A dos años de la masacre de Orlando, comunidad LGBT motiva amor, respeto y tolerancia

Arte elaborado con “amor, desde el Centro LGBT, de Long Beach, California”. (LJL/Elvia Skeens)

Por ELVIA SKEENS

elviaskeens@gmail.com

ORLANDO, Florida (LJL)  Cuando se visita el portal electrónico de la discoteca Pulse, se expresa claramente que el 12 de junio de 2016 fue una fecha trágica que cambió para siempre a la comunidad de Orlando.

Bajo las etiquetas #onelove, #onepulse, #oneorlando se refleja aprecio, solidaridad y agradecimiento por cada uno de los mensajes expresados -desde todas partes del mundo- durante el tiempo de duelo, tras la pérdida de 49 vidas inocentes.

Una visitante de Michigan arregla flores en la cerca del monumento en construcción. (LJL/Elvia Skeens)

En el sitio electrónico aún se percibe luto y tristeza, pero al llegar al lugar -en la misma ciudad de Orlando- realmente se siente en “cuerpo y alma” el dolor de una tragedia que manchó de sangre a la comunidad LGBT y unió al mundo con millones de expresiones que motivaron el amor, el respeto y la tolerancia, por encima de todo.

Durante estos dos años que han transcurrido Pulse se ha convertido en un santuario de reflexión, al que llegan personas de todas partes y dejan mensajes de amor.

A pesar de que en el área no hay espacio para estacionarse, los visitantes se las ingenian para parar, dejar flores, encender velas y escribir las frases más emotivas.  

Pulse será un Museo y Monumento del Recuerdo, en el que se mostrarán imágenes y detalles en homenaje a las 49 almas que disfrutaron una noche latina en este bar gay, cuyas vidas fueron arrebatadas por la más horrenda manifestación de odio, intolerancia y homofobia.

“Nuestra visión es crear un santuario de esperanza y sanación sobre este trágico día que marcó la historia de los Estados Unidos -para nuestra comunidad, para nuestra nación y para el mundo que han honrado las 49 vidas arrebatadas, los 68 heridos, los sobrevivientes afectados, y los primeros funcionarios de seguridad y de servicios médicos que atendieron a las víctimas”, destaca el sitio del monumento provisional www.onepulsefoundation.org.

“Ya es hora de acabar con el odio.  La homofobia es algo que no debe existir.  La gente no sabe el daño que pueden causar cuando no se respeta a los demás, se ofende o se odia por asuntos de identidad sexual.  Amor, es amor, los sentimientos están y la decisión de otros sobre asuntos de género es algo que necesita aceptación y, en especial, educación”, señaló a La Jornada Latina Miguel Méndez, un visitante de Illinois.

“Lo que ocurrió en este lugar fue una tragedia resultado del odio e intolerancia que -en ninguna parte del mundo- se puede aceptar.  Personas de todo el mundo se unieron en cadenas de redes sociales para expresar amor a Orlando. Nunca se olvidarán los perfiles de Facebook identificados con la bandera arcoíris”, manifestó Danna Marie, visitante de Pensilvania.

“No vamos a dejar que el odio gane”, es la frase arcoíris que distingue al sitio y ha unido a la comunidad de Orlando desde la masacre.