Ejercicio y obesidad aumentan en EEUU

ARCHIVO – En esta foto del 4 de octubre del 2017, un hombre corre por Kelly Drive junto al río Schuylkill, en Filadelfia. Pudiera parecer contradictorio, pero un sondeo en Estados Unidos muestra que más adultos dicen que estan haciendo ejerciciosy más adultos dicen que están obesos. (AP Foto/Matt Rourke)

Por MIKE STOBBE

NUEVA YORK, Nueva York (AP) — Pudiera parecer contradictorio, pero hay más adultos en Estados Unidos que dicen que están haciendo ejercicio y más adultos que dicen sentirse obesos.

Aproximadamente 24% de los adultos dijeron el año pasado que se ejercitaron lo suficiente cada semana como para satisfacer las recomendaciones del gobierno, tanto para fortalecimiento muscular como para ejercicio aeróbico, de acuerdo con un vasto sondeo anual de salud. Eso es más que el 21% reportado en 2015.

Sin embargo, el mismo sondeo dice que 31% de los adultos indicaron el año pasado que estaban obesos, un alza leve. Otro estudio gubernamental, más riguroso, ha indicado también que la obesidad está aumentando ligeramente.

Algunos expertos creen que los resultados del sondeo pudieran reflejar dos grupos diferentes de personas.

“Es posible que las personas que se están volviendo más activas tienen ya un peso normal”, dijo John Jakicic, director del Physical Activity and Weight Management Research Center (Centro de Estudios de Actividad Física y Manejo de Peso) de la Universidad de Pittsburgh.

Los números provienen de un sondeo nacional realizado en persona y que durante más de 60 años ha sido un importante indicador de las tendencias de salud en Estados Unidos. Aproximadamente 35,000 adultos responden el sondeo cada año, incluso preguntas de la frecuencia e intensidad de sus ejercicios.

La consulta da una buena idea de las tendencias, pero no es perfecta. La gente generalmente exagera al hablar sobre cuánto se ejercita, de la misma forma que exagera su estatura y subestima su peso, dijo Jakicic.

Las recomendaciones federales emitidas hace 10 años dicen que los adultos deben levantar pesas o realizar otro ejercicio de fortalecimiento muscular al menos dos veces a la semana. Dicen además que los adultos deben hacer al menos 75 minutos de actividad aeróbica intensa a la semana, como correr, o al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada, como caminar con ritmo acelerado.

En un reporte que se dio a conocer el jueves, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) examinan las respuestas al sondeo desde 2010 hasta 2015 y concluyen que el nivel de ejercicios en tiempo libre es más común en algunos estados.

Casi una tercera parte de los adultos no ancianos en Colorado, Idaho y Nueva Hampshire satisficieron las directrices de ejercicio. Solamente uno de cada siete en Mississippi, Kentucky y Carolina del Sur lo hizo.

Los niveles elevados de ejercicio fueron más comunes en personas que trabajan que en personas que no lo hacen, agrega el estudio.

A nivel nacional, los niveles de ejercicio se mantuvieron sin cambios durante el período abarcado por el reporte de los CDC, pero datos más recientes muestran que más adultos dijeron que se estaban ejercitando en 2016 y 2017 a los niveles recomendados.

No estaba claro por qué, dice Jena Shaw Tronieri, experta de la Universidad de Pennsylvania.

Una posibilidad: Muchos adultos se ejercitan para lidiar con el estrés y los últimos dos años han estado cargados de torbellinos políticos y sociales.

“No sé si eso explica el incremento reciente, pero sé que esos factores situacionales son parte del contexto”, dijo.

Años de obesidad se acumulan como factor de riesgo para daño cardíaco

MIAMI, Florida (EFE) – Un estudio de científicos de la Universidad John Hopkins y otras instituciones apunta a que el riesgo de daño al corazón que supone la obesidad es mayor si una persona se mantiene obesa por un largo periodo de tiempo, informó hoy ese centro de estudios situado en Maryland.

Los autores de este estudio llegaron a la conclusión, según un comunicado difundido hoy, que mantener un peso saludable a lo largo de toda la vida es importante para la salud del corazón y para aminorar el daño a medida que envejecemos.

Según el estudio, que ya fue publicado en la revista Clinical Chemistry, las personas excedidas de peso por más tiempo parecen tener una mayor tendencia a dar positivo en las pruebas de detección del marcador químico del daño cardíaco “silencioso” o asintomático, la proteína llamada troponina.

“Usando una prueba que mide las concentraciones de la proteína troponina, estamos descubriendo que el peso de una persona a partir de los 25 años está vinculado al riesgo de sufrir mayor o menor daño cardíaco más tarde en la vida”, señaló Chiadi Ndumele, profesor adjunto de medicina de la Cátedra Robert E. Meyerhoff en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins.

Eso pone en evidencia “la probable importancia de controlar el peso a largo plazo para reducir el riesgo de cardiopatías”, agregó Ndumele, que forma parte también del Centro Ciccarone para la Prevención de Cardiopatías de la Johns Hopkins.

Para esta investigación se analizaron los datos clínicos de 9,062 personas inscritas en un estudio sobre el Riesgo Ateroesclerótico en las Comunidades (ARIC, por su sigla en inglés), realizado con fondos federales en determinadas zonas de Maryland, Carolina del Norte y Misisipi y en la ciudad de Minneapolis.

Todos esas personas asistieron a cuatro visitas médicas relacionadas con ARIC entre 1987 y 1998 para evaluar su Índice de Masa Corporal (IMC), antecedentes de cardiopatía y concentraciones de troponina altamente sensible en la sangre.

Los pacientes dieron en esas visitas información sobre su peso en distintas edades, lo que permitió a los investigadores de la John Hopkins rastrear si eran obesos desde su juventud.

Los expertos analizaron el IMC al principio y al final del período de estudio, junto con las concentraciones de troponina en la sangre de los participantes.

Las personas obesas tanto en la primera como en la cuarta visita tenían el doble de probabilidad de tener concentraciones de troponina superiores a 14 nanogramos por litro, comparadas con las personas que mantuvieron un peso normal constante.

En el caso de aquellos que eran obesos tanto en la cuarta visita como a los 25 años, la probabilidad de tener concentraciones más elevadas de troponina casi se cuadruplicó.

Seguidamente tabularon, en una escala de cero a 50 años, el número de años que cada persona vivió obesa, es decir con un IMC superior a 30 kilogramos por metro cuadrado.

Por cada 10 años que una persona vivió obesa, su riesgo de tener elevada la troponina aumentó 1,25 veces, incluso tomando en cuenta el riesgo de cardiopatía debido a hipertensión, diabetes y enfermedad renal.

Los autores advierten que su estudio no fue concebido para determinar o medir la relación directa de causa y efecto entre la obesidad a largo plazo y el mayor riesgo de cardiopatías, sino más bien para aclarar las posibles relaciones entre estos dos factores.

“Lo que indican nuestros hallazgos es que incluso en ausencia de factores de riesgo cardiovascular, tales como la hipertensión, la diabetes o la enfermedad renal, el número de años que una persona vive con exceso de peso u obesa contribuye a aumentar la probabilidad de sufrir daño al corazón”, dijo Ndumele.

Ya en 2014 este investigador y sus colegas habían demostrado que el exceso de peso está relacionado con el daño cardíaco asintomático usando un análisis que detecta las concentraciones elevadas de troponina de 14 nanogramos por litro o más.

Pero dicho estudio no contempló el papel de ser obeso durante un período prolongado de tiempo.

Ndumele afirma que datos parciales han sugerido que adelgazar, incluso después de haber sido obeso o tenido exceso de peso durante décadas, puede ayudar a reducir las concentraciones de troponina y que el corazón es capaz de revertir parcialmente el daño.

Pero se desconoce en qué medida puede revertirlo y cuántos años de obesidad causan un daño permanente, por lo cual es necesario hacer estudios más profundos.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, más de un tercio de los estadounidenses adultos son obesos.