron más efectivas que otras: Spacey fue criticado por declarar que era gay mientras se disculpaba por avances sexuales no deseados; Batali fue desdeñado por incluir en su disculpa una receta de rollos de canela con masa para pizza.

Unas pocas voces llamaron a diferenciar los niveles de conducta sexual inapropiada, pero no siempre se tomó bien. Cuando Matt Damon dijo “solo pienso que tenemos que empezar a delinear entre lo que son estas conductas”, Milano respondió en Twitter que hay varias facetas para el cáncer, “pero sigue siendo cáncer”.

No debemos olvidar a las acusadoras que decidieron no ser identificadas, muchas por temor a la retaliación. La abogada Gloria Allred, quien dio conferencias de Prensa con algunas acusadoras de Weinstein, dijo que había hablado con muchas más que todavía no han hablado públicamente.

¿Y qué decir de quienes han sido abusadas por personas que no son famosas? “Ha habido historias impresionantes de trabajadoras agrícolas acosadas en el campo, empleadas de fábricas, de restaurantes”, dijo la profesora de leyes Catharine MacKinnon, quien hace décadas argumentó legalmente que el acoso sexual es una forma de discriminación sexual. “No tendrán al hombre de alto perfil … pero permítanme decirles, para las mujeres abusadas estos hombres son bien grandes”.

Aun así, dice MacKinnon, de la Universidad de Michigan y Harvard, “cada vez que a una víctima le creen es un milagro”. Y por eso los sucesos de finales de 2017 han sido sin precedentes. “Me resulta impresionante que a la gente le estén creyendo y escuchando y que sus historias estén llevando a otros a actuar”, expresó. “Eso no había pasado nunca antes”.

Y para quienes todavía duden que haya cambios tangibles, MacKinnon resaltó que “hombres blancos de clase alta están desertando a hombres blancos de clase alta, en manada. Eso tampoco lo habíamos visto. Ellos sienten que ya no pueden darle el lujo de estar asociados con esto. ESTE es un cambio cultural. ESTE es un cambio social real”.

Salma Hayek: Harvey Weinstein fue por años “mi monstruo”

Por JAKE COYLE

NUEVA YORK (AP) — En una carta abierta Salma Hayek dice que sus rechazos a las propuestas sexuales de Harvey Weinstein la llevaron a vivir una pesadilla durante la producción de “Frida”, su cinta biográfica de 2002 sobre Frida Kahlo.

“Por años, él fue mi monstruo”, escribió Hayek en su recuento, publicado el miércoles por el New York Times.

Hayek, quien actuó en múltiples películas distribuidas por la empresa Miramax de Weinstein en los 90, le acreditó a Weinstein por ayudarla a comenzar su carrera. Pero dijo que el magnate del cine se le aparecía en la puerta “a cualquier hora de la noche, hotel tras hotel, locación tras locación”.

Sus negativas — a masajes, duchas y relaciones sexuales — lo encolerizaban, escribió Hayek. “No creo que él odie nada más que la palabra ‘no'”.

Cuando Hayek le presentó a Miramax “Frida” para que la distribuyera, Weinstein le exigió cosas prácticamente imposibles en retorno. La actriz mexicana dijo que Weinstein insistió en que reescribiera el guion, consiguiera mayor financiamiento y, lo más vil para ella, agregara una escena de sexo con desnudo frontal total.

Con el fin de terminar lo que era un proyecto de amor para Hayek, aceptó. Pero dijo que sufrió una crisis nerviosa mientras rodaban la escena. “Mi cuerpo no paraba de llorar y convulsionar”, escribió Hayek.

“No era porque iba a estar desnuda con otra mujer”, escribió. “Era porque iba a estar desnuda con ella para Harvey Weinstein”.

Aun así, Weinstein inicialmente se negó a estrenar el filme, pero eventualmente se ablandó ante la presión de la directora Julie Taymor y Hayek. “Frida” llegó a recaudar 56.3 millones de dólares a nivel mundial y fue nominada a seis premios Oscar, dos de los cuales ganó.

Docenas de mujeres han acusado a Weinstein de acoso sexual, y numerosas mujeres han dicho que el productor las violó. Weinstein, actualmente investigado por abuso sexual en cuatro ciudades, ha negado cualquier denuncia de sexo no consensual. Representantes de Weinstein no respondieron de inmediato mensajes en busca de comentarios el miércoles.

“¿Por qué tantas de nosotras, como artistas, tenemos que ir a la guerra para contar nuestras historias cuando tenemos tanto que ofrecer? ¿Por qué tenemos que pelear con uñas y dientes para mantener nuestra dignidad?”, escribió Hayak. “Creo que es porque nosotras, como mujeres, hemos sido devaluadas artísticamente a un estado de indecencia, al punto de que la industria del cine dejó de hacer un esfuerzo por averiguar qué quiere ver el público femenino y qué historias queremos contar”.

El ‘efecto Weinstein’ se expande por todo el mundo

Por ARON HELLER (Associated Press)

La ola de denuncias de violaciones y acoso sexual desatadas por el caso del productor de Hollywood Harvey Weinstein se expandió primero por Estados Unidos, abarcando a figuras del espectáculo, de la política y de otros ámbitos, y ahora está llegando al resto del mundo. Ya se habla de un “Efecto Weinstein” en todos los rincones del planeta.

Casi la mitad de entradas con el hashtag “#metoo” (yo también) proceden de afuera de Estados Unidos y denuncias de episodios ocurridos en algunos casos décadas atrás han volteado a poderosas figuras.

A continuación un vistazo a las repercusiones que están teniendo las denuncias en todo el mundo.

REINO UNIDO

El gobierno de la primera ministra Theresa May fue estremecido por denuncias que ya forzaron la renuncia del secretario de defensa Michael Fallon y que amenazan la continuidad del primer secretario de estado Damian Green, un hombre clave del gobierno de May.

Las denuncias van desde manoseos indeseados hasta violaciones. Hay al menos un caso en manos de la policía, aunque no trascendieron los detalles.

Green, el principal colaborador de May y en la práctica un viceprimer ministro, fue acusado por una joven activista del Partido Conservador de manosearla y de enviarle mensajes de texto. Un ex policía dijo que en el 2008 encontró pornografía “extrema” en una computadora de Green, algo que el político ha rechazado.

También han sido acusados miembros del parlamento y políticos de Escocia y Gales, donde se cree que el legislador del Partido Laborista Carl Sargean se suicidó luego de que las denuncias le costaron su puesto en el gobierno. Su familia dijo que ni siquiera le dijeron cuáles eran las denuncias en su contra.

ISRAEL

Las compuertas se abrieron este mes, cuando, durante un debate televisivo en torno al acoso sexual en Hollywood, la periodista del canal 10 Oshrat Kotler dijo que el magnate de los medios de comunicación y miembro del Comité Olímpico Internacional Alex Gilady le había hecho una propuesta “indecente” durante una entrevista de trabajo hace 25 años. Acto seguido dos mujeres dijeron que Gilady las había violado y una tercera afirmó que le había mostrado sus genitales durante una reunión de trabajo en su casa en 1999.

Gilady negó las acusaciones de violación, dice que no recuerda el incidente con Kotler y que la denuncia de Livneh fue “básicamente correcta”, por lo que ofreció disculpas. El ejecutivo de 74 años renunció a la presidencia de la empresa Keshet que él mismo fundó.

Una veterana personalidad de la farándula local, Gaby Gazit, restó peso a las denuncias en su programa radial, tras lo cual Dana Weiss, otra prominente periodista de televisión, lo acusó de conductas inapropiadas. Dijo que Gazit la había besado en la boca durante un encuentro casual en un estudio. Gazit lo negó, pero otras tres mujeres hicieron denuncias similares y Gazit se tomó una licencia.

“El caso de Weinstein sacó de un tirón la curita que tenían sobre las heridas y las cicatrices de tantas mujeres en industrias que siguen siendo dirigidas sobre todo por hombres”, declaró Weiss a la Associated Press. “Esto no es un acto de revancha, sino más bien una oportunidad de hacer reformas sociales”.

Otras mujeres denunciaron a Haim Yavin, popular conductor de noticieros, hoy jubilado. Una ex periodista dijo que se trepó encima de ella en una ocasión y una maquilladora afirmó que la manoseó inapropiadamente. Yavin no respondió a las acusaciones.

No es la primera vez que el trato de las mujeres está sobre el tapete en Israel. Un ex presidente, Moshe Katsav, fue condenado a prisión por violación.

INDIA

Después del escándalo de Weinstein, circuló en la internet una lista de más de 60 académicos indios acusados de acoso sexual, pero pronto fue retirada.

Vrinda Grover, abogada de Nueva Delhi y activista a favor de los derechos de las mujeres, dijo que en la India los hombres sienten que tienen derecho a hacer lo que les plazca con las mujeres y que las autoridades, incluida la policía, a menudo obstruyen las investigaciones de delitos sexuales.

Agregó que tras el escándalo de Weinstein, en numerosos países se confrontó el tema del acoso sexual, pero que en su país “eso no se está dando, lo que es bastante alarmante”.

La India, señaló, “es un país donde no se hace justicia con las víctimas de violaciones y la sociedad a menudo es cómplice”.

ITALIA

El escándalo de Weinstein ha acaparado titulares en Italia porque la actriz italiana Asia Argento es una de las principales denunciantes.

Su denuncia de violación no fue bien vista en muchos medios locales, que la acusaron de tratar de crear problemas.

Pero poco después un director de cine y televisión, Fausto Brizzi, fue denunciado por diez mujeres que afirman haber sido molestadas por él. Brizzi niega las acusaciones.

El caso Weinstein avivó un debate en torno a las leyes italianas, que exigen que las víctimas de delitos sexuales hagan una denuncia en un plazo máximo de seis meses. Varias mujeres que dijeron haber sido agredidas por Brizzi afirmaron que tuvieron miedo de hacer denuncias por la posibilidad de no conseguir trabajo o de que el director las acusase de difamación.

FRANCIA

Las mujeres están denunciando abusos con una franqueza desconocida hasta ahora, en las redes sociales y ante la policía. Pero ninguna figura prominente se ha visto involucrada ni ha perdido su trabajo y nadie pide la cabeza de nadie. Muchos analistas advierten sobre el peligro de irse al otro extremo y acusar a personas que simplemente quisieron ser románticas o incurrieron inocentemente en actitudes que no fueron bien recibidas.

Francia ha tenido una actitud tolerante frente a este tipo de conductas. Roman Polanski, prófugo de la justicia de Estados Unidos tras admitir haber mantenido relaciones sexuales con una niña de 13 años en la década de 1970, vive libremente en este país, lo mismo que el ex presidente del FMI Dominique Struss-Kahn, acusado de violación por una sirvienta de un hotel de Nueva York. Su abogado neoyorquino está defendiendo a Weinstein.

El presidente francés Emmanuel Macron le quitó la Legión de Honor que Francia le había conferido a Weinstein por producir la cinta “El Artista”, que ganó un Oscar, y exhortó a las mujeres a denunciar el acoso sexual.

Pero en el país sigue imperando una mentalidad machista y a veces no es fácil distinguir entre lo que es un coqueteo y lo que es acoso.

SUDÁFRICA

La ex parlamentaria Jennifer Ferguson denunció que en 1993 fue violada por Danny Jordaan, presidente de la asociación nacional de fútbol. Jordaan negó la acusación.

Ferguson, quien era cantante folclórica antes de dedicarse a la política, dijo que Jordaan la violó en un hotel después de un concierto en Port Elizabeth. Hoy vive en Suecia y no ha dicho si llevará a Jordaan a los tribunales.

Afirmó que carga con esa cruz desde hace más de 20 años y que se sintió alentada a hacer la denuncia por el movimiento que generaron las denuncias contra Weinstein y la campaña “#metoo”.

CANADÁ

Gilbert Rozon, de 63 años y fundador del renombrado festival cómico “Just for Laughs”, renunció a la presidencia de la organización recientemente tras circular denuncias de nueve mujeres que dijeron haber sido acosadas o agredidas sexualmente por él. Una de sus acusadoras es Julie Snyder, una de las figuras más prominentes de la farándula local.

PERÚ

El concurso para seleccionar la reina de belleza peruana fue escenario de una denuncia de las violaciones de género de las mujeres.

En lugar de dar las medidas de sus cuerpos, como es costumbre, las 23 concursantes citaron escalofriantes estadísticas sobre el maltrato de las mujeres en el país.

“Soy Camila Canicoba y represento la ciudad de Lima. Mis medidas son 2,200 casos de feminicidios reportados en los últimos nueve años en mi país”, expresó una de las concursantes mientras una pantalla detrás del escenario mostraba imágenes de mujeres víctimas de abusos.

En América Latina y el Caribe más de 2,000 mujeres fueron asesinadas en crímenes de género, según las Naciones Unidas.

Ashley Judd: Un “acuerdo” me ayudó a escapar de Weinstein

Por FRAZIER MOORE (AP)

NUEVA YORK — Ashley Judd dice que escapó de los avances sexuales de Harvey Weinstein llegando a un acuerdo.

Era una joven actriz emergente hace dos décadas que había llegado al cuarto de hotel de este poderoso magnate del cine para lo que pensó sería una reunión de negocios.

No lo fue, dice. Weinstein primero se ofreció a darle un masaje, y cuando ella puso reparos, le pidió a ella que le diera uno a él.

Dice que se negó a tomar asiento y sondeó el plano de la suite para tramar su escape.

“Pensé que ‘no’ significaba no”, dice. “Lo bombardeé con mis ‘no’”.

Entonces llegó a un “acuerdo”: le dijo que se entregaría a él, pero solo “cuando ganara un Oscar en una de sus películas. ¿OK?”.

Weinstein le hizo una contraoferta: “Cuando seas NOMINADA”.

“Y yo dije, ‘No. Cuando GANE un Oscar’. Y entonces simplemente huí”.

Al aparecer el jueves por la mañana en el programa “Good Morning America” de ABC, Judd dijo que sigue indecisa sobre cómo manejó la traumática situación.

“¿Estoy orgullosa de eso? La parte de mí que se avergüenza dice ‘No’. La parte de mí que entiende el modo en que la vergüenza funciona dice, ‘Eso estuvo absolutamente brillante. Buen trabajo, chica, saliste de ahí. ¡Bien hecho!'”.

Judd fue una de las primeras de las que se han convertido en docenas de mujeres que han denunciado por acoso o abuso sexual a Weinstein, quien fue despedido de la compañía que cofundó con su hermano y ahora está bajo investigación criminal por violación en Londres, Nueva York y Los Ángeles.

Judd dice que un par de años después de ese encuentro en el hotel la sentaron justo frente a Weinstein en una cena. Dice que el productor sacó a colación “ese pequeño acuerdo que hicimos” y le dijo que “estaba buscando material” para ella.

Entonces la miró y le dijo, “Sabes, Ashley, te voy a dejar salirte de nuestro pequeño acuerdo”.

Para entonces “había encontrado mi personalidad, había consolidado mi personalidad, había encontrado mi voz. Y dije, ‘Hazlo, Harvey. HAZ eso’”, relató.

“Y él ha escupido sobre mi nombre desde entonces”.

Acusadora de Weinstein se siente doblemente crucificada

ROMA, Italia (AP) — La actriz y cineasta italiana Asia Argento dijo que ser abusada sexualmente por Harvey Weinstein “rompió todos mis sueños” y “cambió la percepción que tenía de mí misma”.

Argento reveló por primera vez en una entrevista publicada por la revista New Yorker la semana pasada que en 1997 Weinstein le hizo sexo oral a la fuerza en un hotel de Francia cuando ella tenía 21 años.

Múltiples mujeres más han hecho acusaciones similares desde que el New York Times reportó por primera vez el 5 de octubre que el ahora despedido productor había enfrentado acusaciones por abuso sexual desde hace décadas y que en algunos casos había tenido que pagar a sus acusadoras.

Argento, de 42 años, dijo a la televisora estatal italiana RAI desde Berlín el martes que se siente “doblemente crucificada” desde que decidió contar públicamente su caso: primero por el abuso y ahora por las reacciones hostiles a su historia en Italia.

El diario italiano Libero publicó un artículo mordaz con el título “Primero se abren de piernas y luego lloran”. Un exmiembro del parlamento dijo que Argento simplemente debió decir “no” y en las redes sociales se acusaba a Argento de buscar problemas.

El director italiano Dario Argento, padre de la actriz, dijo a Radio Capital de Italia esta semana que desconocía la experiencia que vivió su hija y que es una “historia dolorosa”.

“En el mundo del cine no todos somos así”, dijo el director. “Weinstein es un viejo sucio y él es quien debería estar avergonzado, no sus víctimas”.

Denuncias sobre Weinstein adquieren una nueva dimensión

Por LEANNE ITALIE (Associated Press)

NUEVA YORK — Alyssa Milano estaba en su cama con sus dos hijos cuando vio un post de una amiga de una amiga en Facebook que planteaba que las denuncias en contra de Harvey Weinstein representaban una buena oportunidad de abordar en profundidad el tema de las violaciones y los abusos de poder. Decidió entonces publicar un tuit que decía: “Si has sido víctima de acoso o agresión sexual, escribe ‘yo también’ en respuesta a este tuit”.

Foto de archivo del 12 de enero del 2016 de Alyssa Milano en una función en Beverly Hills, California. Un tuit de la actriz sobre las denuncias que pesan sobre el productor de cine Harvey Weinstein generó decenas de miles de respuestas de mujeres que han sido violadas o acosadas por hombres. (Photo by Jordan Strauss/Invision/AP, File)

Eso fue el domingo por la noche. En la noche del lunes más de 53,000 personas habían hecho comentarios y miles de mujeres habían declarado “yo también”, contando las violaciones y abusos sexuales de que habían sido víctimas, algunas de ellas por primera vez.

El hashtag fue tuiteado casi medio millón de veces en 24 horas, según Twitter. Algunas mujeres simplemente escribieron “yo también” y hubo incluso hombres que escribieron “yo lo hice”, confesando el remordimiento que los abruma por alguna transgresión del pasado.

Milano dijo que la idea era llevar la conversación sobre Weinstein a otro nivel, poniendo el énfasis en las víctimas de los abusos sexuales y no en los victimarios, y dando una idea de la cantidad de mujeres que hay que siguen siendo victimizadas. Weinstein es un productor de cine que ha sido acusado por más de tres docenas de mujeres de acoso o abuso sexual.

“Mi esperanza es que le gente se haga una idea de la magnitud (del problema, de cuanta gente hay que ha sido afectada” por estos abusos, señaló Milano en una entrevista telefónica con la Associated Press el lunes. “Lo más importante es que se cambió la conversación para enfocarla en las víctimas, no en el depredador”.

Lauren Taylor espera que la iniciativa de “yo también” sea algo más que un hashtag pasajero. Ella fue una de las mujeres que compartió su historia.

Contó que durante su infancia y adolescencia en Washington era hostigada a diario en la calle por hombres que le gritaban cosas desde sus autos o muchachos que la perseguían cuando montaba su bicicleta. Firme defensora de la causa de las mujeres, Taylor, quien hoy tiene 60 años, fundó hace dos décadas una organización llamada Defend Yourself (Defiéndete), que enseñaba a las mujeres a contrarrestar todo tipo de ataque físico o sicológico.

“Esto de ‘yo también’ ha tenido una efecto transformador probablemente más complejo de lo que la gente pensó al comienzo”, expresó Taylor. “Las mujeres están revelando que fueron acosadas, atacadas o víctimas de abusos, a veces por primera vez, al menos en público. La cantidad (de respuestas) es increíble”.

Aly Tadros, de 30 años y residente en Nueva York, reveló que fue violada cuando tenía 19 años, por el propietario de un bar de Laredo, donde vivía. El individuo tenía dinero y conexiones. Si bien fue directamente a un hospital e hizo una denuncia formal a la policía, el hombre terminó llegando a un acuerdo extrajudicial con los fiscales por el cual solo tuvo que someterse a una terapia y escribir una carta ofreciendo disculpas para quedar en libertad bajo palabra.

Tadros, cantante y compositora, dice que fue afortunada en el sentido de que contó con una organización que la ayudó a lidiar con el proceso legal y pudo costear los gastos de abogados. Pero prefirió no hablar demasiado del episodio por temor al estigma que podía generarle.

“La mayoría de las sobrevivientes no radican cargos y eso lo entiendo perfectamente. Quienes sí lo hacen, rara vez van más allá de un jurado investigador”, manifestó Tadros.

Marya Jansen-Gruber, editora de libros de 47 años de Ashland, Oregón, que se sumó al movimiento de “yo también”, dice que había hablado de su experiencia en el pasado, pero nunca en público.

“Hablo por el clima político que hay. Ahora más que nunca la gente de todo el mundo, sobre todo los hombres, necesitan ver con lo que tenemos que lidiar las mujeres. Que hay un problema que no puede ser ignorado u ocultado”, declaró. “Las cosas no han cambiado mucho para las mujeres”.

Martha Armstrong, de 69 años, de Wilmington, Carolina del Norte, comentó por primera vez en las redes sociales la experiencia que vivió hace cinco décadas.

“Me violó un extraño cuando tenía 20 años, trabajaba y estudiaba en Atlanta”, expresó. “Fue hace casi 49 años y por entonces se decía ‘no se lo digas a nadie’. Pero yo sí lo hice. Hice una denuncia ante la policía. Además de violarme, el hombre me robó la licencia de conducir, mi identificación estudiantil y el efectivo que tenía. Esto sucedió un domingo. El lunes siguiente me llamó dos veces a mi trabajo y me enloquecí. No fui a trabajar por una semana y al mes mi jefe me despidió porque estaba ‘demasiado nerviosa y alterada’. Además de que no quería dormir con él”.

Armstrong dijo que buena parte de la frustración que sienten las mujeres gira en torno a lo poco que se ha avanzado en este terreno, a juzgar por las historias de las muchachas más jóvenes.

Contó que cuando hizo la denuncia, lo primero que le preguntó la policía fue, “¿cómo estabas vestida?”.

Milano dijo que ella vivió una experiencia tipo “yo también”, pero que no quiere hablar de ella para no desviar la atención.

“Lo que está pasando aquí le da a las mujeres la oportunidad de dar la cara sin tener que entrar en detalles si no quieren”, indicó. “Lloro al ver que minuto a minuto llegan más respuestas”.