Jóvenes en EEUU exigen acción contra la violencia con armas

Por COLLIN BINKLEY

Miles de jóvenes en Estados Unidos se abstuvieron de ir a clases el miércoles para protestar y exigir acción contra la violencia con armas, en respuesta a lo que los activistas esperan sea la mayor demostración de activismo estudiantil que se ha dado tras la masacre de hace un mes en una escuela en Florida.

Estudiantes sostiene un cartel donde piden mayor control de armas, durante una protesta contra las muertes por tiroteos en la Escuela Secundaria Perry Hall en Maryland, el 14 de marzo de 2018. (AP Foto/Patrick Semansky)

Más de 3,000 manifestaciones estaban planeadas en todo Estados Unidos y otras partes del mundo, de acuerdo con los organizadores. Los estudiantes fueron convocados a dejar sus clases a las 10:00 de la mañana, hora local, durante 17 minutos, uno por cada persona que falleció en el tiroteo del 14 de febrero en la Escuela Secundaria Marjory Stoneman Douglas.

Miles de estudiantes se congregaron en la avenida Pensilvania frente a la Casa Blanca, portando carteles coloridos y gritando consignas en apoyo al control de armas. Los jóvenes exclamaban “¡Hey, hey, ho, ho. La NRA no!” en rechazo a la Asociación Nacional del Rifle,  y “¿Qué queremos? ¡Control de armas! ¿Cuándo lo queremos? ¡Ahora!”.

El presidente Donald Trump se encuentra por el momento de viaje en Los Ángeles.

David Hogg, estudiante avanzado de Stoneman Douglas, trasmitía en tiempo real por su canal de YouTube la manifestación en la escuela de Parkland, Florida. Caminando en medio de una masa de gente que avanzaba hacia el campo de fútbol, Hogg criticó a los políticos por no hacer nada para proteger a los estudiantes.

Dijo que los jóvenes no pueden quedarse en clases cuando hay cosas que hacer para prevenir la violencia con armas. “Cada uno de estos estudiantes pudo haber muerto ese día. Yo pude haber muerto ese día”, comentó Hogg.

De Florida a Nueva York, los estudiantes salieron de sus escuelas para marchar por las calles o reunirse en los colegios para manifestarse. Algunas instituciones aplaudieron a los alumnos por tomar una postura o al menos tolerar las protestas de otros.

Las movilizaciones fueron convocadas por Empower, el brazo juvenil de Women’s March que convocó a cientos de miles de mujeres a una marcha nacional el año pasado.

Otras manifestaciones convocadas para las próximas semanas incluyen la Marcha por Nuestras Vidas, que según los organizadores atraerá a cientos de miles de personas a la capital del país el 24 de marzo. Para el 20 de abril, cuando se cumplen 19 años de la masacre en la escuela Columbine de Colorado, habrá otra ronda de paros escolares en señal de protesta.

Cientos marcharon en Hollywood contra el acoso sexual

Por LINDSEY BAHR 

LOS ANGELES, California (AP) — Armadas con letreros, consignas y la motivación de llevar el hashtag #MeToo (#YoTambién) del internet a la vida real, cientos de mujeres, hombres y niños se reunieron el domingo entre tiendas eróticas y trampas para turistas en Hollywood Boulevard para protestar contra el acoso sexual.

Manifestantes marchan contra el acoso y el abuso sexual en la marcha #MeToo en la sección de Hollywood de Los Angeles el domingo 12 de noviembre de 2017. (Foto AP/Damian Dovarganes)

La marcha Take Back the Workplace y la marcha de sobrevivientes #MeToo unieron fuerzas en el corazón de Hollywood, cerca de la entrada del Teatro Dolby donde se entregan los Premios de la Academia. Caminaron junto a turistas, tiendas de disfraces, clubs desnudistas y un hombre con una camiseta que decía “el whiskey me hizo hacerlo”, para escuchar encendidos discursos de personas como la acusadora de Harvey Weinstein Lauren Sivan y la productora galardonada con el Oscar, Cathy Schulman.

“Ni en macetas ni en las plantas, mantengan los genitales en de sus pantalones”, gritó la multitud antes de cambiar a “Harvey Weinstein es un chiste, las mujeres trabajadoras acaban de despertar”.

Otros lemas decían “sobrevivientes unidas, jamás seremos divididas” y “lo que sea que nos pongamos, a donde sea que vayamos, sí quiere decir sí y no quiere decir no”.

Algunas llegaron con familiares y amigos, por lo que las edades de los manifestantes fueron de los 4 a los 68 años. Aislinn Russell, una estudiante de secundaria de 15 años, llegó con dos amigos y letreros contra términos como “friend zone” (situación de dos amigos en la que solo uno de ellos tiene interés romántico o sexual por el otro) y “zorra”.

“Veo el movimiento #MeToo crecer y veo a toda esta gente contar sus historias, yo también tengo mis propias historias”, dijo Russell. “Quiero unirme y no quedarme callada con todo lo que está pasando”.

Su letrero, con letras rosa y púrpura, decía: “Decir zorra es atacar a las mujeres por su derecho a decir sí”. El de sus amigos decía: “‘Friend Zone’ es atacar a las mujeres por su derecho a decir no”.

Nancy Allen, una mujer de 52 años de Los Angeles, llevaba un letrero que decía “Tenía 7 años”.

“Hemos estado calladas demasiado tiempo”, dijo Allen. “Mucha gente se guarda esto por años y años”.

Howard Kim, un residente de Los Angeles de 68 años, salió a apoyar la marcha.

“Me siento un poco mal de que no haya más gente”, dijo. “Esperaba que lo hubiera”.

Los organizadores de la marcha calcularon que había entre 200 y 300 asistentes, pero también reconocieron que era difícil poner una cifra ante la multitud habitual en Hollywood Boulevard.

El grupo caminó cerca de una milla (1.6 kilómetros) hasta la esquina de Sunset Boulevard y Cole, lugar de la sede de CNN donde se colocó un podio para la marcha Take Back the Workplace (Recuperemos el Lugar de Trabajo).

Sivan, periodista de televisión que alegó sufrir acoso sexual por parte de Weinstein, fue la celebridad invitada a la macha Take Back the Workplace. Dijo que este es el momento de reordenar el poder.

“Queremos que nuestras hijas e hijos puedan ir a trabajar y nunca tengan que tener una junta con un tipo en bata de baño”, dijo. “Que nunca tengan que decidir entre aguantarse o perder su trabajo”.

Schulman, quien preside el grupo de activistas Women in Film, dijo a la multitud que el problema de acoso sexual no se puede arreglar solo haciendo una limpieza de los criminales sexuales. Las mujeres, dijo, deben estar protegidas del prejuicio y el abuso. Schulman pidió diversificar los sitios de trabajo y reformar los departamentos de recursos humanos.

Aunque no asistieron muchos famosos, algunos apoyaron la marcha desde la distancia.

“A todas mis hermanas y hermanos que están marchando hoy en Los Angeles les mando mi amor y apoyo a miles de millas de distancia”, escribió Patricia Arquette en Twitter el domingo.

Claire Forlani, otra acusadora de Weinstein, tuiteó: “A las mujeres y hombres que marchan en Hollywood hoy #metoomarch estoy en espíritu. #Solidaridad”.

La protesta pacífica también tuvo un aire de melancolía. Aunque había solidaridad, el miedo a las represalias persistía.

Una mujer que no quiso dar su nombre por miedo a sufrir repercusiones o ser demandada llevaba un letrero en el que acusaba al productor de un programa de comedia de tocarle el trasero y hacerle comentarios sexuales.

“Gracias a mi agente William Morris por decirme ‘quédate con la boca callada o nunca más volverás a trabajar'”, decía otro letrero. “Por cierto, tú también representabas a mi abusador”.

Schulman dijo, sin embargo, que tiene esperanzas. El jueves su organización anunció que creará una línea de ayuda contra el acoso sexual a la que las víctimas podrán llamar para recibir asesoría legal gratuita y otro tipo de ayuda. Se espera que comience a funcionar el 1 de diciembre.

“He experimentado discriminación de género, desigualdad salarial. Me han gritado, me han faltado el respeto y me han robado el reconocimiento, también me han robado dinero. He estado en bancarrota en dos ocasiones y mucho peor, he visto de todo. He visto todo tipo de acoso, todas esas formas de crímenes sexuales. Sin embargo, he producido 20 películas y he supervisado más de 150 películas. Me gané un Oscar e incluso crie a una hija de 17 años”, dijo Schulman. “No dejen que nos destruyan. Podemos ganar esta guerra. Es un juego. Es un juego de poder que podemos ganar”.

Protestan contra deportaciones ante Casa Blanca

NUEVA YORK (AP) — Inmigrantes y sindicalistas marchaban el lunes hacia la Casa Blanca y en otras ciudades estadounidenses para conmemorar el Día Internacional de Trabajo y protestar contra los esfuerzos del presidente Donald Trump de impulsar las deportaciones.

“Vamos a decirle al presidente que no aceptaremos su muro, su prohibición (de viaje) ni su persecución de inmigrantes”, dijo el presidente de CASA in Action, Gustavo Torres, refiriéndose al muro que Trump desea construir a lo largo de la frontera con México y a su orden ejecutiva para prohibir a ciudadanos de seis países musulmanes ingresar a Estados Unidos.

Torres se dirigió en una plaza a la multitud que, coreando consignas, mostrando pancartas y banderas de varios países, partió pocos minutos más tarde hacia la Casa Blanca.

Se espera que decenas de miles de migrantes y sus partidarios protesten en ciudades como Nueva York, Chicago, Seattle y Los Ángeles. También hay actos previstos en decenas de ciudades más pequeñas, desde Fort Lauderdale, en Florida, a Portland, Oregon.

En muchos lugares, los activistas piden a la gente que no acuda a sus empleos, a la escuela ni a comprar para mostrar la importancia de la inmigración en las comunidades estadounidenses.

CASA in Action y la Service Employees International Union (SEIU), dos de los grupos que coordinaron la protesta en la capital estadounidense, señalaron que al menos una centena de empresas en Washington, Maryland y Virginia se habían comprometido a cerrar sus puertas el lunes para acompañar la jornada de protesta.

Ana Sarabia, propietaria de Ana’s Restaurant en la capital estadounidense, dijo a The Associated Press que ella planeaba trabajar el lunes para que su esposo y su hija puedan asistir a la manifestación.

“El negocio vende poco y tenemos que pagar la renta. Pero es importante que mi esposo vaya a marchar para apoyar a los inmigrantes y a los trabajadores”, dijo la salvadoreña de 49 años de edad que emigró a Estados Unidos en 1990. “Los trabajadores inmigrantes contribuimos mucho a este país”.

Aunque los miembros de los sindicatos suelen marchar el 1 de mayo en favor de los derechos de los trabajadores en todo el mundo, la jornada se ha convertido en una fecha clave para migrantes en Estados Unidos desde las multitudinarias protestas de 2006 contra una propuesta de ley sobre inmigración.

Estados Unidos celebra el Día del Trabajo el primer lunes de cada septiembre.

“Nunca habíamos visto un apoyo tan grande como el que tenemos desde la elección de Donald Trump”, informó Kica Matos, portavoz del Fair Immigration Reform Movement.

En sus primeros 100 días en la Casa Blanca, Trump ha promovido intensamente la implantación de las normas migratorias, como decretos para erigir un muro en la frontera con México y para vetar la entrada al país desde seis naciones de mayoría musulmana.

El gobierno detuvo a miles de personas que estaban de forma ilegal en el país y amenazó con retener la financiación a las jurisdicciones que limitan la cooperación entre las autoridades migratorias locales y federales.

Además de las manifestaciones, activistas por los derechos de los migrantes en comunidades de Indiana, Massachusetts, Texas y otras partes del país convocaron huelgas para mostrar al país la demanda de mano de obra migrante y su poder de compra.

Defensores de los inmigrantes esperan que su mensaje llegue a Trump, a los legisladores del congreso y al público, además de proporcionar un sentido de unidad y fuerza entre los opositores a las políticas del gobierno.

Congresistas y senadores demócratas planeaban reunirse al final de la jornada frente al Capitolio para expresar su apoyo a los inmigrantes en lo que califican como el Día de los Derechos de los Inmigrantes.

El Movimiento Cosecha, que busca protección de la deportación para los 11 millones de inmigrantes no autorizados, planeaba protestas en 40 ciudades estadounidenses y había contactado a al menos 5.200 empresas en 21 estados para que no trabajaran el lunes.

“Tras años de promesas incumplidas, redadas, de conducir con miedo a que te detengan, de no poder sepultar a sus seres queridos, Trump es solo la gota que colma el vaso”, dijo María Fernanda Cabello, una dirigente indocumentada y coordinadora de la protesta con el Movimiento Cosecha.

Nuevas marchas en pro y en contra del gobierno en Venezuela

CARACAS (AP) — Al ritmo de pitos y tambores, decenas de miles de opositores, vestidos con camisetas blancas y levantando pancartas en que se leían “el cambio es indetenible”, se volcaron el lunes a las calles en Caracas para protagonizar una nueva jornada de protestas contra el gobierno, que entran a su segundo mes.

“Estamos dispuestos a estar en las calles un mes más y lo que sea necesario porque Venezuela necesita que estemos en las calles para que este gobierno entienda que se tiene que ir”, dijo Sergio Hernández, un técnico de Informática, de 47 años, mientras caminaba junto a su esposa por una avenida del este capitalino.

Una mujer grita durante una marcha de opositores al presidente Nicolás Maduro en el este de Caracas, Venezuela, el lunes 1 de mayo de 2017. Opositores y oficialistas medían nuevamente fuerzas en las calles en medio de una creciente tensión política y preocupaciones de que se agrave la violencia en el país sudamericano. (Fernando Llano/Foto AP).

Otros miles de opositores, que intentaban marchar por algunas avenidas del oeste, fueron bloqueados por centenares de guardias que les lanzaron gases lacrimógenos para evitar que avanzaran hacia el centro de la ciudad donde se desarrollaba una movilización oficialista.

Uno de los manifestantes, el diputado opositor José Manuel Olivares, sufrió una herida en la cabeza al ser golpeado por las bombas lacrimógenas.

El gobierno y la oposición volvían a medir fuerzas en el marco del Día Internacional del Trabajo, con marchas en la capital y otras ciudades del país, en medio de un clima de alta tensión política y creciente espiral de violencia que generan preocupación en la comunidad internacional, la cual aboga por una salida negociada a la crisis. Las protestas, desde fines de marzo, han dejado un saldo de 29 muertos y centenares de heridos.

La alianza opositora llamó a las movilizaciones con el objetivo de llegar a las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral, en el centro de Caracas.

Desde que comenzaron las manifestaciones, la oposición ha intentado infructuosamente marchar hacia el centro de la ciudad, donde están las sedes del gobierno y el resto de los poderes públicos, ya que los cuerpos de seguridad les han bloqueado el paso y dispersado con gases lacrimógenos y balas de goma.

Horas antes del inicio de las marchas, algunas de las principales autopistas que comunican el interior del país con la capital presentaban fuertes congestionamientos de vehículos generados por los puntos de control que instalaron los cuerpos de seguridad en las vías. De igual forma, las autoridades anunciaron el cierre de una treintena de estaciones del metro por medidas de seguridad.

Los bloqueos parciales de las vías de acceso a Caracas y el cierre de las estaciones del metro fueron rechazados por el dirigente opositor y ex candidato presidencial, Henrique Capriles, que acusó al gobierno de poner “obstáculos” para afectar la marcha opositora.

El oficialismo, mientras tanto, convocó a una gran marcha en el centro de la capital en apoyo al gobierno de Maduro, que enfrenta las tensiones política en medio una crisis económica, con una desbordada inflación de tres dígitos y una severa escasez de alimentos y medicinas, que ha golpeado la popularidad del mandatario que ronda 20%.

Maduro reiteró la víspera las acusaciones contra la oposición a la que señaló de dirigir actos violentos y promover un golpe de estado.

El gobernante hizo un llamado a la coalición opositora a retornar al proceso de diálogo que está estancado desde diciembre luego que la oposición acusó a las autoridades de incumplir algunos puntos del acuerdo relacionados con la convocatoria a elecciones y la liberación de los presos políticos.

En medio del creciente descontento contra el gobierno, Maduro anunció el fin de semana un incremento a partir del primero de mayo de 60% del salario mínimo, que llegó a 200.000 bolívares (unos 278 dólares).

Los comentarios del mandatario sobre el proceso de diálogo coincidieron con una declaración que ofreció el Papa Francisco en la que pidió condiciones claras para las conversaciones, y manifestó inquietud por la situación de violencia que enfrenta el país.

El pontífice llamó a las partes a evitar cualquier ulterior forma de violencia, que se respeten los derechos humanos y se busque una solución negociada a la crisis.

Al agradecerle al Papa su preocupación por Venezuela, Capriles celebró el domingo que el pontífice rectificara su opinión sobre la oposición, a la que señaló de estar dividida, y reiteró que los sectores adversos al gobierno se mantendrán en las calles hasta que el gobierno acceda a llamar a elecciones generales, abra un canal humanitario, libere a los presos políticos y respete a la Asamblea Nacional.

Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, Paraguay y Uruguay se sumaron a las expresiones del Papa, y pidieron el cese de los actos violentos, la definición de un cronograma electoral, la liberación de los presos políticos y la plena restitución de las prerrogativas de la Asamblea Nacional.

Las tensiones políticas se agitaron en Venezuela a finales de marzo a raíz de dos sentencias que emitió el Tribunal Supremo de Justicia en las asumió las competencias legislativas de Congreso y limitó la inmunidad de los diputados. El máximo tribunal, que es señalado de estar controlado por el gobierno, revirtió en abril los dictámenes pero las protestas aún no han cesado.

Inmigrantes, furiosos con Trump, anuncian marchas 1 de Mayo

CHICAGO (AP) — Horrorizados por la victoria electoral de Donald Trump y su retórica contra los extranjeros, inmigrantes y activistas han anunciado que realizarán protestas, marchas y mítines en todo Estados Unidos el Primero de Mayo.

Se prevé que decenas de miles de personas acudirán a los eventos en Nueva York, Chicago y Los Ángeles, incluyendo protestas por la mañana en los vecindarios residenciales y eventos en la noche en el centro de la ciudad. Habrá una vigilia nocturna en Phoenix, una manifestación de agricultores en las afueras de Miami y una marcha frente a la Casa Blanca. En Seattle no solamente habrá marchas a favor de los inmigrantes sino también contra el capitalismo, organizadas por activistas que han amenazado con obstruir una de las principales vías de la ciudad.

“Estamos viendo un entusiasmo y un nivel de actividad sin precedente”, dijo Steven Choi, director ejecutivo de la New York Immigration Coalition. “Se debe al hecho de que el gobierno de Trump ha usado el tema de la inmigración como su punta de lanza”.

En diversos países del mundo son comunes las marchas y actos del Primero de Mayo, al conmemorarse el Día del Trabajador. Pero en Estados Unidos, donde el Día del Trabajador se festeja el primer lunes de septiembre, el Primero de Mayo se ha convertido en un día de protestas a favor de los inmigrantes desde que en el 2006 más de un millón de personas se manifestaron en todo el país contra una ley migratoria.

Si bien es verdad que el ambiente político actual se asemeja al de 2006 en cuanto al descontento general sobre la retórica oficial contra la inmigración, el movimiento a favor de los inmigrantes ha cambiado mucho.

Los grupos que en el 2006 coincidían en la necesidad de salir a las calles para defender sus derechos, hoy se han dividido en diversas ramas que favorecen otras estrategias, como el registro de votantes, las llamadas a políticos y la resistencia a las deportaciones.

Pero este año se anticipa una concurrencia sin precedente, debido en parte a que los grupos pro-inmigrantes han estado sumando esfuerzos con el movimiento feminista Women’s March, con el movimiento de los negros Black Lives Matter y con grupos de protección de musulmanes, todos unidos en su antagonismo hacia Trump. Además, muchos negocios que contratan a inmigrantes han anunciado que cerrarán y que dejarán que sus empleados tomen el día libre.

Diversos grupos han reconocido que muchos inmigrantes que están sin permiso en el país son renuentes a marchar porque no quieren llamar la atención, por temor a ser deportados. Pero los dirigentes están recordándoles que es una causa importante y que mientras más personas acudan, más seguros estarán.

“Si eres un inmigrante en Los Ángeles, el lugar más seguro para estar el lunes será en el centro de la ciudad, marchando con todos los demás”, dijo David Huerta, presidente de la SEIU United Service Workers West.

Poco antes de que se cumplan los primeros cien días de la presidencia de Trump, se ha hecho evidente que el gobierno desea darle prioridad a la aplicación de las leyes de inmigración, incluyendo la firma de decretos pidiendo la construcción de un muro en la frontera con México y prohibiendo la entrada de personas de seis países de mayoría musulmana. Miles de inmigrantes han sido arrestados por estar ilegalmente en el país y el gobierno federal ha amenazado con privar de fondos a las ciudades santuario, las que limitan la cooperación que sus agencias policiales pueden otorgar a las autoridades migratorias federales.