Joven mata a su ex novia en universidad de Utah

Joven mata a su ex novia en universidad de Utah

El teniente Brian Wahlin de la policía de la Universidad de Utah, en Salt Lake City, le habla a la prensa en el campus tras un tiroteo allí el 22 de octubre del 2018. (Kristin Murphy//The Deseret News via AP)

SALT LAKE CITY, Utah (AP) — El hombre que mató a tiros a una estudiante de la Universidad de Utah en el campus era un ex novio de ella, y fue hallado muerto dentro de una iglesia unas tres horas después del incidente, informaron el martes las autoridades.

Lauren McCluskey, originaria de Pullman en el estado de Washington, fue asesinada de un disparo afuera de su dormitorio a eso de las 10 de la noche del lunes. La policía informó el martes que ella tuvo una relación con el atacante, identificado como Melvin Rowland.

Policías persiguieron a Rowland, de 37 años, a una iglesia fuera del campus luego de haberlo visto a eso de la 1 de la madrugada, dijo Brian Wahlin, teniente de la policía universitaria.

Añadió que el cadáver del atacante fue hallado dentro de la iglesia. Las autoridades no divulgaron cómo murió Rowland.

La Universidad de Utah tuiteó que el individuo fue localizado “y ya no es una amenaza”.

McCluskey era practicante del atletismo y estudiaba comunicación social. Según la prensa local, tenía 21 años.

La presidenta de la universidad Ruth Watkins dijo que las clases quedaban canceladas hasta nuevo aviso, y que se realizaría una vigilia a las 5 de la tarde del martes.

“Como comunidad universitaria, estamos unidos en el duelo por esta trágica pérdida de vida”, dijo Watkins en un comunicado.

El director del departamento de atletismo, Mark Harlan, dijo que había psicólogos disponibles para ayudar a los compañeros de equipo de McCluskey.

“Esta noticia me ha estremecido no solo a mí, sino a toda la comunidad del atletismo en la Universidad de Utah”, dijo Harlan.

El cuerpo de McCuskey fue hallado en un automóvil cerca del centro médico de la universidad, dijo Wahlin.

“Fue algo aterrador, vi como unos 15 o 20 policías justo en el lugar donde estoy ahora”, dijo al diario Desert News Tyler Olsen, un estudiante que vive cerca del lugar donde ocurrió el tiroteo. “Yo estaba en mi casa, pero en ese momento no hay lugar donde uno se pueda sentir seguro”.

Equipo navajo competirá en torneo de robótica en México

PORTADA – Esta foto del 3 de marzo del 2018 proporcionada por Heather Anderson muestra, de izquierda a derecha, a Nahida Smith, Myra King y Breana Bitsinne compitiendo en un torneo regional de robótica en West Valley City, Utah. (Heather Anderson vía AP)

LINDSAY WHITEHURST,  Associated Press

SALT LAKE CITY, Utah — Un equipo de estudiantes navajos de secundaria de una remota área del sur de Utah está construyendo un robot para representar a Norteamérica en un torneo internacional de robótica.

Los adolescentes navajo han trabajado durante todo el verano en el proyecto, tomándose tiempo para reunirse pese a manejar largas distancias hacia sus trabajos, que quedan lejos de la Montaña Navajo, territorio navajo en el sur de Utah lleno de piedras rojas y salvia, donde hay pocos trabajos remunerados, dijo la maestra Heather Anderson.

El equipo recibió una invitación especial para competir en el mundial de robótica First Global Challenge que comienza el 14 de agosto en la Ciudad de México. Equipos de más de 190 países crearán robots para el sector de generación de energía, especialmente de fuentes renovables. Hay equipos de Congo, Ucrania y otros países, y otros que representan específicamente a Estados Unidos, Canadá y México.

El equipo Naatsis’aan, nombre navajo que quiere decir Montaña Navajo, ha estado compitiendo durante dos años en Utah, y a nivel estatal está considerado como uno de los mejores de su tipo, dijo Chelsey Short, directora regional de FIRST Robotics. Comenzaron el proyecto luego que un equipo australiano los buscó y fueron apoyados por instructores, pero mantener el programa en una secundaria con 30 estudiantes ha sido difícil.

“No es como que ellos ya tuvieran esas habilidades técnicas; decidieron que querían formar un equipo y así lo hicieron, y en el camino hallaron a mentores”, dijo Short.

Incluso conseguir comida para el equipo puede ser difícil, ya que los restaurantes y tiendas más cercanos están a 90 minutos de distancia de la comunidad Montaña Navajo, donde varias casas no tienen agua potable, dijo Anderson. Cuando se quedan sin tornillos especiales, tienen que esperar dos semanas para que les lleguen por correo.

“Fue frustrante por el tiempo perdido antes de la competencia en México”, dijo una de las integrantes del equipo, Breana Bitsinnie, de 18 años. Se centraban en otras tareas mientras esperaban.

Cada uno de los equipos que participarán en el mundial de México debe construir un robot que opere una planta generadora de electricidad a escala y una red de transmisión.

El equipo navajo recibió un kit de suministros para construir sus robots a principios de junio, y están programando las máquinas para que realicen tareas como mover cajas a puntos específicos y dar vueltas a un aerogenerador, dijo Anderson.

Guatemalteco narra cómo lo separaron de su hija en frontera

Rómulo González Rodríguez juega con su hija Génesis, de tres años, el martes 19 de junio del 2018, en Provo, Utah, tras una entrevista con The Associated Press. (AP Foto/Rick Bowmer)

Por BRADY McCOMBS

PROVO, Utah (AP) — Génesis González López, de 3 años, reía emocionada mientras jugaba con su papá en un parque de Utah, deslizándose por un tobogán una y otra vez hacia sus brazos en un día soleado.

La feliz escena, ocurrida esta semana en Provo, al sur de Salt Lake City, fue muy distinta a lo que padre e hija experimentaron el Día de Acción de Gracias, cuando las autoridades de inmigración detuvieron a Rómulo González Rodríguez en la frontera con México y se llevaron a la niña, sin explicarle al padre a donde llevarían a su nena.

González había escapado de Guatemala con su hijita, que entonces tenía 2 años, después de haber sido secuestrado, de que le sacaran el ojo derecho y de que su familia pagara un rescate de 13,500 dólares por su vida. Viajó en autobús y trenes hasta la garita migratoria de San Diego en busca de asilo y fue separado de su hija por siete días.

“Es doloroso para uno venir huyendo a donde uno piensa que lo van a rescatar y todo, y toman como medida la separación de los niños”, dijo el martes González, quien ahora tiene un ojo de vidrio luego del ataque. “Entonces uno vuelve a caer otra vez en el temor y la misma angustia de la cual uno viene saliendo”.

La historia de González da una idea de la angustia e incertidumbre que los padres migrantes tienen que pasar cuando son separados de sus niños en la frontera, pese que esto ocurrió antes que el gobierno del presidente Donald Trump adoptara en abril una política de “tolerancia cero” mediante la cual todos los migrantes adultos que cruzan la frontera ilegalmente son referidos a la fiscalía para que se les presenten cargos.

La política ha llevado a un aumento de separaciones familiares en las últimas semanas, desatando indignación generalizada y presión de parte de aliados de Trump. El presidente dio marcha atrás el miércoles y firmó un decreto para poner fin a la práctica y mantener a las familias unidas mientras estén detenidas, agilizar sus casos y pedir al Departamento de Defensa que ayude a albergar a estas familias.

En el caso de González, no está claro por qué él y su hija fueron separados dado que él se entregó en la frontera y no se le han presentado cargos por ingresar al país de manera ilegal.

Desde hace mucho, Seguridad Nacional tiene la práctica de separar a adultos de menores en la frontera cuando no puede confirmar el vínculo familiar entre uno y otro o si es que cree que el niño está en peligro. Pero González no tiene antecedentes penales, dijo su abogada Mari Alvarado Tsosie.

González tiene un hermano en Provo, quien buscó a la abogada después que su hermano fue secuestrado. González siguió sus instrucciones, y al llegar a la garita de San Ysidro con su hija el 23 de noviembre se presentó ante las autoridades migratorias de Estados Unidos y les entregó el reporte policial guatemalteco sobre su secuestro.

Las autoridades se llevaron a su pequeña hija a otra habitación mientras González era interrogado. Pensó que serían reunidos al terminar, pero en su lugar fue llevado a un centro de detención sin su hija, dijo Alvarado. Al preguntar en dónde estaba, no le respondieron, dijo González.

González narró que pasó siete días en un frío centro en donde nunca se apagan las luces y se preguntaba si su hija estaba segura y si la volvería a ver. En Guatemala, sus secuestradores habían amenazado con desmembrar a la niña y sospechaba que las autoridades corruptas estaban involucradas. Su mente se llenó de preocupaciones de que las autoridades de Estados Unidos también fueran corruptas.

Es una angustia tremenda porque las autoridades no te dan respuestas, dijo González en la oficina de su abogada en Provo, con su hija sobre su regazo. No te dan información y no conoces las leyes… Te preguntas, ¿en dónde está?, ¿qué hace? Es una niña muy pequeña.