¿Qué significa el hashtag #MeToo?

Este es el “hashtag” o etiqueta del movimiento con el que miles de mujeres, personas LGBTQ y hasta hombres de todo el mundo están llenado las redes sociales con denuncias e historias de abusos y acosos sexuales. En español se traduce como “Yo También”. (LJL/Elvia Skeens)

Por MARCO TRUJILLO

marcoeducation@yahoo.com

CINCINNATI, Ohio (LJL) — #MeToo es un hashtag con el que miles de mujeres, personas LGBTQ y hasta hombres de todo el mundo están llenando las redes sociales con denuncias e historias de los abusos y acosos sexuales que han sufrido.

Esto empezó a sonar más fuerte desde el caso “Weinstein”, en octubre de 2017, para denunciar agresión  y acoso sexual, a raíz de las acusaciones de abuso sexual contra el productor estadounidense Harvey Weinstein.

La frase #MeToo, utilizada durante mucho tiempo en este sentido por la activista social Tarana Burke, fue popularizada por la actriz Alyssa Milano, quien animó a las mujeres a tuitear sus experiencias para demostrar la naturaleza extendida del comportamiento misógino.

Desde ahí, el hashtag ha sido utilizado por más de 500,000 personas, entre ellas muchas celebridades de la farándula, deportes y otras.

La última cantante en denunciar esto fue Gloria Trevi que en una entrega de premios se abrió ante el público para hablar de esto, y aunque muchas personas piensan que ahí nació este impresionante movimiento, la realidad es que nació hace muchos años cuando en 1996 la activista Tarana Burke escuchó el testimonio de abuso de una niña por parte de un familiar y no pudo hacerle frente a esto.

Entonces comenzó a gestarse el “Me Too Movement” (Movimiento yo también), para mujeres jóvenes que han sido víctimas de abuso, agresión, explotación sexual, acoso y demás.

En los años 70, un grupo de académicas feministas americanas dio nombre al acoso sexual como fruto del análisis de sus propias experiencias con los hombres en el mundo laboral. 

En 2006, Burke lanzó esta iniciativa como parte de la organización Just Be Inc, que, aunque se centra principalmente en “empoderar” a chicas jóvenes de color, su misión abarca a las personas que se identifican como mujeres y a las que consideran no tener un género determinado.

#MeToo (Yo también, en español) es un hashtag (etiqueta, en español) que utiliza este movimiento.

Categorizado como viral en las redes sociales, continúa agregando cada vez más personas y podemos ver más de cerca la magnitud del problema con comentarios positivos, comentarios de apoyo y otros de odio a mujeres, que han sido valientes para salir a la luz e impulsar a otras víctimas a compartir su mala experiencia.

Las buenas noticias de este movimiento es que ya se han castigado a varios victimarios que han causado daños irreparables.

Recuerda que si eres víctima de acoso o abuso sexual lo puedes denunciar con la policía local o al 911.

No tengas miedo porque siempre hay gente que está ahí para ayudarte.

Si tú eres una de esas víctimas, estamos para ayudarte o si eres alguien que sufrió abuso hace ya mucho tiempo y no te has atrevido a decirlo -como muchos de nosotros- piénsalo por favor que con tu experiencia puedes ayudar a alguien.

Recursos de violencia familiar en Columbus

-The Center for Family Safety and Healing

655 E Livingston Ave., Columbus, OH 43205.  (614) 722-8200

-ACTION OHIO Coalition

5900 Roche Dr # 445, Columbus, OH 43229(614) 825-0551

-Ohio Domestic Violence Network

1855 E Dublin Granville Rd., Columbus, OH 43229(614) 781-9651

A un año de #MeToo las mujeres ven cambios en Hollywood

A un año de #MeToo las mujeres ven cambios en Hollywood

En esta imagen de archivo, tomada el 12 de mayo de 2018, 82 profesionales de la industria del cine posan en las escaleras del Palais des Festivals para representar lo que describen como su búsqueda de la igualdad de género en el sector, en el Festival de Cine de Cannes, en Francia. (Foto de Vianney Le Caer/Invision/AP, archivo)

Por LINDSEY BAHR,  Associated Press

LOS ANGELES, California — En el año tras la caída de Harvey Weinstein y el surgimiento del movimiento #MeToo, las mujeres en Hollywood todavía están procesando y evaluando lo que ha cambiado, si es que algo ha cambiado, en su industria. Desde el tipo de guiones que leen, hasta el aumento de oportunidades.

Algunas dicen que las cosas han cambiado bastante, mientras que a otras les cuesta trabajo encontrar una verdadera diferencia que pueda atribuirse al despertar cultural y al discurso que hubo el año pasado. Podría decirse que si hay más proyectos escritos y dirigidos por mujeres o narrativas paralelas al #MeToo posiblemente no sea por el #MeToo, sino por la combinación de otros factores.

“Creo que en general ha habido un cambio, pero no creo que un año sea suficiente para ver el efecto real de este movimiento”, dijo Juliet Berman, encargada de desarrollo en Treehouse Pictures, productora de la comedia romántica de Netflix “Set It Up”.

No es difícil encontrar películas que parecen hablar directamente del #MeToo. Este verano se estrenó “Oceans 8” con un elenco totalmente femenino y le fue bien en la taquilla. La película independiente “Eighth Grade” tiene una escena inquietante entre una chica de 13 años y un niño en un auto. Aunque ambas van acorde al momento, también estaban en preproducción antes de que el New York Times escribiera su primer artículo sobre Weinstein en octubre.

Los financiadores han buscado más propuestas de proyectos encabezados por mujeres en años recientes, no por el #MeToo, sino porque ha quedado demostrado que es un buen negocio con el éxito innegable de películas como “Wonder Woman”, que también se estrenó meses antes de la caída de Weinstein. Hollywood va a donde está el dinero.

Kristen Stewart ha notado un mayor interés en las historias enfocadas en mujeres en el último año, aunque señala que hay una cierta hipocresía.

“Creo que muchos guiones que probablemente existían por mucho tiempo ahora están siendo encajonados de nuevo”, dijo la actriz, quien trabaja en su ópera prima como directora. “Creo que es algo que estoy totalmente dispuesta a aprovechar, pero tienes que estar consciente de ello para poder reírte un poco y después usarlo a tu favor. Hay gente que hace cinco años habría dicho ‘no, no, no’ y ahora dice ‘es una historia femenina hermosamente empoderada y creo que estarías súper en ella’ y dices ‘genial, dame dinero para hacerla’”.

Por años los estudios académicos han señalado la falta de representación de mujeres en el cine frente y detrás de las cámaras. Un reporte de la iniciativa de inclusión Annenberg de la Universidad del Sur de California en julio concluyó que no hubo un progreso significativo hacia la igualdad entre las películas más taquilleras en la última década.

Quienes trabajan a nivel de guion no han, en general, visto ningún cambio significativo, más allá de que los guionistas hombres escriban más personajes femeninos. Eso parecería un progreso en una industria que tiene antecedentes deplorables de representación, pero surge con un pequeño detalle: podrán ser personajes femeninos, pero eso no garantiza que tengan matices o estén bien escritos.

“Muchos guionistas hombres siguen siendo malos para encontrar las motivaciones de sus personajes femeninos”, dijo Kate Hagen, directora de comunidad para The Blacklist, que revisa los mejores guiones sin producir en Hollywood. “También tenemos muchos guionistas que, si es un guion de acción y una mujer está buscando vengarse, no pueden pensar en otro motivo fuera de la muerte de un hijo o de un esposo, o que haya sido violada”.

Un sondeo que realizó Hagen el año pasado encontró que solo 29% de los guiones más populares sin producir con protagonistas femeninas pasaban la prueba de Bechdel, la cual requiere que una película tenga dos personajes femeninos con nombre propio hablando entre ellas de algo que no sea un hombre. La encuesta también encontró que los hombres retratan en sus guiones la violencia sexual más que las mujeres.

Aunque aún hay trabajo por hacer en cuanto a los guiones, algunos dicen que las mujeres están siendo consideradas para más trabajos de dirección.

“Veo que las listas de directores incluyen más mujeres”, dijo Susan Johnson, quien dirigió “To All The Boys I’ve Loved Before”. ”No sé para qué están siendo contratadas, pero definitivamente están siendo más consideradas, lo cual es un pequeño avance”.

Agregó que el tipo de material que le ofrecen todavía es “muy estereotípico… son comedias románticas, comedias y demás”. Todavía le sorprende que “Ocean’s 8” haya sido dirigida por un hombre.

Johnson y muchas personas más consideran que se están haciendo más esfuerzos en la televisión, donde no solo las prácticas de contratación favorecen a las mujeres y a los grupos menos representados, sino que muchos han abordado el tema de #MeToo de frente en sus historias, desde “The Unbreakable Kimmy Schmidt” hasta “Younger” y “The Bold Type”.

Esto no quiere decir que las películas no verán cambios inspirados en el #MeToo, sino que simplemente requieren de más tiempo. Y la primera ola de cambios tangibles quizá esté en el horizonte.

Michelle Williams estaba filmando la cinta de superhéroes “Venom” en octubre pasado, al principio de este terremoto cultural. No solo se dio cuenta de que el plató había cambiado al convertirse en un espacio profesional sin insinuaciones ni “toqueteos ligeramente inapropiados”, sino que también sintió más valor para cambiar o agregar diálogos que empoderaran más a su personaje y así asegurar que la película se sintiera de la era del #MeToo.

“Mi personaje tenía este diálogo en la película en el que dice ‘te amo, pero me amo más a mí misma’”, dijo Williams. “Yo quería realmente esa dignidad y esa capacidad para ponerte de pie y decir ‘no permitiré nada de ese comportamiento’”.

Y a pesar de esto su amiga y colaboradora frecuente, la directora Kelly Reichardt (“Certain Women”), todavía enfrenta problemas.

“Se supone que este sería el año de la mujer”, dijo Williams. “Y no pudo lograr que financiaran su película”.

Activista #MeToo Argento zanja queja por abuso sexual

PORTADA – En esta imagen de archivo, tomada el 19 de mayo de 2018, la actriz Asia Argento habla sobre ser violada por Harvey Weinstein, en la ceremonia de clausura de la 71ra edicicón del Festival de Cine de Cannes, en el sur de Francia. (Foto de Vianney Le Caer/Invision/AP, archivo)

Associated Press

NUEVA YORK, Nueva York — La actriz italiana Asia Argento, una de las activistas más destacadas del movimiento #MeToo contra el acoso sexual, llegó recientemente a un acuerdo en una demanda interpuesta por un joven músico y actor que alegó que fue agredido por ella cuando tenía 17 años, según reportó el diario New York Times.

Argento, de 42 años, resolvió el aviso de demanda presentado por Jimmy Bennett, quien ahora tiene 22, por 380,000 dólares poco después de que en octubre reveló que había sido violada por el magnate del cine Harvey Weinstein, según el Times.

Argento y Bennett coprotagonizaron la película de 2004 “The Heart Is Deceitful Above All Things” (“El corazón es engañoso por sobre todas las cosas”), en la que Argento interpretaba a la madre prostituta de Bennett.

En el aviso de demanda, Bennett dijo que mantuvo relaciones sexuales con Argento en un hotel de California en 2013. La edad de consentimiento en California es de 18 años.

Según el documento, el encuentro traumatizó a Bennett y dañó su carrera profesional, reportó el periódico.

El Times dijo que recibió documentos judiciales que incluían un selfie de Argento y Bennett en la cama. Tres personas familiarizadas con el caso confirmaron que los documentos eran auténticos, agregó el reporte.

Argento se convirtió en una de las activistas más conocidas del movimiento #MeToo después de contar a la revista New Yorker que Weinstein la violó en el Festival de Cine de Cannes en 1997, cuando tenía 21 años. En su relato, Argento dijo que siguió manteniendo una relación con el productor porque tenía miedo de enojarlo.

Weinstein ha sido procesado por acusaciones de delitos sexuales hacia tres mujeres, entre las que no se incluye Argento.

Los representantes de la actriz no pudieron ser contactados de inmediato por The Associated Press. Bennett, a través de un representante, rechazó realizar comentarios al Times.

¿Se está pasando de la raya el movimiento #YoTambién (#MeToo)?

Por DAVID CRARY y TAMARA LUSH

Legiones de mujeres consideran el movimiento #YoTambién una herramienta fundamental en la lucha contra los abusos sexuales. Pero muchos se están preguntando si la campaña no se pasa por momentos de la raya.

El detonante fue una publicación de Babe.net de un relato de una mujer identificada solo como “Grace” sobre su encuentro con el comediante Aziz Ansari. El artículo afirma que Ansari debería ser incluido en la lista de abusadores sexuales, pero muchos lectores, tanto hombres como mujeres, opinaron que el episodio fue tan solo un ejemplo más de un encuentro sexual que termina mal.

Aziz Ansari fotografiado en la ceremonia de los Globos de Oro del 7 de enero del 2018 en Beberly Hills, California. (Photo by Jordan Strauss/Invision/AP)

Ansari dijo que ofreció disculpas inmediatas cuando la mujer le comentó que se había sentido muy incómoda durante el encuentro y que él estaba convencido de que la relación sexual había sido consensual.

“Demasiadas mujeres se plegaron demasiado rápido y sin pensarlo bien al movimiento #MeToo”, expresó Carole Liberman, psiquiatra de Beverly Hills, usando el hashtag de #YoTambién en inglés. Liberman es autora de libros sobre relaciones sentimentales como “Bad Boys” y “Bad Girls”.

“Si bien quisieron solidarizarse con otras mujeres, las historias de encuentros que terminan mal o de mujeres que se sienten desdeñadas le restan impacto a los casos de mujeres que fueron violadas o víctimas de agresiones sexuales graves”, dijo Liberman.

Una analista conservadora, Carrie Lukas, del Independent Women’s Forum, afirmó que Ansari “pensó que todo lo que sucedió con su acusadora fue consensual y satisfactorio”.

“Pero su reputación quedó hecha trizas”, acotó Lukas. “¿Es realmente justo eso?”.

En las redes sociales y en persona, muchas mujeres hablan de experiencias comparables a la del relato de Grace: Encuentros con hombres que en un primer momento parecen fantásticos y que se tornan incómodos por la insistencia del hombre, si no abusivos, cuando se inicia el contacto sexual.

Sarah Hosseini, que escribe sobre sexo para Bustle, Romper, Scary Mommy y Ravishly, opinó que el movimiento #YoTambién podría terminar beneficiándose de la controversia sobre el artículo de Grace y que es lo suficientemente grande como para abarcar otro nivel de discusión.

“Hay un territorio sexual realmente nebuloso y confuso del que no hemos hablado todavía colectivamente como sociedad”, escribió, agregando que el relato de la mujer de Babe era “repulsivo y de mal gusto”.

“Lo que experimentó con Ansari no está bien. Pero ¿tenemos un lenguaje para describir encuentros íntimos que bordean el abuso sexual?”, se preguntó. “Creo que no. Hemos vivido en un mundo con sexo misógino por tanto tiempo. Pensamos que un ‘contacto íntimo malo’ era algo normal. Hasta que alguien abrió la boca y dijo que no, que NO es normal”.

Michael Cunningham, profesor de psicología de la Universidad de Louisville, dijo que el encuentro entre Grace y Ansari reflejó los malos entendidos que pueden surgir a raíz de las diferencias entre relaciones sentimentales convencionales y los encuentros fugaces.

“Pareciera que Grace quería que Ansari la tratase como una potencial novia que quiere ser cortejada de a poco y no como alguien que conoció en una fiesta y se metió en algo aceptable para ambos”, escribió Cunningham en un correo electrónico. “Cuando él no hizo lo que ella esperaba, transformó su comprensible desencanto en un falso caso de #MeToo”.

Liz Wolfe, directora ejecutiva de Young Voices, una organización de Washington que distribuye artículos de opinión escritos por millennials, dijo que la historia de Ansari revela lo que se enseña a los hombres y las mujeres sobre las relaciones sexuales. El hombre toma la iniciativa y la mujer se hace desear.

“Muchas mujeres se preguntan, ‘¿habré dicho que no con la suficiente fuerza?’”, expresó Wolfe. “No terminan de decidir si quieren seguir adelante o irse. Y desde la perspectiva masculina, no terminan de entender lo que quiere la mujer”.

Wolfe nota una diferencia generacional en las reacciones. Las mujeres de cierta edad tienden a pensar que Grace debió ser más firme o sencillamente debió haberse ido del departamento de Ansari. Las más jóvenes opinan que Ansari debió haber sabido interpretar lo que pensaba Grace en base a su comportamiento y haberle prestado más atención a lo que le decía. Consideran que no debió haberla presionado tanto.

También entre los hombres hay una variedad de opiniones.

Tahir Duckett, de ReThink, una organización sin fines de lucro que busca prevenir los abusos sexuales por parte de los hombres, dijo que el movimiento #MeToo “es exactamente lo que necesita ser” y que está alentando a las víctimas a hacerse fuertes.

“Hay que cambiar la perspectiva de lo que significa cortejar” a alguien, sostuvo. “Se debe prestar tanta atención al lenguaje corporal como a las palabras y asegurarse de que uno está totalmente seguro de que la otra persona aprueba lo que está pasando”.

Para Glenn Sacks, comentarista que escribe sobre asuntos de hombres, en cambio, el caso de Ansari no hace sino reforzar su impresión de que #MeToo “mete en una misma bolsa los errores o transgresiones triviales de muchos con las acciones realmente horripilantes de unos pocos”.

Warren Farrell, quien fuese parte de la Organización Nacional de Mujeres y autor de libros como “Why Men Are the Way they Are” (Por qué los hombres son como son) y “The Boy Crisis”, planteó que las mujeres deberían asumir más responsabilidades en el inicio de un contacto sexual. Y recomendó que las escuelas instruyan a los estudiantes sobre cómo ver las cosas desde la perspectiva del otro en el terreno de las relaciones sexuales.

“Cuando #YoTambién se enfoca solo en las mujeres que se quejan y en que los dos sexos no escuchan al otro, refuerza la sensación de que las mujeres son seres frágiles en lugar de alentarlas a abrir la boca y a escuchar”, manifestó Farrell. “Niños y hombres, lo mismo que niñas y mujeres, también se criaron en medio de una confusión en torno a lo que se espera de ellos en el terreno sexual, en una cultura que no hacía fácil hablar de las relaciones sexuales”.

Alexandra Allred, autora e instructora de técnicas defensivas de Dallas, dijo que gruñó al leer el relato de Grace sobre su noche con Ansari.

“Da la sensación de que fue algo de común acuerdo, pero después ella lo pensó y decidió que no la había pasado bien”, expresó Allred. “Pero esto es lo que le pasa a millones de mujeres en todos lados, que cometen errores. Esto no es parte del movimiento #YoTambién. Debió habérselo callado”.

Allred dice que apoya el movimiento y que teme que este tipo de denuncias sean contraproducentes y hagan que las denuncias serias generen escepticismo.

“Este es un movimiento que busca educar a la gente y frenar la violencia”, señaló.